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De la Finca, un modelo de cómo emprender en familia

De la Finca, un modelo de cómo emprender en familia
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“De la Finca es una empresa de la familia”, es una frase que repite seguido mi hija Francesca. Y es así. Cuando ella nacía a fines de año 2015, comenzamos con Viviana, mi esposa y compañera de vida, la idea de hacer algo juntos”, cuenta Matías Sebely, el emprendedor que marca el camino en Misiones: ganador del programa Naves del banco Macro y ahora es finalista del premio Flourish 2019.

 

Pero la historia de este joven emprendedor tiene varios años, conjugada con su función pública, como director del hospital Samic de su ciudad natal, Leandro N Alem.

 

“Yo tenía más de cuatro años siendo director del hospital de Leandro N. Alem, la ciudad que nos vio nacer y crecer y estaba buscando un desafío diferente. Había emprendido en mi vida otros proyectos, solo y con amigos, había atravesado campañas políticas, y mi vida pasaba en gran parte por dedicarme a la función pública y a las exigencias de ello. Por trabajo me tocó viajar a Estados Unidos, donde conocí a un mexicano que trabajaba con verduras hidropónicas y tilapias. Lo indagué a fondo y le dije a mi esposa: “Es algo que tenemos que hacer juntos”.  La experiencia te va enseñando las cosas importantes en la vida. Queríamos pasar más tiempo juntos y crecer como familia”, explica Sebely.

“Nuestro camino de emprender en familia, aunque exigente, es hermoso, todos los días conociendo algo nuevo y superandolo. Comenzamos buscando libros de hidroponía, cómo hacer verduras y probando en casa. Hasta que encontramos un curso en Porto Alegre, Brasil. Viajamos en familia a aprender sobre cómo plantar verduras: desde la siembra hasta la cosecha. Al volver, en el fondo de nuestra casa instalamos un gacebo que luego se transformó en el primer invernadero de nuestro “proyecto”. La prueba y error fue el primer paso y la mejor forma de crecer de todo emprendimiento”, recuerda.

 

“Nos levantábamos a las 4 para cosechar y empaquetar, sin hacer ruido para que no se levante nuestra hija, y al terminar yo salía a recorrer comercios para venderles el producto antes de ir a trabajar al hospital. Seguimos reforzando la técnica y capacitándonos, aprendiendo para crecer. El proyecto creció y construimos el actual invernadero en un terreno más grande. Tendimos redes con amigos que nos financiaron materiales para la inversión. Esa es la forma de potenciar los emprendimientos: apoyarse en las personas de tu entorno”, explica, con una sonrisa cargada de expertise.

 

La hidroponía es un método de cultivo en altura, que en vez de tierra, utiliza soluciones acuosas con nutrientes químicos disueltos, que van permeando de forma equilibrada en la raíz de las plantas. “Esa es el área de especialidad de Vivi, con lo cual ella le daba un perfecto seguimiento. Sus conocimientos y mis habilidades hicieron que seamos un buen equipo y este sistema de plantación, nos permitió aprovechar mejor el espacio y sobre todo generar verduras de enorme calidad, sabor y color. De La Finca produce lechuga, rúcula, albahaca, perejil y berro. Y los mismos clientes nos fueron pidiendo más productos. Así agregamos las barritas de cereales, la miel, los mix de semillas, el maní y el jengibre. La misma experiencia del hacer, nos fue  marcando el camino. Hoy producimos alrededor de 10.000 plantas por mes para distribuirlas junto a los demás productos en Alem, Posadas, Iguazú, Apóstoles, Virasoro por nombrar algunos lugares, y también viajamos a Buenos Aires”, enumera.

“El proyecto creció, y mi familia también. Continúo trabajando en el hospital. Llegó mi segunda hija y fuimos aprendiendo el desafío de equilibrar el trabajo con nuestra vida cotidiana. Maximizar los tiempos, distribuirnos roles. Todo es parte del aprendizaje.

Siempre leo y escucho de empresas familiares que explican que la continuidad de los proyectos familiares depende de las próximas generaciones. Nuestras hijas nacieron con De La Finca. Pero no pensamos en eso. Son chicas y disfrutamos cada día de verlas crecer, de que planten sus propias verduras y le pongan nombres. ¡Que jueguen! Creo que el mejor legado que les podemos dejar, no es este emprendimiento u otros que vengan más adelante, sino la seguridad de que ellas van a poder elegir su futuro, y sean felices con eso. Para eso trabajamos todos los días. Y sueño con que vivamos en una sociedad donde todos puedan hacerlo. Generar trabajo, aportar a la cadena de valor para que crezca, entregar productos a comerciantes para que ellos puedan mejorar. Son los aportes que entendimos que damos desde nuestro lugar.

“De La Finca, de nuestra casa a la tuya” es el slogan que resume de la mejor forma nuestra historia”, concluye Sebely, quien no para. De la Finca, pronto será de exportación.

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