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El veinteañero que hizo millones creando los pantalones Elepants: “La clave es confiar en tu idea”

El veinteañero que hizo millones creando los pantalones Elepants: “La clave es confiar en tu idea”
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Desgreñado, barba de varios días y una sonrisa permanente. Podría ser la descripción de cualquier joven argentino, pero sus clásicos pantalones son su marca registrada. Marca que impuso y facturó el año pasado la friolera de 150 millones de pesos. A los 26 años, Augusto Mustafá se preocupa por hacer que Elepants no sea solo una moda, sino que trascienda de los pantalones a una marca de ropa que pueda buscar otros destinos en el mundo.

Nunca quiso ser empleado y menos ser hijo de. Apenas terminó la secundaria supo que tenía que recorrer el mundo. Tuvo uno o dos trabajos iniciales hasta que entró a la empresa familiar como colaborador. Duró poco. A los ojos de la sociedad, no vestía muy formal. Pero eso mismo se transformó en idea. Durante un viaje a Estados Unidos comprobó que los jóvenes se vestían como querían y no había críticas como en Argentina. A su regreso puso en marcha la idea de un pantalón estilo escocés, como un pijama, se transforme en una prenda usual entre los jóvenes.

Al principio todo fue muy casero. Con un showroom en el living de la casa de mamá y una costurera que se encargaba de la confección de los pantalones que se vendían por incipientes redes sociales. “Yo quería que la gente me reconozca por mi nombre, por quien soy yo, eso fue en parte lo que me llevó a tomar la decisión de emprender. Siempre me sentía bastante criticado en mi forma de vestir. Y usaba pantalones tipo pijama para salir a la calle, para ir a bailar con mis amigos, siempre recibía alguna crítica y alguno que otro me decía che que buena onda, qué buenos pantalones, qué divertido. Empecé a buscar a alguien que le gustara mis ideas y alguien me hizo una muestra, me gustó lo que hacía y ahí empecé, y por las redes sociales comencé. Elepants es una marca nacida realmente desde las redes sociales, que me permitieron llegar a muchísimas personas, con recursos mucho más bajos, que invertir en un medio tradicional que era muy costoso. De a poquito el producto empezó a gustar, creció bastante rápido, se hizo querer”, relata en una entrevista con Economis antes de disertar invitado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa y la Confederación Económica de Misiones.

¿Qué edad tenías?

Fue un poco loco dejar un trabajo con relación de dependencia a emprender con 21 años, pero me animé, yo creo que cuanto más chico sos, menos problemáticas tenes de alguna manera. Tuve que tomar una decisión con respecto a mi trabajo en la empresa familiar, ahí fue cuando le dije a mi papá: “Mirá, me voy a dedicar 100% a esto”. Yo en ese entonces vivía en la casa de mi familia, no tenía mayores gastos, así que creo que era el mejor momento para emprender y así fue. A los 21 años abrí la oficina, empecé a contratar gente, amigos que al principio los tomé por que no daba abasto. En ese no “daba abasto”, empecé a hacer una lista de las cosas que menos me gustaba hacer Ahí empecé a armar el equipo, con las cosas que no me gustaban, ir a Once, comprar las telas, llevarlas al taller, buscar las prendas del taller. Después de eso me pasó, que como nosotros empezamos en las redes sociales, me empezaban a escribir mucho por ahí, me mandaban mensajitos, me mandaban fotos, y no daba abasto, porque también había que sacar las fotos, subir las fotos, generar el contenido apropiado para mejorar eso, lo mismo con la página web. Entonces contraté un amigo que estudiaba diseño gráfico, para que se ocupara de todo eso.

 

¿Cuando arrancaste tenías una tienda, o era todo venta on line?

Era todo venta en las redes, venta on line, en la casa de mis papas. Me levantaba a las 5 de la mañana, e iba al taller, que estaba en la loma del orto. De ahí iba a la facultad, salía al mediodía, laburaba en la empresa familiar, hasta las 5 y media, de ahí me iba a la casa de mis papás, hacía un showroom de 6 a 7 y media, me iba a entrenar, y así todos los días, una locura. Pero tenía 20 años y toda la energía. Alguien me decía: “Quiero un pantalón”. Y yo le decía “venite de tal hora, a tal hora”. Después justamente empecé a llegar a través de las redes sociales, a locales a los que les gustaba tener mis productos, empecé a vender como mayorista, a locales en Córdoba, a locales en Buenos Aires, a locales en diferentes partes del país, sin tener un local propio. Siempre tuve una marca muy digitalizada, muy on line, que me permitió llegar a un montón de lugares, que de otra forma hubiera sido bastante difícil hacerlo.

¿Cuánto tardo, o cuándo te diste cuenta y dijiste la pegué?

