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Confianza ciega

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La inflación de los más pobres, la que mide la canasta básica, fue de 3,7 por ciento en enero y 56 por ciento anualizada, siete puntos por encima de la suba de precios promedio. Las góndolas de los supermercados sufren por una caída del consumo emparentada con los peores momentos previos y posteriores al estallido de 2001. Concesionarios de automóviles padecen ventas por el suelo y hasta la compra de autos usados se desplomó abruptamente, con Misiones a la cabeza. Los datos negativos de la economía coinciden con la devaluación y el pedido de auxilio al FMI: en mayo comenzó el declive que se profundizó en agosto y tocó el piso entre noviembre y enero pasado. Febrero no promete ser mejor ya que las consultoras privadas advierten que la inflación será superior al 3 por ciento. La nafta puede ser otro ingrediente caliente, con una nueva suba como consecuencia de la inflación y la suba del dólar, que nuevamente se escapó por encima de los 40 pesos.
La recesión pega arriba y pega abajo. Además de las cientos de Pymes cierran sus puertas a lo largo y ancho del país, hasta Coca Cola estuvo a punto de presentar un concurso preventivo de crisis por la caída del consumo, el paso previo a despidos. Hace apenas tres años, en Davos, habían prometido una inversión de mil millones de dólares. Pero los tiempos cambian. Hoy el país atraviesa una profunda recesión, es el más endeudado de Latinoamérica y nada parece cambiar en el horizonte cercano.

Por el contrario, Macri se prepara para profundizar el modelo. “El camino del cambio que emprendimos está comenzando. Entonces, lo peor que podría hacer es abandonar a todos los argentinos que creen realmente que hay una Argentina que se incluye en el mundo, con una mejor calidad democrática y que apuesta a las instituciones sólidas. Estoy convencido de que los argentinos no quieren volver al pasado”, aseguró en un alto de su gira por India y Medio Oriente. Sin embargo, la agenda económica marca el humor social que cada vez es más negativo en el presente. 

El camino del cambio incluye como próximo paso una reforma laboral para recuperar “competitividad”. El ministerio de Producción, que encabeza Dante Sica lo propició con un polémico gráfico, en el que se puede apreciar a un grupo reducido de personajes rubios y trajeados que sostienen con su esfuerzo a un montón de morochos sin rostro. “Lo importante son los datos de la recaudación y las reformas que tenemos que hacer para que más gente pueda ingresar al sistema», se excusaron en el ministerio ante el obvio rechazo que generó la imagen.

Algo parecido respondieron en la Anses para justificar el recorte de cinco mil asignaciones universales en Misiones: “Tuvieron más de 16 meses para presentar y cobrar el monto retenido (20 por ciento)”. El argumento es que desde 2017 los beneficiarios no presentaron los comprobantes de vacunación y asistencia a la escuela.

Esa explicación es rechazada por Educación en Misiones, que es el organismo encargado de actualizar la base de datos. “Nunca nos dijeron que faltara alguna rendición”, replicaron. El ajuste significa un “ahorro” de 10.1 millones al mes.

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, es uno de los más optimistas. “Somos conscientes de los esfuerzos que vienen haciendo los argentinos y estamos convencidos de que sus sacrificios no fueron en vano. En diciembre de 2019 la economía estará mucho más sana –y estará mejor preparada para crecer– que la que recibimos en 2015. Estamos construyendo una economía con mejor infraestructura y con cambios profundos para hacerla más competitiva, que exporte cada vez más”, aseguró.

“La inflación sigue en niveles altos, pero está bajando desde los registros de septiembre y octubre del año pasado. Esperamos que la de este año sea más baja que la de 2018, porque tenemos confianza en las medidas que tomamos para darle estabilidad a la economía. Esa confianza tiene bases concretas. Algunas claves: Aunque sus efectos no se pueden minimizar, desde noviembre la inflación está volviendo a los niveles previos al salto cambiario y comienza a dejar atrás el pico de septiembre y octubre. Entre noviembre y enero, el aumento mensual de los precios fue de entre 2,5% y 3,2%, la mitad que el dato de septiembre”, enumeró el funcionario mano derecha de Macri.

Celebrar que la inflación sea más baja que en 2018 no es, evidentemente, un gran mérito. La inflación de 2018 fue de 47,6 por ciento, la más alta desde 1991. Es lógico esperar algo más bajo que eso para este año, aunque conspiren contra esa meta, los saltos del dólar, los tarifazos y aumentos autorizados por el propio Gobierno. La receta se mantiene, aunque no parezca ser demasiado efectiva: para contener la suba de precios y la escalada del dólar, se elevan las tasas de interés, planchan el consumo y se frena cualquier intento de inversión productiva.

Como contracara, el Estado misionero sostiene la visión política de cuidar la economía inyectando recursos propios e interviniendo para apalancar el consumo en momentos de crisis. El Ahora Misiones se amplió, nació el Ahora Bebé y el Ahora Pymes muestra resultados elocuentes.

El Ahora Pymes se transformó en una herramienta vital para muchas empresas. En diciembre, 91 Pymes descontaron cheques de terceros por 23.444.152,08 pesos a una tasa del 42 por ciento, cuando la del mercado estaba en 60 por ciento anual. En enero 61 Pymes realizaron descuentos de valores por 14.313.016,56 pesos a una tasa anual del 42%, contra una promedio nacional del 60. Este programa permite a empresas con facturación menor a 40 millones en 2017, descontar cheques a una tasa menor a la del mercado y además del Banco Macro, sumará al Credicoop.

