DEPORTES

El fútbol sudamericano en una encrucijada

El fútbol sudamericano en una encrucijada
Compartí este articulo en:

Con la eliminación de Uruguay y Brasil en cuartos de final del Mundial de Rusia, más temprano Argentina, Colombia y Perú – retornaba a un mundial luego de 36 años -, Sudamérica se quedó sin representantes en la 21° edición de la Copa del Mundo. Por cuarta vez consecutiva, el campeón será europeo y en tres de ellas el título se definió entre equipos del viejo continente. En Brasil 2014, Argentina rompió la hegemonía, sólo momentáneamente.

Con la presente edición, serán 16 años de dominio europeo en el planeta fútbol. 16 años sin que los sudamericanos puedan acariciar el preciado trofeo. La última ocasión que la copa volvió a nuestras tierras fue de la mano de Brasil tras adjudicarse el Mundial de Corea – Japón 2002. De todas maneras, aquel título obtenido por la selección dirigida por Luis Felipe Scolari, pareciera ser un espejismo en el mundo futbolístico, ya que en todo este tiempo se amplió la brecha en cuanto a estrellas conquistadas. Actualmente Europa cosecha trece Copas del Mundo – va por la décimo cuarta -, mientras que América acumula once.

Para ampliar el dato negativo entre ambos continentes, por quinta vez en la historia de los mundiales no habrá selecciones latinas en semifinales. El cuarteto final, en Rusia, representan a la UEFA: Francia, Bélgica, Inglaterra y Croacia. La última vez que se dio este precedente fue en Alemania 2006 (Italia, Francia, Alemania y Portugal). También hay que revelar otra estadística que nos da la espalda: de 11 mundiales disputados en suelo europeo, solamente uno fue conquistado por América. En Suecia 1958, Brasil levantó el trofeo.

¿Qué sucede con el fútbol sudamericano? ¿Qué pasó en este tiempo para que el dominio europeo ascendiera en Copas del Mundo? El presente mundial es cuestión de europeos, aunque Brasil claramente mereció correr mejor suerte en el encuentro ante Bélgica.

“Los europeos siempre han sido ordenados tácticamente, pero en los últimos tiempos mejoraron en el aspecto técnico y en la precisión. El trabajo en espacios reducidos lo canalizaron perfectamente”, sostiene José María Bernal, ex jugador de San Martín de Tucumán y Crucero del Norte, entre otros, y en las próximas horas se incorporará al cuerpo técnico de Sportivo Belgrano de San Francisco, Córdoba. “Ellos desde la organización y el orden van logrando objetivos que al pasar por diferentes etapas lo sostienen más allá del resultado. A pesar de ser estructurados, supieron jugar colectivamente, en tanto que los sudamericanos apuestan a las individualidades para marcar diferencias – que no está mal – pero estas selecciones la contrarrestan con estas virtudes”.

Rodrigo Nicolás Gómez, lo palpa cotidianamente. El zurdo misionero hace más de 10 años juega en el fútbol europeo, más precisamente en el FC Arlanda de la tercera división de Suecia, consolida fehacientemente una postura: “Hace 30 años atrás el talento sobrepasaba cualquier cosa, actualmente el talento es un complemento del trabajo. Es utópico pensar que un solo jugador puede solucionar todos los problemas de un equipo”. Si bien en Suecia el fútbol no es el deporte primario, pero la producción en el presente mundial ha mantenido al país expectante, confiesa Rodrigo.

Según un artículo publicado por Doble Amarilla, el mapa del futbol europeo, cambió favorablemente desde diciembre de 1995, gracias a la “Ley Bosman”. Quizás desde ese punto se podría comenzar a analizar este fenómeno, obviamente sin perder de eje la consistencia defensiva de las selecciones,  que desde este lado del globo se lamenta cada cuatro años:

[…] Jean Marc-Bosman era un jugador mediocre que militaba en el Standard Lieje de Bélgica. Al finalizar su contrato, el club belga le ofertó un 25% de su salario, esgrimiendo «problemas económicos». Sucede que al mismo tiempo, el Dunkerque francés se fijó en Bosman. El elenco belga pidió cuatro veces lo que había pagado a Bosman. El jugador leyó eso como una «limitación» de su capacidad de trabajo y llevó el caso a la Justicia. Y allí ganó.

