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Boleta corta, estrategia larga

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Cuando Cristina anunció a Alberto Fernández como candidato a presidente, se corrió ella del eje y de la centralidad que alimentaba la grieta. Se jugada, en segundo plano, permitía discutir sobre políticas y economía con todos. Corrió el eje y al mismo tiempo, pero no perdió protagonismo.

Miguel Ángel Pichetto llega para volver a correrlo. Al centro, al centro de la grieta, al extremo de los extremos. Pichetto no le aporta votos a Mauricio Macri -perdió casi todas las elecciones en su terruño, Río Negro-, sino que fortalece el perfil antikirchnerista. ¿O se puede ser antiperonista de los últimos 70 años con un candidato peronista de 68? Ya no se trata entonces de peronismo, sino más bien de la última versión de ese peronismo.

Pichetto le aporta a Macri la versión peronista friendly con los mercados, el viejo peronismo menemista. Pichetto trae consigo conocimiento parlamentario, donde es empleado desde hace más de 20 años y una absoluta fidelidad al modelo, cualidad casi exclusiva. A fin de cuentas, el rionegrino fue fervoroso menemista, útil duhaldista, soldado de la primera hora de Néstor y eficiente gestor de Cristina hasta el último día en la Rosada. Pichetto es un eterno oficialista y es curioso que para evitar el regreso del pasado, se recurra a quien mejor lo representa.

Ya en las pocas horas en Cambiemos se ubicó en el ala dura y mostró que es capaz de ser mucho más audaz que los socios radicales: “El peronismo de Buenos Aires lleva como candidato a gobernador a un comunista”, acusó, sobre Axel Kicillof, el ex ministro de Economía que amenaza el liderazgo suizo de María Eugenia Vidal. Macartismo siglo XXI. No es el único argumento de la guerra fría: el relato de Cambiemos es “reelección” o autoritarismo. Nada que ver con la profunda crisis, la creciente pobreza, la pérdida de puestos de trabajo y poder adquisitivo por una inflación galopante. No. Reelección o autoritarismo.

Sin embargo, la inclusión del senador no deja de ser una jugada maestra de Macri y sus pensadores. En una sola movida dejó huérfana de líderes a la aguada Alternativa Federal, que se ilusionaba con disputar un tercio del electorado. Obligó a Sergio Massa a definirse por los Fernández. Juan Manuel Urtubey -quien rechazó la oferta que aceptó gustoso Pichetto-, no tuvo más que unir fuerzas con Roberto Lavagna en una fuerza que casi sin fuerzas, semi testimonial.

Con el reacomodamiento de piezas, Macri se aseguró disputarle votos a Fernández-Fernández en la primera vuelta y, eventualmente, arrastrar los de Lavagna-Urtubey -y el resto- en una segunda vuelta. Solidificó posiciones y ahondó la grieta. Nuevamente, quedan dos lados bien definidos. El resultado de las urnas dirá si fue una genialidad o el neoperonismo forzado no logró enamorar a los desencantados del cambio unidos todos por el espanto.

Por lo pronto, calmó (un rato) la voracidad de los mercados y la volatilidad del dólar. Pero la euforia del Gobierno y de los “mercados” contrasta con los datos económicos que siguen siendo negativos. La inflación de mayo fue de 3,1 por ciento y acumula el 57 por ciento interanual, lo que representa un enorme agujero para el bolsillo y la olla de millones de argentinos. El precio de los alimentos está entre lo que más sube: “En un año se duplicó el precio de la leche y el consumo tuvo una caída histórica. Hoy se toma un 21% menos que en 2016. Y la ingesta de lácteos cayó al nivel más bajo en 16 años”, relató el diario Clarín. El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) calculó que, en enero y febrero el consumo de leche -directo y vía derivados- cayó a un nivel equivalente a 183 litros anuales por habitante. Fue el más bajo registrado desde 2003. Y, sacando ese año, el menor desde 1991. Estiman, en tanto, que el primer cuatrimestre de 2019 tuvo una media de 180 litros, muy lejana a los 193 litros por cápita consumidos en todo el 2018, los 197 de 2017, los 201 de 2016 y los 217 de 2015.

Los pibes son los que más sufren.

La economía no levanta cabeza y el único atisbo de recuperación se aprecia en los dólares del agro sojero. La deuda pública volvió a crecer y ya alcanzó 89,2% del PBI en el primer trimestre del año (había sido de 86,2% en el último trimestre de 2018).

