COLUMNISTAS, ECONOMIA

¿De qué podemos hablar estos días?

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Como ya sabemos se acaba de firmar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional por 50.000 millones de dólares para tratar de calmar las turbulencias financieras locales. El detalle del acuerdo no se conoce al momento de escribir esta nota, y seguro lo analizaremos en profundidad cuando tome estado público para entender cómo nos va a impactar, pero hasta que eso ocurra es útil revisar las pasadas intervenciones del organismo en nuestro país para saber si fueron o no exitosas.

Esta organización que nace en la postguerra de la mano de los países ganadores y sus aliados para evitar crisis de balanza de pagos de sus países miembros (traducido: para cuando te faltan dólares de reservas, pago de deuda o importaciones) tiene una muy mala reputación en esta parte del continente: algo de mérito tiene ganado, cuestión a la que ya nos referimos hace un tiempo aquí
http://www.economis.com.ar/veinte- anos-no-es-nada-para-aprender-la- leccion/ Y también véase en la conclusión del artículo citado como hicimos referencia a que si los datos de la economía te muestran peligro, no hay elogio de Christine Lagarde que te salve. (El artículo fue escrito con motivo de la visita de la directora gerente del organismo que no reparó en elogios a Macri, y en menos de
un mes empezaba la crisis financiera de la que todavía no salimos.).

Por si no quedó claro por que vamos al Fondo, encontramos la respuesta en su misión principal que es:“Proporcionar préstamosa los países miembros que están expuestos a problemas de balanza de pagos o ya los están experimentando es una de las principales funciones del FMI. Los programas de ajuste individuales se formulan en estrecha colaboración con el FMI y cuentan con el respaldo
de su financiamiento, cuya continuidad depende de la implementación eficaz de estos ajustes”.

Desde el primero, en 1958 hasta 2003, la Argentina celebró cerca de 30 acuerdos con el FMI. Podemos decir que a veces eran  necesarios (para evitar crisis mayores) por ejemplo en el 84, 87 y 2000 en los cuales se identifican tres indicadores de crisis claros: 1) pérdida de reservas del Banco Central. 2 Déficit de cuenta corriente. 3) fuga de capitales.

Pero si se analiza el contexto de los acuerdos de otros años, como los del 76, 77, 91 y 92 no se observan indicios de crisis de balanza de pagos para acudir al Fondo. ¿Entonces por qué fuimos? Muy sencillo. Nuestro país tuvo siempre una fuerte tendencia al déficit fiscal y una manera de financiarlo es con endeudamiento. Si bien el Fondo Monetario no te va a financiar el déficit público corriente, el acuerdo con te permite acceder a otros créditos internacionales y seguir gastando a cuenta de las generaciones futuras, y el crédito se sigue manteniendo porque está la garantía del FMI de respaldo.

De chico aprendí que si tomas remedios cuando no estas enfermo después te enfermas peor o traducido al caso vemos que nos sobreendeudamos cuando no era necesario para gastar de más, y cuando esto desemboca en crisis ya ni el FMI te ayuda por incumplimiento de las metas acordadas.

De hecho, los periodos de mayor endeudamiento de la Argentina vienen de épocas de acuerdos cuando no había crisis.

Otro tema a tener en cuenta: Las responsabilidades del Fondo sobre nuestras crisis las podemos dividir en dos:

1) Las recomendaciones de política económica: básicamente consisten en bajar el déficit fiscal, bajar el déficit externo y liberar precios regulados (incluido el precio del dólar). Si nos dieron esta receta es porque ya estábamos en problemas, y es por eso que fuimos al Fondo. Así que la crisis la tendríamos igual; pasa que es más fácil echar culpas afuera, sobre todo viniendo de Argentina.

2) La deuda en sí: y aquí hay que ser claro, desde el primer préstamo que solicitó la Argentina hasta el 2005, la deuda con el organismo nunca superó el 5% del total de la deuda externa; o sea, cuando en una manifestación veíamos una pancarta de no pago de la deuda al Fondo, si se cumplía nos quedaba por pagar el otro 95% con los demás acreedores.

Entonces podemos ver que hubo acuerdos que fueron útiles y otros no tan necesarios, pero las crisis que tuvimos no son culpa exclusivas del Fondo. ¿Y ahora?

Conocida la renuncia del presidente del Banco Central y el dólar a 28 vemos que esta vez no va a ser de gran ayuda. El Gobierno quiere normalizar la situación financiera para llegar al año que viene pero no está atacando el problema de fondo que es la falta de crecimiento, competitividad y disminución del déficit fiscal total. Miren el grafico:

Fuente elaboración propia.

En naranja va el dólar ajustado por inflación, en azul la cotización oficial que tuvo, la conclusión es simple…. siempre que se quiso atrasar el dólar, esto duró poco y costo mucho. Le pasó a Cristina y le pasó a Macri. Si fuimos al Fondo para seguir atrasando el dólar el resultado va a ser conocido: se va a frenar, la inflación va a seguir y un día de golpe van a volver a juntarse, y toda la deuda que tomaste va quedar en la herencia que va a tener que lamentar el que viene…. Y todos nosotros.

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