¿Qué ocurrió inmediatamente después? Que los jugadores en Europa fueron capaces de negociar sus propios traspasos a los clubes, una vez concluidos sus contratos vigentes y que en la UE se abolió el límite de extranjeros siempre y cuando sean de la UE. Más allá de ser una medida pro-futbolistas, esto fortaleció (y mucho) al G-10 histórico de Europa, es decir al Real Madrid, el Barcelona, la Juventus, el Milan, el Inter, el Bayern Münich, el Arsenal, el Chelsea, el Manchester United y el Liverpool. ¿Por qué? Porque pudieron armar súper plantillas sin fijarse en ese cupo. Y fue un golpazo a Sudamérica.

Históricamente Sudamérica ha sido una zona geográfica exportadora, pero esto se agravó cuando en Europa se destruyó el límite de extranjeros en los clubes. Empezaron a ser comunes las figuras de «Pasaporte comunitario» y así, los grandes clubes de este lado del globo fueron vaciándose cada vez más temprano. En cambio, en Europa, las 5 ligas más fuertes (Inglaterra, España, Italia, Alemania y Francia) no paran de nutrirse de jóvenes talentos de este lado del charco […]

Debido a este fenómeno, los planteles de las potencias sudamericanas (Brasil, Argentina y Uruguay) están conformados por más del 80% con jugadores que militan en Europa, sin embargo en competencias mundiales las diferencias se acrecientan “sucede que en el  viejo continente los jugadores se insertan a un orden estructural, colectivo, siguiendo paso a paso un orden de crecimiento para ir moldeando la figura de un jugador completo. Contrariamente, en el fútbol latinoamericano estamos compenetrados en una cultura con mayores libertadas debido, muchas veces, al estilo de vida que se conlleva”, apunta “Joselo” Bernal.

“Hoy son muy buenos técnicamente desde lo individual y nacen en un sistema al que le agregan un trabajo profesional desde muy pequeños. Son auténticos atletas. Eso lo reflejan hoy por hoy selecciones como Inglaterra y Francia que han preparado una generación con una edad promedio de 25, 26 años apoyado por una estructura que es muy grande, inquebrantable”, realza Rodrigo Gómez.

Para lograr reducir las distancias entre ambos continentes, Nelson Kleivining, ex preparador físico de Guaraní Antonio Franco y Chacarita Juniors, argumenta que para formar verdaderos deportistas de élite hay que hacer hincapié en cuestiones de base, tales como: las instalaciones, logística, la tecnología y los recursos humanos “son algunos recursos primarios que se le debe brindar al joven para prepararlos para la alta competencia”. “En el gran porcentaje de los equipos del fútbol argentino se observa un deterioro importante que es contraproducente para la evolución en la preparación del jugador. Solo los clubes más importantes del país se permiten disponer de todas las herramientas adecuadas para llevar adelante procesos extensos”.

Indudablemente tendremos que comenzar a tener paciencia, a saber calmar la ansiedad y comprender que los procesos evolutivos en el fútbol conllevan tiempo y los resultados negativos no deben generar frustraciones. Argentina – como los otros países de Sudamérica – es uno de los mayores exportadores de jugadores a nivel mundial, lo cual si los explotamos primero en nuestros territorios tomando a la “Ley Bosman” como referencia provocaría un salto de calidad. El mundo no duda que tenemos buen material, buena materia prima, pero será clave implementar una articulación de trabajo a largo plazo, con las herramientas necesarias y con gente verdaderamente capacitada, dejando de lado intereses personales.

Bookmark and Share
Compartí este articulo en:

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*