Arranqué en octubre del 2012. Ese verano me fui a Pinamar con unos amigos. Les dije: “Estoy con los pantalones a full”. Y ellos me dijeron: “Trae un bolso”. Y me llevé unos 80 pantalones. Montamos mi carpa en el medio de la playa y había tirado una manta en el piso con pantalones, trajes de baño, y ahí en dos horas vendí todo lo que tenía prácticamente. Ahí dije: “Acá hay algo bueno”. Vuelvo a Buenos Aires, sigo viviendo en la casa de mis papás. A todo esto yo quería ser actor, entré a un casting para Aliados, que fue una serie de Cris Morena. No quedé, pero sí quedó la que en ese momento era mi pareja. Y ahí entré a un mundo donde justamente las redes sociales estaban, Instagram estaba comenzando. Yo regalaba productos a los famosos, a cambio de que me suban una foto a las redes sociales y eso generó mucha difusión en las redes. Ahí es donde volvemos al momento donde yo hacía todo, no daba abasto, tuve que tomar la decisión y abrir una oficina, tomar gente. En ese momento me había asociado a un chico que había conocido, y empezamos a encarar el proyecto de otra manera. Eso fue como un crecimiento exponencial. 2015 y 2016 fueron años muy buenos para nosotros. Abrimos un montón de locales, generamos un montón de puestos de trabajo, llegamos a ser 80 personas trabajando en la compañía.

Una mediana empresa…

Sí una locura, obviamente en el 2017 cuando empezó a notarse un poco más la crisis, empezamos a achicar, a profesionalizarnos de alguna manera, porque en este crecimiento, uno desconoce un montón de cosas y empieza a contratar gente por contratarla, y te das cuenta que dos personas estaban haciendo el mismo trabajo y empezás a despertar de cierta manera. Además, que yo no tenía esto de la expertise, porque trabajaba en una empresa familiar pequeña, desconocía bastante de los sectores.

¿Hoy cuántos son?

Hoy quedamos trece personas trabajando y creo que es un muy buen número, porque también terciarizamos lo que fueron los locales. Estamos planteando un nuevo modelo de negocio. Esta crisis es un aprendizaje, abismal, porque tengo 26 años. Estoy surfeando la ola de la crisis, pero veo una oportunidad. Veo a un montón de empresas que están atravesando una situación muy difícil. Nosotros en una empresa muy joven vemos la oportunidad de crecer. Caen empresas que están hace muchos años en el mercado, y se nos abren puertas a nosotros, entonces lo que tenemos que hacer es retroceder para tomar impulso, y estar preparados. Además, que te ayuda mucho a cuidar y proteger el equipo, o sea, siendo muchas menos personas, estamos más unidos, más agazapados, que te ayuda a trabajar más en equipo.

¿Cómo viene la venta este año?

Somos muy fuertes en esta época del año, porque siempre en verano vendemos mucho más, porque hacemos mucha presencia en la costa. Creo que este va a ser un año muy nacionalista, con el dólar que se fue al disparate. Creo que haber crecido muchísimo en la marca que se vende en un montón de lugares del país, nos permite hoy, afrontar esto desde otro lado y poder proyectar. La situación ésta, nos permite hoy salir a exportar al mundo, lo que hace un año impensable. Eso nos para de vuelta en una oportunidad para poder desde acá, poder salir a exportar a nuestro negocio.

¿Cómo estás viendo la economía?

Yo creo que el país hoy está en una etapa de transición, bastante delicada, que pone en jaque a muchas empresas, hay ciertas políticas que no estoy de acuerdo, pero también entiendo que era necesario un cambio, porque como estábamos… Nosotros tuvimos años muy buenos, porque fueron de mucho consumo, de mucho crecimiento en cuanto a la marca, y mucho volumen de venta, pero yo considero hoy que si hay oportunidades para nosotros. Se debe replantear a nivel empresa muchos manejos que se realizaban a través de años, que hoy hay que purificarlas de alguna manera. Volver a generar un espacio para los jóvenes que venimos desde algo muy digitalizado, como es nuestro caso, ahí es donde yo creo tenemos nuestro desafío. Yo creo que esto va a pasar, tiene que pasar, porque no podemos seguir así mucho tiempo. Creo que hay que hacer muchísimas reformas, a nivel político, laboral, de créditos que incentiven a que los emprendedores y no tasas disparatadas como están hoy, descontar también tasas a los cheques, que hoy no permiten laburar. La realidad pone en jaque a los pequeños y medianos productores, que estamos acá, que invertimos en este país, que generamos puestos de trabajo y eso la verdad que nos traba muchísimo.. La verdad que esta industria, la textil es una de las más golpeadas, junto con la gastronomía. Y son industrias que las redimensionamos desde las bases, y las formalizamos desde el día 1, trabajamos con talleres, involucrándonos en todo el proceso de la producción, que muy pocos lo hacen. Pero el haber hecho todo ese esfuerzo en algún momento va a traer su rédito, porque creo que estamos haciendo las cosas bien y nos merecemos de alguna manera que nos vuelva. Estamos bastante debilitados, surfeando la ola como podemos, estamos transitando una de las crisis más fuertes que estamos viviendo a nivel país. Pero estoy muy orgulloso de estar en esto. Hace cuatro años que me dedico de lleno a esto, muy contento de poder hacerlo, seguimos pasando por momentos complicados, pero como todo, va pasando.

