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En terapia

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El largo enero se fue dejando un reguero de malas noticias para la economía de bolsillo. Nueva suba de tarifas, 172 mil empleos registrados menos que en noviembre de 2017, la inflación que no cede y el consumo que se desploma. Si este es el único camino, en el mapa no se vislumbra una pradera verde regada por lluvia de inversiones, sino un páramo desolado con muchos más perdedores que ganadores.

Entre mayo y noviembre se perdieron 125.648 empleos registrados privados. El derrumbe coincide con el pico de la depreciación del peso y con el desesperado pedido de auxilio al Fondo Monetario Internacional. El programa económico del Fondo no hizo más que acentuar las consecuencias del modelo económico.

El índice de salarios total registrado en los últimos 12 meses tuvo un aumento de 28,7%. La inflación fue de 47,7 por ciento, casi 20 puntos por encima. El bolsillo sufre.

Sin embargo, el presidente Mauricio Macri se aferra al libreto y apuesta el todo por el todo a que la grieta le garantice un nuevo mandato. Aunque las encuestas marcan un sostenido rechazo a la gestión, el Gobierno nacional confía en que la “amenaza” latente de un retorno anticipado del “pasado populista”, sea suficiente para cosechar los votos necesarios para otros cuatro años.

La decisión de la gobernadora María Eugenia Vidal y del intendente porteño, Horacio Rodríguez Larreta de buscar sus reelecciones en octubre muestra al tridente de Cambiemos con una estrategia común.

Se especuló con que Vidal preferiría adelantar las elecciones en Buenos Aires para no atarse a la suerte de su jefe, pero finalmente primó el “bien superior”. Una derrota anticipada en la provincia con más votos podría ser catastrófica para las ambiciones de reelección presidencial y podría provocar un devastador efecto dominó. Una caída de Macri también dejaría en la orfandad a la gobernadora más beneficiada de los últimos años.

Los otros gobernadores de Cambiemos, alineados en el radicalismo, no parecen compartir la idea y jugarán sus suertes meses antes de octubre.

Es más, dentro del radicalismo emerge una línea interna, liderada por los herederos del alfonsinismo, que sueña con plantarse en una interna ante Macri o escindir la alianza Cambiemos para presentar una oferta electoral de la “socialdemocracia”.

Las principales encuestas desmenuzan el hastío de la sociedad con el modelo económico. Casi la mitad de los encuestados por la consultora Taquion teme perder su empleo y un 51,4 por ciento cree que el principal problema es la economía.

El 60,2 por ciento no votaría a Macri en su intento reeleccionista y un 51,4 por ciento buscará que cambie el Gobierno. Pero ninguna consultora se anima a jugarse por un resultado y nadie descarta la reelección.

Hay un dato de la encuesta de Taquión que sorprende por su contundencia: 70,7 por ciento de los consultados preferiría votar a un outsider partidario. El efecto Bolsonaro en las encuestas.

Sobre ese tópico se para el Presidente para sostener su continuidad. La grieta se retroalimenta constantemente, con elementos externos como la Venezuela de Maduro o internos, como la retórica antimigrantes (de la región) o algunas editoriales vergonzantes que parecen tener como objetivo adormecer otros debates. Los dos “grandes diarios” argentinos compitieron con sus argumentos sin pudor. La Nación celebrando las “niñas madres con mayúscula” y Clarín festejando como una “pasión argentina” sobrevivir revolviendo la basura. Vale la pena repasar ambas columnas para intentar comprender su lógica indignante. Más que provocar, parecen pretender sepultar otras discusiones.

La pérdida de empleos, el nuevo tarifazo eléctrico y las miles de personas sin luz en Buenos Aires, la inflación y la pobreza aparejada, quedan en ese revuelto, en segundo plano.

Mientras miles de argentinos padecen los aumentos o se pasan días sin luz, los amigos presidenciales, Marcelo Mindlin (Edenor) y Nicolás Caputo (Edesur) celebran. Se registra un 60 por ciento más de cortes que en 2016, pero las ganancias de ambas distribuidoras se elevaron en 437 y 226 por ciento respectivamente en el último año.

