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El baile de la política

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Si usted lectora o lector, en algún momento de su vida se preguntó, ¿Qué carajo están diciendo? cuando escuchaba las cadenas nacionales de Cristina o los discursos de Mauricio, la respuesta es mucho más simple de la que se imaginó. Usted no tiene oído, posiblemente está sordo. No se preocupe, no le hace falta ir al médico, pero si probablemente leer este breve artículo, sobre cómo se escriben esas piezas tan aburridas que los políticos llaman “discursos”.

Antes duraban hora, hora y media. Personas, sin mucho que hacer, se agolpaban en una plaza durante largo tiempo esperando que él o ella, salgan a decir algunas palabras. Aplausos de por medio, finalizaba el gran evento que días después se cubrían en los principales diarios y radios a lo largo del país. Básicamente eso era un discurso durante gran parte del siglo pasado. Si alguien quiere decirle lo contrario y hablarle de ideologías o líderes, no le crea ya que seguramente le estará mintiendo.

En la actualidad, existen grandes y oscuros consejeros que a algunas personas le gustan llamar “consultores”, no se deje llevar por el nombre querida lectora y querido lector, casi siempre resultan ser personas con poco sentido común y mucha (pero mucha) autoestima. Estos personajes son los que miden y estudian todo lo que se dice. Lamentablemente para nosotros, (a la mayoría) poco les importa los resultados de eso que escribieron en la comodidad de sus lujosas mansiones.

Estos “consultores” sólo tienen un objetivo: hacer lo que les pidió su jefe. Para ello van a usar todas las herramientas que tengan a su alcance. En épocas de crisis y corrupción, como la que está viviendo Argentina hoy, su meta es evitar perder los apoyos necesarios para la posible elección de octubre. Básicamente esto consiste en que, si a usted le gusta Mauricio no se enoje por lo mal que va la economía y si a usted le gusta Cristina no se enoje por las ocho causas que tiene abiertas en Comodoro Py.

¿Cómo lo hacen? Agarran algo que a usted si le puede gustar y siempre suene bien, cómo la transparencia o la igualdad y lo repiten hasta el cansancio.  No crea que siempre la va a ver explícita como la escribí yo, van a venir en formas diversas como “nuevos casos de corrupción” o “familias que no pueden pagar las facturas de los servicios”, no me mal entienda querida lectora o querido lector, estos casos podrán existir, pero lo que no es inocente es su utilización en los discursos.

No sólo políticos y consultores entran en este baile, hay algo más innecesariamente complicado llamado “medios de comunicación”. Las personas que representan a este grupo a) no son medios, y b) tampoco comunican. Se podría llegar a pensar que son los periodistas que a usted tanto le gustan, bueno, esos no. Los verdaderos grupos son los jefes de esos periodistas. No se deje engañar porque Magnetto esto o Fontevecchia lo otro, recuerde que más que medios de comunicación estas personas dirigen grupos multimedios. Básicamente esto consiste en muchos canales de televisión, muchas estaciones de radios y muchos diarios y revistas gráficas, con el sólo objetivo de producir dinero. ¿Cómo lo hacen?  Asegurándose siempre de producir algo que nosotros queramos ver o escuchar. Simple y lisa oferta y demanda de mercado. Supongamos, estoy cansado del Gobierno actual y me está costando llegar a fin de mes, no necesito ni quiero escuchar que alguien me describa la buena gestión diplomática del macrismo (que pudiera existir), sino que busco a alguien enojado como yo que quiera que el gobierno cambie. Lo mismo del otro lado con Cristina.

De esto viven muchas de esas empresas que usted suele conocer como “medios”, algunos le dan el nombre de público cautivo u autocomunicación de masas, creo no debo dar más ejemplos ya que todos debemos conocer a uno u varios familiares con similares características.

Entonces, para resumir, hay varios políticos que están constantemente buscando nuestra atención, por lo que para conseguirla contratan a consultores que miden las cosas que queremos escuchar y escriben los discursos que después los medios de uno u otro espacio van a compartir. Un sistema mediático que busca generar sordos, personas que pierdan la capacidad de oír puntos de vista diferentes o peor aún, consensos básicos democráticos.  

Debe darse cuenta a esta altura querida lectora y querido lector (si no lo ha hecho ya) que en realidad muy poco de lo que le dije hasta ahora es cierto. Usted es inteligente y sabe que la realidad no es tan simple. Usted sabe que existieron grandes líderes en la historia que inspiraban a millones de personas a seguirlos, que las ideologías siempre están presentes en nuestros diálogos cotidianos y que los “consultores” son simplemente personas que tratan de generar consensos para estudiar el desarrollo de políticas públicas y comunicar la oferta electoral. También sabe que los medios de comunicación, en su mayoría, tienen una faceta comercial pero también una fuerte impronta de libertad de prensa y ética periodística. Usted nunca creería versiones simples de la realidad, mucho menos versiones emocionales con pocos datos comprobables. Usted nunca le daría me gusta o un retuit a una publicación que no está 100% segura o seguro que no es falsa. Usted nunca creería todo lo que le dije hasta antes de este párrafo. Nunca hizo ni haría nada como eso. ¿O sí?

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