La incorporación de Pichetto en la fórmula cumple con una de las demandas de los integrantes de la alianza, que pedían mayor apertura. Pero los radicales, que se enteraron por los medios, según admitió Luis Pastori, el frustrado candidato a vicegobernador de Misiones, querían que ese lugar sea reservado para ellos. “En mi corazón esperaba que el vice de Macri sea radical”, admitió, desolado, el veterano legislador. Pero al mismo tiempo, celebró que como quedaron fuera de las candidaturas centrales, “el radicalismo puede aspirar a otros cargos que puedan ser muy importantes (…) aunque lo más importante no son los cargos, sino que es un proyecto que consolide el país”.

Después de los resultados conseguidos en Misiones, el radicalismo exige internas para dirimir las candidaturas a diputados nacionales. La matemática es exacta. De los 115 mil votos que sacó Juntos por el Cambio, los radicales aportaron 63 mil mil votos, el PRO 42 mil y Activar, el partido de Ramón Puerta, menos de diez mil. En Posadas, la diferencia es más abultada: de 45 mil votos, 33.500 fueron radicales, 9.600 del PRO y 2.900 de Activar. Esos números alimentan la cruzada  de los más jóvenes, como Ariel Pianesi, Martín Arjol o Gustavo González. Eso sí, la rebeldía les nació ahora. Nunca antes contra la política económica a la que ahora responsabilizan por la aplastante derrota en Misiones.

Pero aunque no le falte razón al pataleo, en su visita a Posadas, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, dejó claro que en Cambiemos se espera “buscar consensos” en todas las provincias y recién en última instancia, recurrir a las primarias. Para fortalecer el mensaje, después cenó con los referentes PRO en Misiones, cara a cara con Alfredo Schiavoni, el candidato puesto para la lista nacional. La señal fue visible. Hubo fotos sonrientes.

Como si fuera poco el desplante, Ramón Puerta, en a su ocaso político en Misiones, se presentó como el negociador clave para el desembarco de Pichetto en Juntos por el Cambio, el nuevo nombre con el que se bautizó a Cambiemos, heredado de la identificación de la alianza en la tierra colorada, tras la incorporación del embajador en Madrid. “Esperemos que sea sólo el nombre y no el resultado”, bromean los macristas de primera hora, en referencia al escaso 17 por ciento obtenido en Misiones.  

Con más del 70 por ciento de los votos, en la otra punta, la Renovación confirmó una decisión que a los lectores de Economis, no sorprendió: irá con boleta corta.

¿Qué es la boleta corta? No tener en la oferta electoral a ninguno de los candidatos a presidente. ¿No es muy arriesgado? Si. Pero es una apuesta a la coherencia de sostener la retórica en los hechos. La Renovación hizo foco -y logró- imponer el sello del misionerismo, que significa, antes que nada, las necesidade de los misioneros.

La conducción política entiende que el centralismo porteño, asentado en la grieta, hace poco y poco entiende las demandas de las provincias. Y que son las provincias las que deben fortalecer esas demandas para que se conviertan en algún momento, en respuestas. Córdoba y Neuquén fluyen en la misma lógica. No debería sorprender que el argumento federal comience a ganar terreno en las discusiones centrales.

No quiere decir que no haya simpatías individuales, ni que los candidatos presidenciales no hagan pie en Misiones. Por el contrario, abundan y abundarán los contactos. El equipo de Alberto Fernández mantuvo diálogos de primer nivel, al otro día llegó Rogelio Frigerio a tantear el ambiente, Lavagna vendrá en la segunda semana de julio, Juan Manuel Urtubey desembarcará el 20 de junio y la propia Cristina vendrá a presentar Sinceramente. También José Luis Espert prepara un regreso después de venir a presentar su libro, según contó Marcelo Delgado, su base local y posible candidato a diputado nacional.

A todos ellos, la Renovación les hará una recepción “misionerista”, con un decálogo de reclamos, fundamentalmente económicos y fiscales, a atender para quien llegue al sillón de Rivadavia. Por eso es vital que quienes representen a Misiones, entiendan los planteos y no defiendan únicamente los intereses de la Rosada, como ocurre ahora con los legisladores de Cambiemos, que obedecen dictados de allá, en lugar de escuchar argumentos de acá.

No queremos votar un no a alguien, sino un sí a un proyecto de provincia. En la grieta no hay voto positivo. Que cada uno tome la decisión de votar al Presidente que quiera, pero que piense que lo que más importa es el voto del misionero, que por eso nos acompañó el 2 de junio”, argumentó Ricardo Wellbach, uno de los hombres fuertes de la Renovación.

En el Gobierno entienden que hay que dar vuelta a la lógica de que todo depende de una oficina en Buenos Aires. El riesgo es alto, pero la convicción es más importante que la conveniencia electoral.