En Misiones las elecciones se harán en la primera semana de junio. En las próximas semanas el gobernador Hugo Passalacqua hará oficial el decreto de convocatoria. El objetivo es que la discusión política en la tierra colorada no se contamine con la crisis provocada por las medidas nacionales.

La Renovación garantiza estabilidad institucional, pero se desmarca de las consecuencias del modelo, que, de todos modos, tiene cada vez mayor incidencia en la economía local.

El Gobierno de Passalacqua se hizo cargo de cada responsabilidad que fue dejando de lado la Nación en el marco del plan de ajuste acordado con el FMI.

La espalda financiera resistió los embates de la crisis, pero al mismo tiempo, está cada vez más agobiada por el peso de la mochila.

El vicegobernador Oscar Herrera Ahuad confirmó que la Provincia también se hará cargo del subsidio interzafra que recibían los tareferos, el eslabón más débil de la cadena yerbatera, que ahora desatiende la Nación. Serán unos 75 millones de pesos para seguir parando la olla de los cosechadores.

Lo mismo sucede con la tarifa eléctrica, que volverá a aumentar este mes: la Provincia absorbió la mitad de la tarifa final que fijó la Nación. Idéntico repaso con el boleto del transporte urbano, que es el que más deterioro genera en la economía familiar, aparejado a un creciente descontento que llevó en las últimas horas al bloqueo de las terminales.

Según un estudio de la consultora Economía & Regiones, la actividad económica cayó en 22 de las 24 provincias y Misiones, con 4,4 por ciento, no fue la excepción. Peor les fue a aquellas provincias donde el Estado tiene un rol menor en la economía, lo que marca la trascendencia de los programas generados en la Provincia, como el Ahora Misiones, Ahora Góndola o el reciente Ahora Turismo. Sin esos planes, el desplome sería mucho más profundo.

La radiografía de las ventas en supermercados de Misiones muestra una disminución en sectores fundamentales: panadería, carne y verdulerías. En paralelo, el Ahora Misiones genera cada mes más ventas. Imaginar la caída sin esa red de contención, es un ejercicio agobiante.

La consultora fundada por Rogelio Frigerio señala que por octavo mes consecutivo el Estimador Mensual de Actividad Económica presentó una caída. En noviembre de 2018 la baja fue del -7,5%, siendo la más pronunciada desde junio de 2009.

Esta profundización deja al acumulado en 2018 un -2,2% por debajo de los primeros once meses de 2017. Además, la importante contracción de la actividad posiciona a la serie desestacionalizada en noviembre de 2018 un -4,5% por debajo de noviembre de 2015.

El informe advierte sobre la caída del salario real desde mayo -oh, coincidencia- y ratifica que todos los indicadores relacionados con el consumo muestran descensos pronunciados en noviembre 2018: ventas de CAME (-15,6%), supermercados (-12,5%), shoppings (-16,3%) y la confianza del consumidor (-37,2%). Peor aún, los primeros relevamientos y datos de diciembre tampoco son alentadores y muestran que el nivel de actividad se encuentra todavía lejos de revertir la caída y empezar a mejorar. En este sentido, hay que mencionar que CAME mostró una baja del -9,9% y la confianza del consumidor cayó -16,7% interanual.

Los empresarios, muchos de los cuales militaron el cambio de modelo en 2015, hoy revisan opciones. Este martes la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná y la Cámara de Comercio e Industria de Eldorado, convocaron a una reunión de todo el sector empresario de la zona norte, vinculado al sector forestal y de la madera -también fue convocado el presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene- para analizar la crítica situación del sector y el impacto de las últimas subas de tarifas. Las economías regionales, lejos de revitalizarse por el dólar alto, sufren por los altos costos de producción, logística y salarios.

