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“Cómo vivir bien cuando las cosas van mal”

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Nuestra sociedad lleva a sacrificar lo trascendente por lo intrascendente. Debemos revelarnos contra eso. Cuando la palabra de Dios habla de prosperidad siempre habla en términos integrales. Cuando hablamos de prosperidad integral por supuesto que hablamos de prosperidad material, pero la prosperidad requiere más que dinero. Requiere una fuerte relación con Dios, con mi esposa y con mis hijos, requiere dejar un legado. Vivir bien es prosperar balanceadamente en todas las áreas de nuestras vidas. Esa es la idea de riqueza para nuestro Dios. Veamos lo que nos dice su Palabra.

Hay tres conceptos importantes en el proceso de vivir bien que son parte de un fundamento sólido en la vida:

1) VIVIR BIEN = PROSPERIDAD INTEGRAL

Hay dos cosas en la vida: las cosas trascendentes (Dios, la Palabra de Dios, el Amor, los seres humanos, mi testimonio) y las intrascendentes (el auto, la casa, el dinero, los estudios).

La sociedad de consumo nos está llevando a sacrificar lo trascendente en el altar de lo intrascendente.

Que no nos suceda que estemos llegando al tope de la escalera del éxito para darnos cuenta de que la escalera está apoyada en la pared equivocada (Stephen Covey 7 hábitos de la gente altamente efectiva). Hemos vivido bajo el mismo techo, pero no hemos sido pareja. Hemos tenido una casa, pero no hemos construido un hogar. Hemos acumulado bienes, pero no nos hemos dado a nosotros mismos el uno al otro.

Salmo 1: 1-3 (RV Contemporánea)

-La Prosperidad Integral es como un Pastel de Manzanas: sin manzanas no hay pastel, pero no son el único ingrediente.

Jesucristo dijo: “…la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lucas 12:15). Vivir nuestra vida, y vivirla en abundancia, significa aprender a disfrutar el ver a nuestros niños jugar en el fondo de la casa. Significa la lágrima derramada después de orar el Padrenuestro y darles el beso de las buenas noches. Significa preocuparnos por la vida de la gente, ayudar a pintar la casa del necesitado, arreglarle el auto a una madre sin esposo, y escuchar en silencio hasta cualquier hora de la noche el corazón del amigo herido. Vivir en abundancia significa predicar las buenas nuevas a los pobres y a los ricos, pregonar el año agradable del Señor a los vecinos, aprender a restaurar al caído y a sanar al herido. Significa, para los varones, poder mirar a nuestra esposa a los ojos y decirle “te amo”. Poder llegar a ser un modelo de líder-siervo para nuestros niños. Significa dejar una marca más allá de nuestra propia existencia.

Ese, es el concepto bíblico de vivir en abundancia. Ese es el tipo de vida que Dios quiere de nosotros. Ese es el oro, la plata y las piedras preciosas con las que Jesucristo quiere que construyamos nuestras mansiones en el cielo. Esa es la idea de ser “rico para con Dios” que surge de Lucas 12:21.

Poco tiene que ver este concepto de la felicidad y la satisfacción personal con las enseñanzas de los gurús del materialismo de hoy.

2) DEBEMOS ABRAZAR EL CONTENTAMIENTO

(1 Timoteo 6:6-8) La Doctrina del Contentamiento ha desaparecido dentro de la iglesia latinoamericana. Muchos de los problemas financieros que tenemos en la iglesia tienen que ver con el hecho de que no estamos contentos con la bendición de Dios para nuestras vidas. Entonces, compramos a crédito cosas que Dios no nos ha dado el permiso económico de comprar –y, ahí, es donde comienzan los problemas. La Doctrina del Contentamiento dice que: “Debemos aprender a ser felices en el lugar económico en el que Dios nos ha colocado”.

Proverbios 10:22 “La bendición del Señor es la que enriquece y no añade tristeza con ella”

Cuando vivimos dentro de la bendición del Señor, allí no hay tristeza, ni amargura, ni peleas, ni presión… El problema es que en nuestra sociedad de consumo se nos empuja a “comprar cosas que no necesitamos, con dinero que no tenemos, para impresionar a gente ¡que ni siquiera conocemos!”

Aclaración: estamos hablando de “Contentamiento”, y no de “Conformismo”.

Tener dinero es más divertido que no tenerlo… Sin embargo, “diversión” es una cosa y “felicidad” es otra totalmente diferente. “Felicidad” es un estado del alma. Es lo que le permitía al apóstol Pablo cantar en el fondo de una prisión romana. Felicidad, también, es una decisión personal. Cada uno de nosotros debe elegir el ser felices o no con las cosas que uno tiene. Filipenses 4:11 al 13.

3) Cuando hablamos de finanzas: enfocarse en el “SER” es mucho más importante que enfocarse en el “HACER”

Es cierto: el hacer es importante: tener un presupuesto, un plan para salir de deudas, saber cómo buscar un mejor trabajo. Pero a Dios le interesa mucho más nuestro “ser” que nuestro “hacer”. Isaías 58:4-9.

“La forma en la que manejamos nuestro dinero es una expresión externa de una condición espiritual interna” -Dr. Larry Burkett

El SER precede al HACER. Debemos: Ser ordenados. Ser pacientes. Ser perseverantes. Ser modestos. Ser humildes. Ser libres. Ser previsores. Ser administradores. Ser íntegros.

Que Dios te bendiga y tengas una semana de bendición y victoria!

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