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El principio de la honra

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El tema de la honra y los milagros tienen mucho que ver entre sí, tanto para el que los hace como para el que los recibe. La palabra honrar proviene del latín honorāre y significa mostrar valorización y consideración hacia una persona. Realizar una demostración pública de respeto, admiración y estima. Pero un factor a tener en cuenta es que debemos honrar no solo de palabra, sino con acciones y actitudes reales. Veamos lo que nos dice la Palabra de Dios.

Mateo 13:53-58 La Palabra de Dios exclama: “Así que el Señor dice: «Este pueblo dice que me pertenece; me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí. Y la adoración que me dirige no son más que reglas humanas, aprendidas de memoria” (Biblia Nueva Versión)

Este pasaje es repetido por Jesús en el nuevo testamento. Dios hace el reclamo y quiere el primer lugar en todo momento y con acciones verdaderas. Pero… ¿Cómo?

Hay varias acciones para poder honrar, y veremos algunas a continuación.

  1. La obediencia.

(Lucas 5:4-5) Una de las maneras básicas de honrar es obedecer. Fíjense el corazón de Pedro, él era un experto pescador, sin embargo ¡Obedeció a Jesús! Podría haber dicho, “¡desde cuando Jesús sabe pescar! Señor dedícate a lo tuyo y yo me dedico a lo mío”, pero fue recompensado con una pesca sobrenatural por medio de su obediencia.

¡La bendición fue el resultado de su obediencia! Cuando desobedecemos a las autoridades, al jefe, a los padres, al Señor, estamos deshonrando la autoridad.

Este fue el pecado que hizo que Saúl fuera desechado por Dios. El hecho de pensar: “que me importa lo que opine tal y cual” bloquea el principio de la honra y nos quita la bendición abundante

(2 Samuel 23:14-16) Fíjense el principio de la honra que llevó a los valientes a arriesgar, no obedeciendo un mandato, sino un deseo. ¡Así cualquier general puede ir a la batalla y obtener victoria! ¡La honra es un principio de éxito en las batallas y en todos los órdenes de la vida!

David tenía todas las destrezas de un guerrero, sabía cómo defenderse y cómo atacar y destruir al enemigo. Toda su fuerza y capacidad no dependía de lo que David era o hacía, él mismo sabía que separado de Dios no lograría nada.

Vivió gran parte de su vida en cuevas, en el desierto, vivía huyendo de Saúl; pero fue en esos momentos más difíciles que aprendió a desarrollar su carácter, ser esforzado, ser valiente, ser un estratega militar y confiar en Dios, y también fue en esos momentos donde LEVANTÓ UN EJERCITO DE HOMBRES que enfrentaban a cualquier enemigo y salían VENCEDORES.

¿Pero saben por qué él vivió ese principio de honra? Por dos motivos: Porque honraba a Dios y porque honraba a su rey, a pesar de las injusticias de Saúl (que lo buscaba para matarlo, David lo honraba igualmente como autoridad). ¡El que siembra honra cosechará siempre honra!

  1. La confianza

Cuando expresan desconfianza y ponen en duda lo que hacen y lo que dicen los líderes, se los está deshonrando, y es una manera de romper el poderoso principio de la honra. Algunos están siempre dudando de sus líderes y, estas personas, jamás crecen, siempre están en el mismo lugar espiritual. Así pasó con Moisés, cuando el pueblo de Israel siempre ponía en duda su llamado y le hicieron difícil la vida. Pero qué pasó con el pueblo de Israel? Los que deshonran caen en el desierto y mueren, y es una advertencia muy fuerte para el pueblo de Dios.

Lo más tremendo es que tratan de contaminar con su desconfianza y empiezan a murmurar desconfiando de a quienes Dios ha puesto sobre sus vidas para liderarlos. Esto es, sin duda, un arma muy efectiva del maligno.

A Pablo le ocurrió lo mismo con la iglesia de los Corintios. (2 Corintios 11:19-20) Tenían más confianza en los que no los amaban, parecía que tenían más apego por los que les trataban mal que por el mismo apóstol que siempre velaba por ellos. Básicamente la iglesia de los Corintios tenía un gravísimo problema: deshonraban al apóstol Pablo, ¡Porque su voz era débil y su aspecto despreciable! (2 Corintios 10:10) En “Los Hechos de Pablo y Tecla”, una obra que se escribió hacia el año 150, encontramos la que tal vez sea la mejor y más tradicional descripción de Pablo: “Un hombre pequeño de estatura, calvo, de piernas arqueadas, vigoroso, cejijunto, nariz un tanto sobresaliente”.

Una figura interesante de cualquier contienda política es tratar de generar desconfianza en la gente de algún político, o partido, o en algún país. Una de las armas que se usan en esto son las teorías conspirativas que tratan de deshonrar al enemigo político. Tratan de desprestigiar trayendo sobre alguien alguna clase de mal intención. Es por ello que no debemos nosotros involucrarnos con esta clase de deshonra. ¡Estas personas no serán honradas por Dios!

  1. El respeto.

La palabra respeto procede etimológicamente del latín “respectus”, que significa “acción de mirar atrás”, “consideración, atención”, sugiere entonces como una mirada atenta, tomar algo en consideración. El respeto es reconocer el derecho ajeno; es el reconocimiento, consideración, atención o deferencia, que se deben a las otras personas.

¿Cómo me dirijo a las autoridades? Muchas veces, si una autoridad me da confianza, debemos tener en cuenta el respeto.

La Biblia habla de honrar a nuestros padres. (Levítico 19:3Levítico 19:32) 

Éxodo 20:12 “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da”.

Sobre la honra a los padres también lo encontramos en Deuteronomio 5:16, Mateo 15:4, Marcos 7:10, entre otros. 

 

El respeto por la autoridad espiritual: Cornelio por Pedro. (Hechos 10:25)

El apóstol Pablo fue irrespetuoso con un sacerdote pero se arrepintió. (Hechos 23:5)

Josefo, un historiador respetado del primer siglo, describe a Ananías como profano, avaro y de temperamento colérico. El arranque de Pablo vino como resultado del trato ilegal que le dio el sumo sacerdote Ananías. Violaba la ley judía al suponer que Pablo era culpable sin un juicio y al ordenar su castigo, pero Pablo se retractó por el cargo que tenía.

Por último, en la Biblia se hace mención en varios pasajes de la honra y el respeto como principio de bendición y victoria en nuestras vidas, algunos ejemplos:

# En el matrimonio:

Hebreos 13:4 “Respeten el matrimonio y no deshonren el lecho conyugal, porque Dios condenará a los lujuriosos y a los adúlteros”.

Efesios 5:25 “Maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella”.

Efesios 5:28 “Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo”.

1 Pedro 3:7 “Los maridos, a su vez, comprendan que deben compartir su vida con un ser más débil, como es la mujer: trátenla con el respeto debido a coherederas de la gracia que da la Vida. De esa manera, nada será obstáculo para la oración”.

Efesios 5:22-33 Que las mujeres respeten a sus maridos…

1 Pedro 3:1 – También las mujeres respeten a su marido, para…

Colosenses 3:18 Ustedes las esposas, respeten a sus esposos…

¡Aseguremos nuestra bendición, y ¡Practiquemos este poderoso principio!

Que tengas una semana bendecida y de completa victoria!

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