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El peligro de la Bolsonarización de la economía

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Con el inicio del nuevo año empezó a correr la mayor incertidumbre para el comercio exterior de nuestro país. Tal como arrojaron los resultados electorales, Jair Bolsonaro se convirtió en el nuevo presidente de Brasil y tal como lo había anunciado, Paulo Guedes va a ser el ministro de Economía. Hasta aquí ninguna sorpresa, pero a los efectos de ser originales (ya que las noticias inundan los diarios con este tema) hablaremos breve sobre la perspectiva y más sobre dónde estamos parados con respecto a Brasil, ya que algunas declaraciones apresuradas dan la sensación de que el gigante del Mercosur nos hace un favor a los hermanos pequeños y parece que esto no es tan así.

 

La frase: “El Mercosur no será una prioridad para Brasil”

El flamante ministro de Economía brasileño lanzó estas declaraciones e hizo correr todo tipo de especulaciones. Para simplificar el tema esto se puede interpretar de dos formas :

1- que Brasil se retire del Mercosur con lo que el arancel cero y los aranceles diferenciados que tienen los países miembros, se quiten, y venderle a Brasil pase a ser más caro por el incremento de los impuestos a las importaciones que aplicaría a sus socios del cono sur.

2- que sin tocar la política arancelaria del Mercosur, Brasil unilateralmente se abra al mundo y baje los aranceles a lo que importa del resto de los países extra-Mercosur.

Si bien Guedes ya aclaró que no quiso menospreciar al Mercosur, vale la pena resaltar que es bastante improbable (aunque no imposible) que Brasil suba los aranceles ya que eso implica romper el Mercosur y entrar en una guerra comercial de la que todos saldríamos perjudicados.

Lecciones del pasado

Los liberales tienen bien presente los efectos de la famosa ley Hawley-Smoot promulgada en 1930 luego de la gran depresión en Estados Unidos. Esa ley,  que implicaba un aumento de derechos de importación de más del 50 por ciento en más de 20.000 bienes, buscaba proteger a los productos agrícolas principalmente de las importaciones y poder recuperar la economía luego de la crisis del 29.

Las consecuencias resumidas: lo que era esperable, los países que se vieron afectados por las medidas proteccionistas de Estados Unidos tomaron represalias y subieron los aranceles a la importación de productos norteamericanos. Se estima que exportaciones e importaciones en Estados Unidos cayeron 60 por ciento y el comercio internacional en general cayó 40 por ciento.

Esto podría traducirse en que de cada 100 productos que se fabricaban en Estados Unidos, para mandar a otros países, luego de las represalias solo se hicieron 40, por ende, hubo menos empleo, compras, inversión y todo lo que signifique crecimiento y prosperidad. Al ser Estados Unidos ya en los 30 el mayor país importador y exportador del mundo, este cerramiento expandió su gran depresión a todo el resto del mundo, salvo al bloque soviético pero eso es otra historia.

Entonces es más probable que en vez de eliminar privilegios a los socios simplemente se abra más al mundo y nos obligue a ser más competitivos.

Esto es hablando en general, ahora en particular a pesar de que integramos el Mercosur y que  existen un montón de anuncios, encuentros oficiales de autoridades de los países miembros, e instituciones (como el Parlasur), cuando vamos a los números, nos encontramos con que en realidad Brasil no necesita hacer mucho esfuerzo para no prestarle atención al Mercosur, observemos:

Lo que en promedio Brasil les compró a los países miembros del Mercosur no representó ni el 8 por ciento de sus compras totales, o sea que, lamento desilusionarlo, pero para Brasil el Mercosur hace rato no es una prioridad.

Como vemos en relación a lo que exporta, el Mercosur en su conjunto tampoco es tan importante para Brasil ya que en promedio no representó el 10 por ciento de sus ventas totales al mundo en los últimos tres años. Pero el dato central de las exportaciones no es ese: la balanza comercial de Brasil con el Mercosur arroja un superávit anual promedio (tomando del 2015 al 2018) de 8.500 millones de dólares. Con lo cual si alguien no debe quejarse del Mercosur es Brasil, ya que el superávit de su balanza comercial intramercosur también significa el déficit comercial del resto.

Conclusión:

Para terminar, no debemos dejar de mencionar la relación comercial de nuestro país con Brasil, pero no difiere de la general del Mercosur; Brasil es muy importante para nosotros, pero nosotros somos irrelevantes para Brasil, a esto le debemos sumar que tenemos un déficit comercial permanente con ellos, con lo cual infiero:

No creo que Brasil se aleje del Mercosur, ¿porqué lo haría si es el gran ganador del comercio del cono sur?.

Además siguiendo la enseñanza que nos dejó la ley  Hawley-Smoot, las represalias de los demás países miembros harían que Brasil perdiera un superávit comercial permanente con sus vecinos.

Lo que si va a ocurrir es que Brasil se va a abrir más al mundo y obligarnos a ser más competitivos si queremos seguir vendiéndole algo, lo cual no nos viene del todo mal.

Inclusive esa apertura económica le puede generar fuertes inversiones que llevarán al encarecimiento del Real por la entrada de dólares, con lo cual podríamos incrementar nuestras exportaciones con ese destino con el incremento del valor de la moneda brasileña.

Entonces las declaraciones de Bolsonaro y su ministro me parecen simples exabruptos de los primeros días sin haber mirado mucho los números. Ahora, después de haberlos mirado, habría que pensar si a Argentina, Uruguay y Paraguay les conviene seguir en el Mercosur.

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