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De las promesas al ajuste: radiografía del estado de la educación

De las promesas al ajuste: radiografía del estado de la educación
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Una de los elementos de la pesada herencia que dejará este gobierno, más allá de quien gane las elecciones, será la desinversión en materia educativa. El contraste con el mensaje es abrumador: el presidente Mauricio Macri enfatiza a cada paso que se están sentando las bases para un futuro mejor, pero en la práctica, quiénes serán los protagonistas de ese mañana, están recibiendo menos recursos, calidad educativa e infraestructura.

El retroceso en inversión es notable. El presupuesto educativo del Estado nacional en 2019 es, en términos reales, 17% más bajo que el de 2016 (de 122 mil millones a 101 mil millones). Como en este período, la cantidad de estudiantes en todo el sistema educativo se incrementó en 500 mil, la inversión educativa real por alumno del Estado nacional entre 2016-2019 habrá descendido más de 20 por ciento, según un estudio realizado por el observatorio y equipos de investigación de la  Universidad Pedagógica Nacional, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires, y otras entidades.

El recorte alcanza a todas las jurisdicciones. Según datos del ministerio de Educación de Misiones, entre 2018 y 2019, las partidas para gestión educativa bajaron 52 por ciento, los de formación tecnológica, 18 por ciento, de calidad educativa, otros cinco, los fondos para cursos de formación docente cayeron 36 por ciento y los de educación digital, 45. En el caso de los fondos para refacción y construcción de salas de nivel inicial, el ajuste es del cien por ciento. En promedio, el recorte a través de distintos planes es del 73 por ciento.

La retirada en comedores escolares es mucho más profunda: el programa data de 1984. Al inicio del programa se estableció que la cobertura se distribuía 70 por ciento de fondos nacionales y 30 de fondos provinciales. En la última gestión nacional esto se invierte obligando a Misiones a cubrir más del 70 por ciento de comedores con fondos provinciales.

La Nación también se desentendió del artículo 9, que servía para equilibrar el piso salarial entre las provincias menos favorecidas. Desde enero de 2017, dejó de girar 721.933.387,20 pesos, que debieron ser absorbidos por la administración Passalacqua.

En paralelo, en 2019, se observa un descenso real del presupuesto universitario del orden del 10 por ciento, si se descuentan las partidas que no son comparables con el año 2018. 

El presupuesto 2019 aprobado por el Congreso Nacional fue de 144.000 millones. Un crecimiento del orden del 30% en términos nominales,  respecto al del año anterior. Con una inflación que en 2018 fue 47,6%, eso significa un achicamiento en valor real de 17,6 puntos porcentuales: equivalente a una reducción nominal de 18.000 millones. 

Con esos 18.000 millones que se sacaron del presupuesto universitario, se podrían  financiar diez universidades como la Universidad Nacional de Misiones, que tuvo en 2019 un presupuesto de 1.793 millones. Con el agravante que en los fundamentos del Presupuesto 2019 se previó para este año una inflación del 23%, cuando la realidad indica que superará holgadamente el 50%, agudizando aún más el ajuste, explica Javier Gortari, docente y ex rector de la UNaM.

Es muy gráfico en ese sentido la evolución presupuestaria de la UNaM: en 2003 el presupuesto fue de 30 millones, que a un valor de tres pesos por dólar, equivalía a U$S 10 millones. En 2016, último presupuesto aprobado por el Gobierno anterior, el presupuesto fue de 816 millones, que a 13 por dólar supuso un valor de U$S 60 millones. 

Para 2019, el valor de 1.793 millones del presupuesto de la UNaM, a un dólar promedio de 50 pesos, equivale a U$S36 millones. Es decir, comparando 2019 con 2016 hubo una reducción de 42% en dólares. Lo mismo ha ocurrido, en más o en menos, con el resto de las universidades que integran el sistema. 

En contraste creció exponencialmente el presupuesto destinado a abonar los servicios de la deuda pública: para 2019 esa partida sumó $600.000 millones, el equivalente a más de cuatro presupuestos totales del sistema universitario nacional completo.  Además de lo que significa esa deuda en términos de hipoteca para el futuro de los argentinos: mientras en 2015, -de acuerdo a datos del Ministerio de Hacienda de la Nación-, el valor de la deuda era de U$S 240.000 millones, alcanzó en 2019 a U$S 325.000 millones, con un crecimiento en dólares del 35%, pasando de representar el 50% del PBI en 2015 a un 90% cuatro años después. 