El sector maderero estaba llamado a ser uno de los mimados por el Gobierno nacional. Varias mesas de discusión, rebaja de impuestos y mejoras logísticas. Pasados tres años, en muchas empresas la situación es peor que en 2015. La maderera Henter, hace años en crisis, está al borde de cerrar definitivamente sus puertas, con los empleados en estado de emergencia y sin cobrar.

El modelo de dólar alto que ofreció el Gobierno no fue la medicina que necesitaba el sector. “La devaluación del peso no parece haber proporcionado alivio a estas actividades productivas, lo que sugiere que un tipo de cambio alto tampoco es la panacea. Para entender este fenómeno hay que evaluar la ecuación de rentabilidad en conjunto, considerando costos de insumos y salariales, ingresos por ventas, teniendo en cuenta volumen y precios, y también la incidencia de la tasa de interés. A partir de este diagnóstico, se pone de relieve la importancia de recuperar estabilidad macroeconómica (dólar, tasas, inflación), pero también la necesidad de reducir costos de producción y ventas (impuestos, regulaciones, aranceles de importación en países compradores, etc.), una tarea que corresponde a las tres jurisdicciones de gobierno”, describe Jorge Day, de la fundación Mediterránea.

El economista se pregunta: ¿Hubo un error en el diagnóstico, creyendo que un dólar más caro automáticamente favorecería a las economías regionales y a la industria nacional? Sí, porque sólo se consideraban los costos laborales. “El atraso cambiario era un problema porque se traducía en costos altos en dólares (especialmente los laborales), y se agravaba porque, por el proteccionismo, era difícil traer insumos y equipos importados baratos.

Pero, ahora, para una buena parte de las economías regionales y de la industria argentina, especialmente las que no son exportadoras, el dólar caro es también un problema, porque se resienten sus ventas en el mercado interno. Y a esto se agrega las altas tasas de interés, que eleva sus costos financieros, y a veces también reducen sus precios de venta”.

Para 2019, los pronósticos señalan que el dólar se rezagaría un poco, pero se mantendría elevado, las altas tasas de interés irían disminuyendo muy gradualmente, y el mercado interno tendría una recuperación también muy gradual. Esto se traduce en que la industria argentina, especialmente sustituta de importaciones, y una parte de las economías regionales habrán de seguir conviviendo con los problemas.

No es el único sector, claro. Por la caída de la obra pública nacional, los empleos de la construcción en Misiones cayeron al menor nivel en la era Macri. En noviembre la cantidad de empleos registrados (en blanco) en la construcción en la provincia cayó a 8.216, con una caída interanual del 17%.

En los 3 años y 1 mes que Mauricio Macri lleva en el Gobierno, solamente enero del 2016 tuvo una menor cantidad de empleos, ya que se contabilizaban 7.339 puestos.

Según media docena de empresarios de la construcción consultados por Economis, el principal factor para la caída del empleo de la construcción es la falta de nuevas obras públicas nacionales. “Las existentes se fueron terminando y al no haber renovación, el empleo va a seguir cayendo”, explicó un empresario que tiene más de 20 años de experiencia construyendo escuelas, CAPS y comisarías.

No ser arrastrados por esa crisis es un argumento central para elecciones separadas. La discusión se debe centrar sobre lo que le conviene a Misiones y los espacios políticos están preparándose para ese debate. La Renovación tiene sus pilares en la gestión, que en medio de una recesión extendida, logra sostener en movimiento la actividad económica sin mayores contratiempos. Y, cuando hace falta, poner los recursos que sean necesarios.

Como contracara, la Nación exhibe un modelo de Estado en retroceso y de medidas que no tienen siquiera la consideración de ser consultadas con los misioneros. La insistencia en el plan de convertir a Misiones en una cuenca productora de maíz para abastecer a Brasil, la presión para construir “villas turísticas” privadas en plena selva misionera, o la degradación del Instituto Nacional de Medicina Tropical, que perdió presupuesto y autarquía, son temas que serán parte de la agenda de campaña.

Salvo Cambiemos, todos los demás tienen argumentos en contra.

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