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Ideas y derechos

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A una semana de las elecciones, Misiones se convirtió en escenario del desfile de funcionarios nacionales, encabezado por el propio presidente Mauricio Macri, quien busca extender la hegemonía amarilla en todo el país. En la tierra colorada, sin embargo, las encuestas indican que el resultado no será demasiado distinto al de las primarias. Un resultado general a favor de la Renovación y algunos triunfos focalizados para Cambiemos.

Por eso mismo el interés en reforzar la presencia territorial. El presidente Mauricio Macri vino en un viaje relámpago a conocer las Cataratas del Iguazú para saludar a los guardaparques en su día y después a un mitín político en el polideportivo de esa ciudad. En un discurso metódicamente cuidado, no hubo una sola promesa de campaña ni alusión a las demandas de los misioneros. Proyecciones genéricas sobre el desarrollo del turismo y el cuidado del medioambiente como ejes de la generación de empleo.   

En el tradicional escenario 360, Macri apuntaló especialmente a Humberto Schiavoni, su hombre de confianza en Misiones, presidente del PRO y candidato a senador. En él, el presidente deposita sus esperanzas para que Cambiemos sea competitivo en 2019.

Pero Macri se cuida bien de no dañar el frágil equilibrio de “gobernabilidad” que mantiene con Misiones. “Yo hoy estoy trabajando junto a Humberto y al gobernador, aunque sea de otro partido, porque no hay política que pueda separarnos a la hora de trabajar por ustedes”, dijo el Presidente, en un discurso con el que buscó achicar la grieta.

Ese mensaje es repetido por todos los lugartenientes de Macri para enojo de los candidatos locales de Cambiemos, que quisieran un poco más de beligerancia para desmarcarse.

De visita de campaña, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, también destacó el trabajo conjunto con la Provincia. Pero en la práctica, las diferencias son pronunciadas.

Peña ratificó que el Gobierno nacional apoya el reclamo de María Eugenia Vidal para engordar el Fondo del Conurbano Bonaerense a costa de las arcas provinciales y utilizó un dudoso paraguas legal para justificarlo: “La ley está para ser cumplida”, dijo sin aclarar que la ley que está vigente es la que le puso un techo de 650 millones de pesos al financiamiento a Buenos Aires. Ese techo fue impulsado por los gobernadores que presentían que el diez por ciento del impuesto a las Ganancias iba a resultar una monstruosidad que acentuaría la desigualdad entre las provincias y el viejo puerto unitario.  

No se equivocaron. Este año sería una suma superior a los 53 mil millones de pesos para Vidal y nada para las provincias.

La Provincia se plantó ante la demanda de Vidal y respondió a la Corte Suprema. Pero no todos piensan defender los recursos provinciales. En una jugada que marcó su despedida como diputado provincial, Héctor “Cacho” Bárbaro dejó al desnudo que quienes representan a Cambiemos en la Legislatura provincial, avalan la demanda de Vidal en contra de Misiones.

El chacarero candidato a senador presentó un pedido de repudio a la maniobra de Vidal, que no fue aceptado por Cambiemos. En soledad. “No vamos a repudiar una decisión tomada por otro gobierno. La ley del Fondo del Conurbano Bonaerense fue una ley que estuvo vigente durante el kirchnerismo y no la modificaron (¿?). Ahora este Gobierno debe resolver, la gobernadora recurre a la Corte porque se siente perjudicada”, justificó sin demasiados argumentos Gustavo González, el vocero más radicalizado de la alianza gobernante, incluso por encima de los representantes del PRO puro, que prefieren un disimulado silencio cuando se produce algún choque de intereses. La necesidad de pertenecer expone a González -que busca su reelección- y desnuda la pérdida de identidad del radicalismo misionero como no parece suceder en otras latitudes.

Triunfante, el gobernador electo de Corrientes, Gustavo Valdés, también de sangre rojiblanca pero integrante de Cambiemos, le dijo al propio Macri que “está bien que lo pida la gobernadora, pero nosotros vamos a defender lo que es nuestro”.

“Cuando hablamos de una asimetría entre el país central y el país del norte, decimos que nosotros vamos a defender nuestros recursos. Vamos a estar acompañando al gobierno nacional, pero apostamos a un federalismo maduro, donde se respeten las autonomías provinciales, donde cada provincia reciba lo que tenga que recibir para lograr desarrollarse”, argumentó con una diferencia abismal con sus primos misioneros.      

El Presidente acompaña el pedido de su gobernadora. Pero sabe que un fallo a favor en la Corte Suprema, desatará la furia de los gobernadores que hasta ahora, con mayor o menor intensidad, han sido garantes de la gobernabilidad que necesita con un Congreso en el que es minoría. Por eso busca calmar la ansiedad de los mandatarios con la promesa de que sea como fuere, ninguna provincia perderá dinero. ¿Cómo resolver ese dilema? Vaya uno a saber.

Por las dudas, para después de las elecciones Macri convoca a los gobernadores a una cumbre en Olivos para analizar el caso y acercar posiciones. No se sabe si estará Vidal, pero una cosa es segura, la foto con los jefes provinciales servirá para mostrar una imagen de convivencia política apenas culminado un proceso electoral.

El federalismo que se declama en el discurso, generalmente no se practica. No es un problema apenas de este gobierno, sino que es una falla de origen desde los tiempos de unitarios y federales. Pero se nota mucho más cuando hay escasez de recursos y cuando se premia en exceso los favores políticos.

