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¿Cómo hizo Chile?

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Entre metas del gobierno levantadas, estimaciones privadas que siguen por encima de esas metas y paritarias que se disputan entre las metas y las estimaciones, la inflación sigue siendo el tema, ya que el aumento sostenido y generado del nivel de precios no
solamente atenta contra el poder adquisitivo de las personas, sino que no permite realizar planes económicos de largo plazo que busquen incrementar la producción de una economía y, por el contrario, los agentes económicos le dedican muchos esfuerzos a tratar de protegerse de sus efectos nocivos.

Pero no solo una inflación alta es un problema, sino que su variabilidad a través del tiempo también lo es, ya que una inflación muy variable a lo largo del tiempo hace que las expectativas sobre el nivel futuro de los precios sean bastante inciertas, por lo que es difícil armar planes de consumo y producción a largo plazo. Además, la volatilidad de la inflación genera cierta incertidumbre que ocasiona mayores tasas de interés, las que afectarían a la decisión de invertir y hace que las personas dediquen recursos a protegerse de la incertidumbre, en perjuicio de las actividades productivas. O sea el costo en intereses de lebacs seria mucho mas bajo si la inflación fuera baja.

Por lo tanto, lo mejor para la economía de un país es conseguir una inflación baja y estable, por este motivo, dicha meta representa el principal interés de las autoridades monetarias en Argentina, en donde la inflación ha maltratado fuertemente la economía.

Es por eso que este artículo se enfoca en analizar el caso de Chile, país que ha conseguido controlar la inflación y mantenerla baja y estable por un prolongado periodo de tiempo. Hay que considerar que en la década de los 70, la economía chilena sufrió un proceso hiperinflacionario, alcanzando un índice de inflación del 500% anual, cuyo principal desencadenante fue el desorden fiscal y  financiamiento de dicho déficit con emisión monetaria. Durante la década de los ochenta se logró reducir considerablemente la inflación, cuyo índice se encontraba entre el 30% y el 40%, pero estos números aún mostraban una inflación muy elevada, ya que las metas consistían en llegar a cifras de un dígito y acercarse a los niveles de inflación de los países desarrollados. En 1995 se alcanzó un índice del 8,23% anual y desde entonces Chile no volvió a superar la barrera de los dos dígitos, incluso alcanzó un inflación del 0,72%
anual en 2009.

Tomando como referencia el éxito que ha tenido Chile en controlar la inflación, a continuación se presentarán algunos puntos clave de la política antiinflacionaria chilena y lo compararemos con las medidas implementadas en Argentina para llegar a tal fin:

 Otra vez el déficit fiscal: Chile, al igual que Argentina, tenía un desorden fiscal muy importante cuyo déficit se financiaban con emisión monetaria, lo cual generaba inflación. Si bien, luego de 1976, lograron ordenar sus cuentas fiscales y hacer desaparecer dichos déficit, esta medida fue una condición necesaria pero no suficiente para lograr el objetivo.

 El gradualismo si es importante: cuando se escucha hablar a las autoridades que llevan adelante la política económica en Argentina, es muy común escuchar la palabra “gradualismo” y, si se observa el ejemplo chileno, esto si resultó ser importante. Los datos demuestran que tuvieron que pasar casi 20 años para que la inflación bajara considerablemente a cifras de un dígito, ya que las
autoridades chilenas renunciaron a bajar más drásticamente la inflación debido a la sustancial inercia del proceso inflacionario y a la desconfianza del mercado a la verdadera voluntad antinflacionaria de quienes tenían a su cargo la política económica.

 Un banco central independiente: el hecho de que en 1989 se cree un banco central autónomo, que llevó adelante la implementación de un riguroso esquema de metas de inflación fue fundamental.

Cabe destacar que la reducción de la inflación de la década de los 90 en Chile no sólo no implicó un costo en términos de actividad económica, sino que fue acompañado de un crecimiento sostenido y una menor volatilidad en variables reales clave para la economía. En numerosos trabajos académicos se ha demostrado que una política de reducción más abrupta habría tenido mayores costos para la economía chilena en términos de actividad.

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