Por otro lado, la estrategia del Banco Central para evitar la corrida bancaria ha elevado a cifras siderales las tasas de interés, desestimulando la actividad productiva en beneficio de la especulación financiera. El volumen de Letras de Liquidez (LELIQ) emitidas supera el billón de pesos: $1.100.000 millones, implicando una erogación en intereses diarios de $2.000 millones: $200 millones por encima de todo el presupuesto del año de la UNaM

Menos para la ciencia. 

El presupuesto para ciencia y técnica también registra un descenso interanual y una caída marcada, del catorce por ciento, desde el inicio de la gestión Cambiemos. 

La educación técnica, gran apuesta educativa iniciada con Néstor Kirchner, también sufre. El recorte de 1.500 millones de pesos en el Fondo de Educación Técnica para 2019 genera el incumplimiento de la Ley de Educación Técnico Profesional: mientras la Ley manda que ese fondo sea del 0,20% de los ingresos públicos, en 2019 será de sólo la mitad, el 0,10%. 

¿Y los jardínes de infante que se iban a hacer con el dinero del Fútbol para Todos?

El Gobierno nacional había prometido construir tres mil jardínes de infantes para universalizar el acceso. 

La meta fue reformulada a 10 mil salas en 2017. Pero en 2019, este fondo es la cuarta parte, en valores reales, de lo que era en 2017. 

Hasta octubre del año pasado, transcurrido el 78% del año presupuestario, se devengaron sólo el 25% de los fondos proyectados. Más notable aún es la distancia entre la meta anunciada y lo realizado: el anuario estadístico oficial consigna sólo 264 jardines nuevos en 2017 con respecto a los que había en 2015, 126 de los cuales son estatales y, el resto, privados. Para 2019, el presupuesto plantea una meta de construcción de 768 aulas de jardín, cifra lejana a las 10 mil aulas anunciadas.

En los últimos tres años, el ajuste obligó a las provincias a hacerse cargo de mayores cantidades de recursos en inversión educativa. Misiones, por caso, se hizo cargo del artículo 9, que era un adicional compensador para alcanzar el piso salarial equivalente en todo el país. Nación dejó de enviar las partidas y el Gobierno provincial se hizo cargo de 721.933.387,20 pesos desde enero de 2017

Recorte permanente

La educación pierde participación en el presupuesto nacional entre 2018 y 2019: de 7,1% a 5,5%. 

La tendencia al descenso en esta participación se mantiene desde 2016, con una muy leve excepción en 2017. 

El presupuesto del Ministerio de Educación descendió en términos reales entre 2017, 2018 y 2019. El descenso no es más acentuado debido a la rigidez a la baja que tiene el presupuesto universitario, el principal programa del Ministerio de Educación. 

Pero en varios programas del Ministerio, los recortes son muy marcados, con partidas que se reducen a la mitad o a la tercera parte en términos nominales (educación digital, formación docente, jardines).

El presupuesto para ampliación de la jornada escolar se recorta a su décima parte en 2019, de $ 307 millones a $ 34 millones, amenazando gravemente el avance hacia el cumplimiento de la Ley de Educación Nacional sobre jornada extendida o completa en primaria. 

El recorte también afecta gravemente las acciones de desarrollo de la infraestructura y el equipamiento escolar, de 9.200 millones en 2018 a 2.600 millones en 2019. La fuerte sub-ejecución de las obras en 2018 es la forma en que se aplica una estrategia blanda de ajuste. 

Con la desinversión acumulada, es lógico que la calidad se resienta. Sin embargo, la partida para evaluaciones educativas es una de las pocas que exhibe un importante incremento, tanto nominal como real entre 2016 y 2019

Esto se explica por la decisión de realizar costosas evaluaciones estandarizadas censales. 

Para 2019, la partida de becas se congeló en el mismo monto que en 2018, lo que genera un descenso real de un 25% en un contexto de crecimiento del desempleo y la pobreza que compromete las trayectorias educativas de los estudiantes. 

Los fondos para elevar y tender a igualar los salarios docentes en las provincias también se congelan en 2019, lo que implica su reducción real en 23% debido a la inflación. 

Esta evolución es parte de la estrategia política que significó la anulación de la Paritaria Nacional Docente desde 2017.

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