Vidal argumenta que exige más recursos para hacer obra pública, pero la realidad indica que es la provincia más beneficiada por el “cambio” iniciado en diciembre de 2015.

Un estudio de Gómez Nieto Consultores indica que en septiembre, Buenos Aires fue receptora del 52 por ciento de la obra pública licitada con fondos nacionales.

En lo que va del año recibió nada menos que 71 mil millones de pesos. La segunda es Córdoba, con 33.283 millones –menos de la mitad-, después la ciudad de Buenos Aires con 21.565 millones, cuarta Santa Fe, con 21.052 millones y quinta, Mendoza, con 14.650 millones. Casualmente, son cinco distritos pintados de amarillo. Misiones aparece en el puesto 16, con apenas 2.696 millones de pesos licitados, seis veces menos de lo que invierte la Provincia, que para este año tiene  presupuestados 11.185 millones en obra pública. La proyección presupuestaria para el año que viene no es mejor.

Misiones entiende que la discusión del Fondo del Conurbano Bonaerense debe dirimirse en el Congreso, que tiene la potestad de discutir el reparto de los fondos federales.

En la creación de Pozo Azul, el flamante municipio 76 de Misiones, se practica esto que se reclama. La comuna recibirá todos los servicios y una coparticipación que saldrá de las arcas generales sin afectar a los demás municipios hasta tanto no se sancione una nueva ley, que inevitablemente dependerá de una nueva ley federal.

La alegría de los habitantes de Pozo Azul fue indescriptible en la noche del jueves, cuando coronaron una lucha que llevó más de dos décadas. La creación del municipio es un reconocimiento de los derechos. La Constitución establece que en Misiones la tierra cumple una función social.  

Sin embargo, no fue una lucha fácil ni exenta de sinsabores, que incluyeron una represión para alejarlos de sus precarias viviendas. Desde mediados de la década de los 90, cuando el Estado había retrocedido a la mínima expresión, un pequeño grupo de colonos empezó a luchar por la propiedad de la tierra que habitaba y en la que producía. Muchos de los dueños de esas grandes extensiones, siquiera vivían en Misiones.

En el Jubileo de la Tierra, en 2000 se hizo visible la pelea que mantenían los pobladores de esa zona alejada de todo. Son numerosos los vecinos que trabajaron en el proyecto de municipio. Otro tanto de funcionarios. En 2003 recién se pusieron en marcha los mecanismos institucionales que derivaron en el reconocimiento como municipio. Fue el entonces gobernador Carlos Rovira el primero en atender las demandas. Varios años después, Maurice Closs anunció que se iba a crear el municipio y Hugo Passalacqua, en enero de este año, después de concluidos todos los estudios preliminares, fue quien envió el proyecto de ley de municipalización. Rovira, ahora como presidente de la Legislatura, cerró el círculo de un símbolo de política de Estado que se sostuvo con la Renovación.

Esa línea política marcada en Misiones, siempre fue por más derechos, más servicios y mayor igualdad. No es común ver a lo largo de los años ver una continuidad en las políticas que buscan una mayor inclusión desde distintos ángulos. El presupuesto provincial marca a las claras el rumbo de un Gobierno que prioriza a la educación y las áreas sociales.

En el país, después de una década en la que algunos derechos fueron fomentados, se vive un páramo que amenaza con derrumbar algunas conquistas.

En el coloquio de IDEA, uno de los principales think thanks de los grupos económicos más poderosos, comenzó a germinar la idea de reformas laborales y fiscales que maximicen ganancias para “fomentar inversiones”. El propio presidente Mauricio Macri, uno de los principales oradores les pidió a los empresarios que “asuman su liderazgo”. Esto es, que insistan, empujen y respalden las reformas. Es decir, no me dejen solo. El costo político de una reforma laboral que cercene derechos de los trabajadores no será solo del Gobierno si hay un operativo clamor. Las voces empresarias son repetitivas.

Paolo Rocca, el dueño de Techint sentó las bases al advertir “condiciones” para “instalar una agenda de largo plazo”. A su lado, el CEO de Mercado Libre, Marcos Galperín le puso palabras a esa agenda: “Viendo la reforma laboral brasilera, Argentina puede:

1) imitarla;

2) salirse del Mercosur;

3) resignarse a perder millones de empleos a Brasil”

El CEO de la empresa argentina vale más de USD 10.000 millones compartió panel con Rocca en el coloquio empresario. Ahí buscó “humanizar” sus argumentos. “No digo que hay que bajar el costo salarial, no se puede tocar el poder adquisitivo de los trabajadores. Pero no nos podemos quedar a mirar lo que hacen nuestros vecinos y no hacer nada. Hay que hacer algo con el costo laboral”, comenzó. Brasil comienza a ser un espejo que devuelve la imagen que se quiere imitar.

A una semana de las elecciones, son pocas las cosas que pueden modificar el escenario. La grieta fomentada hasta el hartazgo para sostener la antinomia que alimenta por igual a Cambiemos y al kirchnerismo, arrastra consigo una pesada mochila que afecta mucho más que los intereses concentrados en Buenos Aires y sus zonas aledañas.

El próximo domingo Misiones debe decidir su propio futuro. La grieta no debe nublar el pensamiento a la hora de emitir el voto. Un ejercicio para la definición debería ser analizar quienes se juegan por los intereses misioneros por encima de las apetencias partidarias.  

 

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