¿Cómo te definís de alguna manera como jefe, con 26 años, sos todavía muy chico…?

Soy una persona que delego mucho, porque reconozco cuáles son mis limitaciones, para graficarlo esto es como un equipo de fútbol, yo al principio jugaba en todas las posiciones, iba al arco, armaba la jugada, era director técnico, todo, después me di cuenta que yo tengo que cubrir una posición en la empresa, y empezar a armar mi equipo. Si yo soy bueno de 9, bueno busco un buen diez, un buen arquero, y así con todas las posiciones. Y eso es conociendo las limitaciones, confiando en cada uno y en la persona que tenés al lado, hay que dejar hacer. Soy bueno en armar un lindo equipo, que se divierte trabajando, que ve la vida como la veo yo, que no es todo en la vida laburar y laburar, sino un equilibrio entre lo que es el trabajo, que te permite tener una economía para educarte, yo creo mucho en el trabajo, en la educación, en mi caso no formal, no soy una persona universitaria y demás pero sí soy una persona que se pasa mucho investigando, leyendo, en lo que me gusta. En el deporte, porque creo que te da la energía, la vitalidad, te mantiene activo, en acción y para mí esa es la clave.

¿Qué le decís a un pibe ahora, en este momento tan complejo que tiene ganas de emprender?

La clave es confiar en tu idea, si yo no llevo puesta mi ropa, es difícil que alguien la lleve puesta y así cada uno tiene que confiar en lo que hace, ser el primero que sea promotor de su idea, contar su historia, porque todos tenemos historias. Hoy creo que más que nunca las historias son algo que la gente consume, por eso dejamos de consumir empresas tradicionales, porque sus dueños quizás ya no existen, o nadie sabe por qué están consumiendo, lo que están consumiendo, porque no hay una historia detrás. Hoy es el gran momento del bar artesanal, en el que está pirulo que es el dueño y que sirve la cerveza, que conoces su historia de cómo empezó, de cómo tomó la cervecería. Así también muchos sectores, porque justamente están rompiendo con lo tradicional, creo que ahí hay un espacio muy grande donde cada uno debe personificarse como marca.

 

¿Cómo haces para que evolucione tu marca que está vinculada a los pantalones? Como toda moda, puede pasar..

Esa es una muy buena pregunta, porque no nos quedamos sólo con el pantalón, el pantalón fue el disparador, fue el producto que nos hizo posicionar dentro de este mundo de la moda, y de a poquito empezar a desarrollar nuevos productos, porque sabemos que el pantalón en algún momento iba a empezar a caer, y teníamos que desarrollar otros productos, que estuvieran al nivel cuando el pantalón empezara a caer y sostener el crecimiento de la compañía. La verdad que lo hemos hecho. No somos un pijama, somos un pantalón. Hoy no sólo hacemos pantalones sino que somos una marca de ropa. Apuntamos a llevar los pantalones al resto del mundo, porque es una oportunidad muy grande para desenvolvernos como marca, en otros mercados.

¿Y qué te genera en lo personal que en cada lugar de la Argentina haya un joven con tus pantalones?

Es muy loco.

Ya te falsificaron la marca. Ahí ya tenés un éxito…

De alguna manera decimos: “Algo bien hice”. Obviamente te afecta muchísimo, te afecta al negocio, te afecta a la venta, pero acá lamentablemente no se puede frenar. Lo importante es que hablen, no importa lo que digan.

En Mar del Plata hicimos un allanamiento y hemos desbaratado un taller que producía nuestros pantalones, no estoy hablando de pantalones escoceses sino de Elepantitos, Me están copiando la marca, está Nike, Adidas y Elepants y al mismo nivel y ahí empezás a ilusionarte.

¿Y el Elepants de donde salió?

Es muy graciosa la historia, porque en realidad yo cuando arranqué tenía otro nombre. Hago el logo y voy a presentarlo a INPI y ya estaba registrado. Me dio una desilusión muy grande. Pero un día voy caminando por la calle y veo a un chico con la remera de un elefante, y dije Elepants, agarré una hoja y lo dibujé. Dibujé el logo que no se parece mucho al que tengo hoy, agarré a mi amigo que era diseñador a que me ayudara a digitalizarlo, fui lo registré y la verdad es que fue asombroso.

 

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