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De la “C” ascendimos a la “B”, pero: ¿podemos salir jugando?

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Con la calculadora en mano y gracias a la victoria de Nigeria resurgieron las esperanzas de pasar la fase de grupos poniendo un pie en octavos, siempre y cuando, Argentina le gane a Nigeria e Islandia empate o pierda contra Croacia. Tras la dura derrota del jueves, quedó evidenciada la clara falencia táctica y anímica de los jugadores para revertir un fenómeno adverso generado por un error garrafal de Wilfredo Caballero que ya no merece más comentarios, pero siempre que quede una luz de esperanza y ganas, por sobre todo, se pueden alcanzar los objetivos.

Pero en esta semana, Argentina tuvo un buen dato, ascendió a la “B” tras el anuncio de MSCI reincorporando al país a la categoría de mercado emergente, dejando de lado la categoría “C” o de frontera que se encontraba desde mayo de 2009, cuando tal decisión que se realiza anualmente se basa en el marco de la clasificación de los mercados que pretenden reflejar los puntos de vistas y las practicas de la comunidad inversora internacional.

El marco particularmente contempla:

Desarrollo económico: Considera la sostenibilidad del desarrollo económico y solo se utiliza para determinar la clasificación de los mercados desarrollados, dada la amplia gama de niveles de desarrollo dentro de los mercados emergentes y fronterizos.

Requisitos de tamaño y liquidez: determina aquellos valores que cumplen con los requisitos mínimos de inversión de los índices MSCI Global Standard.

Criterios de accesibilidad del mercado: pretende reflejar las experiencias de inversores institucionales internacionales de invertir en un mercado determinado e incluye varios subcriterios como: apertura a la propiedad extranjera, facilidad de entradas y salidas de capital, eficiencia del marco operativo, panorama competitivo y estabilidad del mercado. marco institucional”

Para la reclasificación de la Argentina a un país emergente se contempló la simplificación del registro de la apertura de cuentas para los inversores extranjeros implementada en enero de 2017, la nueva ley en mayo de 2018 para liberalizar aún más los mercados de capitales que, entre otros factores, permite a las entidades legales extranjeras para participar en reuniones locales de accionistas a través de un representante, sin ningún requisito de registro adicional.

También los anuncios en la Bolsas y Mercados Argentinos S.A. que tiene la intención de crear un banco de liquidación en junio de 2019, planteando además introducir ventas en corto de instrumentos de patrimonio entre otros.

 

Como se podrá observar en el cuadro precedente de la Argentina, en su análisis de las fortalezas y debilidades para captar inversiones del extranjero requiere mejoras necesarias en los siguientes puntos remarcados por la MSCI:

Igualdad de derechos para los inversores extranjeros: la información relacionada con la empresa no siempre se encuentra siempre disponible en inglés.

Nivel de liberalización del mercado de divisas: hay una ausencia de un offshore eficiente mercado de divisas.

Regulaciones del mercado: no todas las regulaciones se pueden encontrar en inglés.

Paisaje competitivo: las medidas o prácticas anticompetitivas restringen el uso de acciones datos del mercado.

Flujo de información: la información detallada del mercado de valores no siempre se divulga en inglés.

Compensación y liquidación: no hay un estado nominado en el mercado. Descubiertos permanecer prohibido

Comercio: nivel limitado de competencia entre intermediarios que puede conducir a un nivel relativamente más alto costos de comercialización.

Transferibilidad: las transferencias en especie y las transacciones extrabursátiles están restringidas a inversores.

Estabilidad del marco institucional: ha habido casos de gobierno intervenciones que desafiaron la estabilidad de la economía del «mercado libre», incluso con respecto a las actividades de inversión de inversionistas extranjeros.”

 

Ahora bien, ¿esta reclasificación a emergente que significa?

Desde el punto de vista de los inversores internacionales en su constante búsqueda de diversificar sus activos analizando las alternativas que le otorguen un mayor rendimiento que puede encontrarse en las economías emergentes, siendo a partir de esta semana la Argentina una opción más para canalizar dichos fondos.

En tal sentido, alguien invertiría en un país determinado si cuenta con la información suficiente para analizar las oportunidades, amenazas, fortalezas y debilidades de esa acción a realizar, para contemplar la volatilidad del mercado, si el crecimiento de la economía se mantendrá en el tiempo (si es sostenible), entre otros factores.

Los grandes fondos de inversión tienen restringidos invertir en países que son considerados de frontera, tal es el caso de Argentina desde mayo de 2009, con la finalidad de proteger a los ahorristas que integran esos fondos, con lo cual esta reclasificación le otorgará ventajas a la Argentina.

Ser un país emergente puede generar que el valor de las acciones y títulos en Argentina tiendan a incrementarse por el aumento de la demanda potencial asociada a las nuevas inversiones, que se observó en el índice del MERVAL el 21 de Junio con un incremento del 7,06 % con respecto al cierre del 19/06.

Otro factor positivo por la mejora en la calificación crediticia es la reducción del riesgo país asociado a esta reclasificación que generó una reducción del 5,15 % con respecto al cierre del viernes 22/06 con respecto al martes 19/06, que independientemente de ello si vemos la película de este año se encuentra un 52 % por encima del observado a fines de Diciembre del 2017, donde su pico de crecimiento fue en mayo del corriente año debido al nuevo contexto internacional y a la corrida cambiaria que obligó al Estado Nacional a presionar el acelerador a la reducción gradual del déficit fiscal.

 

 

Argentina hoy en día necesita claramente dólares, inclusive en función al último dato publicado por el INDEC sobre la situación de la balanza comercial en relación al incremento del Déficit Comercial en lo que va de los primeros cinco meses del año en un 151,3 %, cuyo importe alcanzo los  Us$  – 4.691 millones,  debido a que las exportaciones crecieron un 7,11 % y las importaciones un 17,9 %.

La necesidad del ingreso de los dólares se debe a la caída de la producción de los principales productos exportables como ser la soja y el trigo, el incremento de la demanda por la fuga de capitales en busca de la calidad de la inversión a EEUU por la suba de la tasa de interés y el incremento de las importaciones por encima de las exportaciones, que ante el nuevo panorama de la suba sustancial del tipo de cambio desde mayo, que con el correr de los meses desacelerará el crecimiento de las Importaciones y fomentará las exportaciones (por el abaratamiento de los bienes y servicios locales) y la inyección inmediata por el desembolso de los Us$ 15.000 millones del Fondo Monetario Internacional con su destino tanto al respaldo presupuestario como al respaldo financiero y el potencial ingreso de capitales en el mediano plazo en aproximadamente Us$ 4.000 millones de dólares, atemperaría transitoriamente esa necesidad de dólares.

¿Pero esto significa que podemos relajarnos y jugar con una línea defensiva de tres?

La lluvia de inversiones siempre la esperamos con los brazos abiertos en Argentina, el propio Ministro de Hacienda Dujovne afirmo que “Ser emergentes va a darnos acceso a capital más barato y, por ende, más inversión, más crecimiento y más empleo para todos los argentinos.”

Está claro que esta reclasificación contribuye y genera un efecto positivo en la economía local, pero los problemas estructurales en Argentina hoy en día persisten, en cuanto al desequilibrio fiscal, externo y su elevada tasa de interés domestica de la política monetaria para atemperar la fuga de divisas, con lo cual hay que tomarlo con cautela.

 

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