En ese escenario, la política comienza a hacer ebullición. El presidente Mauricio Macri arrastra una elevada imagen negativa y una aprobación de las más bajas de su gestión. Del otro lado, la senadora Cristina Fernández -aliada con un sector del peronismo- sigue encabezando las encuestas, aunque resta definir qué hará Roberto Lavagna, que coquetea con una candidatura en sociedad con Alternativa Federal.

Los datos económicos, de todos modos no amilanan al Presidente, que confía en que la grieta sea nuevamente el elemento cohesionador detrás de su figura. Sin embargo, algunas encuestas comienzan a mostrar que en una eventual segunda vuelta, Macri no tiene garantizado un triunfo aún si Cristina está enfrente.

Lejos de esa ingeniería, en las provincias se vive otra realidad. Sean oficialistas u opositores, como en Misiones, los gobernadores tratan de hacer de tripas corazón para superar el mal momento. Misiones es una de las tres provincias con sueldos al día y paritaria ya confirmada. Es una de las pocas que tiene confirmada la fecha de inicio de las clases y que, contra viento y marea, no detuvo la obra pública, financiada casi con exclusividad con fondos propios.

El gobernador Hugo Passalacqua inauguró hace unos días en Oberá el puente sobre el arroyo Mbotaby -casi 200 puentes durante su gestión- y allí describió el estado de situación. La Provincia cumplió con su parte de la obra, pero la Nación todavía no puso ni una moneda para el financiamiento. Se espera que en algún momento llegue el dinero, pero en la práctica, la obra pública nacional está paralizada desde el año pasado y, lo peor, no hay nuevas licitaciones, por lo que el efecto en el empleo es brutal.

“Es un enorme esfuerzo, concretado con dinero público, con la plata de la gente, no hay ni un centavo de afuera. En el presupuesto de la Nación está contemplado este porcentaje que falta, pero hasta ahora no se concretó”, dijo el Gobernador después de acompañar el tradicional corte de cinta que dejó esta vez en manos de los niños que lo rodeaban sobre la avenida Guayaba de la Capital del Monte.

“La difícil situación económica que atraviesa el país exige aún más en esta hora ser inteligentes en el uso y distribución de los dineros públicos. Sin arrogancia, siendo humildes y sobre todo atentos a lo que nos marca la gente, vamos concretando obras en toda Misiones”, destacó el mandatario durante su recorrido. Después, un cronista le consultó sobre la espalda de la Provincia para soportar cada uno de los recortes que aplicó la Nación. “Es la mochila de los misioneros, es el bolsillo de todos. Vamos a aguantar hasta que podamos aguantar. Tratamos de no gastar más de lo que tenemos, no endeudarnos. No estar endeudados es la mejor receta. Por eso, ruego que la gente ponga en valor lo que significa hacer cosas en tiempos muy difíciles”, respondió Passalacqua.

La gestión es la bandera que enarbola la Renovación, por lo que se hace más sencillo el tránsito electoral. En medio de la parálisis general, puso en marcha un programa de conectividad en las escuelas, más cámaras de seguridad, nuevos puentes en toda la provincia y asfalto o empedrado donde se pueda. No es el mismo ritmo de otros años, pero no hubo freno.

Es claro. La Provincia puede hacer frente -todavía- a la ola de ajuste, porque antes acomodó sus cuentas. Es una de las provincias con menor exposición de deuda y, a diferencia de otras, no sufre con el día a día del dólar. Otros gobernadores, endeudados en los últimos años, transpiran frío por los bruscos aumentos de los últimos días.

La Renovación tiene su sustento político en ese sendero marcado hace más de una década por el actual presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, quien lejos de atarse a las reglas del marketing político, comenzó a pensar en un modelo de largo aliento, sostenido por pilares de independencia fiscal y económica. Los resultados están a la vista. Por eso mismo es el espacio consolidado y un recambio natural sin necesidad de sortilegios. Incluso, capaz de atraer a jóvenes de otros espacios y del mismo Cambiemos, descontentos con su espacio y a sabiendas de que la garantía institucional está intacta.

En la oposición sólo hay un espacio que tiene nombres propios de cara a las elecciones: el partido Agrario, con Isaac Lenguaza como candidato a gobernador. En Cambiemos todavía resta definir quien secundará al senador Humberto Schiavoni. Será un radical, pero los nombres no estarán definidos hasta dentro de diez días, señalan en la alianza. Hay cierto recelo por estas horas, ya que el radicalismo nacional salió a pedir internas con el PRO y coquetea con Martín Lousteau como candidato presidencial. Aunque la sangre no llegue al río, no se puede hablar de amor.

Pero en la calle no se habla de internas ni candidatos. La mayoría de los empresarios que acompañaron a Economis en la celebración de su segundo aniversario, coincidió en que la inflación y los problemas económicos dominan la agenda. Peor, no creen que haya una mejora inmediata. Por ejemplo, la yerba, muy promocionada en la gira presidencial, que por estas horas discute los nuevos precios para la materia prima, sufre en la tarefa y padece en la industria. Ambos sectores están agobiados por la inflación y los costos, con el agravante, para la industria, que la deuda de las empresas aumentó 52 por ciento por las volatilidad de las tasas. “Cerramos un buen año y la gira del Presidente sirve para posicionar a la yerba en nuevos mercados, pero si no miramos cada eslabón, podemos equivocarnos. La rentabilidad de la industria es mínima”, explicó un ejecutivo.

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Un Comentario

  1. «…la deuda de las empresas aumento un 52% por la volatilidad de las tasas…» de eso tiene que sentarse a hablar la industria con el Estado Provincial… ojo que las ineficiencias hay que asumirlas con el monedero propio…los eslabones están todos debilitados porque nunca fueron solidarios…y ahora? Cuando les llegue la noche van a aceptar la solución que los muchachos de San ignacio le dieron a la industria que los dejaba sin trabajo?

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