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Cosas que hay que mirar en éstas elecciones PASO

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Las primarias que se realizarán éste domingo 11 de agosto se caracterizarán por la necesidad de una lectura estadística “fina”. A diferencia de elecciones en varios tramos con pluralidad de actores, esta elección aparentemente va estar dominada por los dos partidos principales: las expectativas sostienen que la sumatoria de Frente de Todos y Juntos por el Cambio va a superar el 80% del total. Tal vez se acerque al 85%.

Esto quiere decir que en la transición entre la primaria y la general habrá menos votos para redistribuir. En las elecciones de 2011 y 2015 hubo una transferencia de sufragios a partir del llamado voto estratégico o útil, por el cual las preferencias se iban concentrando entre los contendientes principales a medida que nos acercábamos al desenlace final. En ésta oportunidad, los márgenes son más estrechos porque la torta a redistribuir es menor. Menor en dos sentidos: por un lado, son menos votos, y por el otro, hay menos disponibilidad aún entre las terceras opciones. Muchos votantes que se quedan afuera de la polarización – los de Espert, Gómez Centurión o Del Caño – no están dispuestos a votar por las dos opciones principales, es decir, que se mantendrían “duros” entre la primaria y la general: podríamos decir que solo un 5% del total de votos en las primarias (o aún menos) podrían reasignarse en la general.

Eso no quita que haya cálculos de redistribución de votos entre una instancia y la otra a pesar de todo. Siempre habrá votantes en blanco, nuevos votantes o sensibles a la polarización que podrían volver a decidirse. Por lo tanto, de lo que se trata es “raspar la olla” de éste pequeño conjunto de nuevos votos disponibles. En ese sentido hay que mirar cuatro elementos.

1) Concurrencia a votar. Hay encuestas que muestran que entre aquellos más escépticos a ir a votar hay mayor predisposición a votar por Juntos para el Cambio que por el Frente de Todos, pareciera que Macri apela a un poco mejor a éste segmento de apáticos. Por lo tanto, si la concurrencia a votar es baja – o más baja de lo que se espera – esto podría de alguna forma favorecer a Mauricio Macri: siempre y cuando logre movilizar más votantes en las elecciones de octubre; podríamos esperar una inclinación favorable a Cambiemos / Juntos.

2) La distancia respecto de la meta final. En nuestro sistema se gana con 45% de los votos o 40% con 10% de diferencia sobre el segundo. En éste caso, con la polarización, la meta del 45% parece más importante que la del 40%, ya que por el sólo efecto de la confrontación bipolar ambas fuerzas podrían acercarse al 45% sin mayor inconveniente. A su vez, hay que tomar en consideración que en las primarias no se contabiliza el voto en blanco. Por lo tanto, si uno de los contendientes se acerca demasiado al 45%, en las generales podría ganar sin sumar nuevos votantes: por eso la cercanía al 45% es más importante que la brecha entre primero y segundo (lo que sería el caso de una meta de 40% con 10% de diferencia sobre el segundo).

3) ¿Quién sale tercero y cuarto?. Habíamos mencionado en algún informe previo que el candidato José Luis Espert se encuentra en un momento de cierto apogeo. Y si llegase a superar sus expectativas, el efecto sorpresa podría hacerlo perdurar. El “empoderamiento” de Espert le plantea a Cambiemos dos problemas. El primero, fue el enfrentamiento que ya conocemos entre el oficialismo y éste nuevo partido libertario por los intentos denodados del primero de sacarlo de la cancha al economista mediático, que redundaron en una decisión cada vez más fuerte de éste último de competir enfrentándose al presidente Macri. Meses atrás, tal vez era posible imaginar una confluencia de votos entre Espert y Cambiemos para una segunda vuelta. Pero esto se ha alejado un poco con los acontecimientos que ya hemos analizado. A esto se suma la posibilidad de que Espert sea la “sorpresa” de la elección, lo cual consolidaría su posición entre los votantes e iría en desmedro del despliegue de un comportamiento de votante estratégico. A medida que Espert crece, Cambiemos se perjudica.

4) Disposición de los votantes a modificar su voto entre la PASO y la General. El sistema de doble vuelta contempla el fenómeno de voto estratégico entre la primera y la segunda vuelta. La particularidad del sistema argentino, exacerbada por ésta peculiar elección que tenemos entre manos, es que tenemos una elección en tres vueltas. Y culturalmente el votante está dispuesto a revisar su voto en la segunda vuelta y no tanto en el pasaje del primer tramo al segundo. Un problema que puede llegar a tener Cambiemos es que aquellos votantes dispuestos a acompañarlos en una segunda vuelta – los antes mencionados votantes de Espert y Gómez Centurión, por ejemplo, o hasta un sector de los votantes de Lavagna – tal vez mantengan éste cálculo pero tal vez pensando en lo que harían en noviembre y no en octubre. Esto demanda para Cambiemos un esfuerzo explicativo adicional: tienen que convencer a los votantes de que la primera vuelta es en realidad el ballotage. Y eso no es tan fácil. Muchos periodistas cercanos al gobierno están intentando hacer esto a través de los micrófonos que les confieren los medios de comunicación. Y el propio Cambiemos lo está intentando con sus slogans de campaña. Al pedir “ser acompañados por el voto” los candidatos del oficialismo están instalando en el electorado la circunstancia de un voto estratégico adelantado. Están pidiendo al votante que haga cálculos. Todo muestra las dificultades que va a encontrar Cambiemos para convencer al electorado de algo para lo que no estaba preparado: que la primera vuelta es en realidad la segunda.

En conclusión, son muchas las cosas a observar en ésta elección que no son las que habitualmente tenemos contempladas. Pareciera que el punto clave de la misma va a ser el pasaje entre la primaria y la general, y que ese pasaje va a estar lleno de circunstancias novedosas. Por lo tanto, ésta lectura que circula acerca de la brecha entre el primero y el segundo soslaya otros tantos mecanismos y efectos importantes a ser considerados. Es una elección plagada de sofisticación estadística como pocas lo habían sido en el pasado.

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