Los resultados electorales obtenidos hasta ahora marcan una verdad ineludible. Gane quien gane, deberá conseguir el respaldo de los gobernadores, porque es ahí donde está el poder político territorial. Este domingo habrá elecciones en Santa Fe -gobernador, intendentes, concejales, diputados y senadores provinciales-, con una pulseada mano a mano entre el peronista Omar Perotti y el socialista Antonio Bonfatti. También votarán San Luis, en una disputa entre los hermanos Rodríguez Saá y en Tierra del Fuego, donde Rosana Bertone no tendría problemas para conseguir su reelección. En Formosa, Gildo Insfrán podría conseguir su séptima reelección, en un choque contra Adrián Bogado, quien cerró un acuerdo con el PRO y la UCR, para encabezar la lista a gobernador bajo el sello Frente Amplio.

Hasta ahora, Cambiemos sumó más de una docena de derrotas y el frente de Todos, se alimenta de los votos conseguidos por los gobernadores. La mayoría, salvo en Jujuy, donde gobierna Gerardo Morales, obtuvo más del 50 por ciento de los respaldos locales, con el récord en manos de Oscar Herrera Ahuad, que conquistó más del 70 por ciento de los votos. 

La Renovación tendrá, sin embargo, el desafío de remarcar esa diferenciación a la hora de entrar al cuarto oscuro. Hacer entender que para fortalecer ese misionerismo, hacen falta diputados nacionales que lo entiendan y defiendan. Que el concepto de misionerismo no es un simple eslogan, sino una forma de entender la política, el futuro y las raíces.

Quedan pocos días para la definición de los nombres, pero algunos ya trascendieron. En la Renovación son números puestos el intendente de Alem, Diego Sartori, la ministra de Educación Ivonne Aquino, Chela Leyes, militante de Derechos Humanos y la aparición del árbitro internacional Néstor Pitana, por estas horas una de las estrellas de la Copa América que se disputa en Brasil y que lo tuvo como protagonista en el partido de apertura entre el local y la Bolivia de Evo Morales.

Juntos por el Cambio, obviamente llevará a Macri en la boleta. Alfredo Schiavoni es el candidato del PRO. El radicalismo apuntará a varios y surgen algunos nombres que incluso no son muy entusiastas del modelo, como Mario Pegoraro. Suena también, aunque nadie lo da por seguro, que Ramón Puerta quiera anotarse en la lista. 

El Frente de Todos los Fernández, estará representado por el peronismo, el Frente Grande y Kolina, Nuevo Encuentro y el Movimiento Nacional Alfonsinista. Todavía hay posibilidades de que se sume el partido Agrario, que anotó su frente en soledad ante la traba a las Primarias que exigía para dirimir las candidaturas nacionales. Aparentemente el veto vino de Buenos Aires y hay buena sintonía en Misiones. El martes se sabrá. Cristina Britez buscará su reelección. Héctor “Cacho” Bárbaro quiere ser candidato si hay interna.  

Lavagna y Urtubey serán representados por el partido Socialista, Libres del Sur y el Partido Barrios Unidos, que tendrán a Fernando Fernández como candidato a diputado nacional. El socialista fue el más votado en Posadas del Frente Popular, Agrario y Social. Compartirá con los de Cambiemos, el sinsabor de hacer campaña por otro peronista.

Pero ninguno de ellos arriesga mucho. Es la Renovación la que pone en juego cuatro bancas -una ocupada por la kirchnerista Cristina Britez- y aunque el medio millón de votos es caudal suficiente para retenerlas, el desafío es enorme. Pero el posicionamiento político de cara a una eventual segunda vuelta o ante el nuevo Gobierno, marcará una fortaleza inédita.

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2 Comentarios

  1. César Alejandro López

    No me parece buena la estrategia de la Renovación de la Concordia, en Misiones, no se juegue a nivel nacional. Me parece que le daría más oportunidad a Cambiemos, o como se llame ahora, porque ya van a traer en su boleta al candidato a presidente. Me hubiese gustado que apoye la fórmula Fernández-Fernández, ya que es oposición de Cambiemos en la provincia.

  2. Tendrían que tener más compromiso con el pueblo y apToyar Fernández Fernández., sino quedaran votando lo q RL oficialismo diga como paso en estos años… Votaron todo lo q macro necesitó para hundir el país. Pero con un discurso opositor… Digo una cosa pero mis actos refleja n otras. O si vamos a pensar solo en misiones pidamos la separación de argentina. Es poco federal. En cuanto al pro acá no representan a nadie. En cuanto a la ucr demostraron que se han hundido ya para siempre. La disputa de hoy es por cual justicialismo entra a gobernar si el de derecha o el de izquierda….

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