ENTREVISTAS, POLITICA

Casi un niño, ya un hombre, la voz del reclamo yerbatero

Casi un niño, ya un hombre, la voz del reclamo yerbatero
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Por Cristian Milciades. La historia del Instituto Nacional de la Yerba Mate mucho tiene que ver con la imagen de este joven desgarbado, antes con aires de revolucionario, ahora mucho más estilizado. El vínculo empezó allá por el 2001 y 2002, cuando la crisis emergente del neoliberalismo había sumido en la pobreza a la producción y a miles de misioneros. Con apenas 17 años, Julio Peterson, fue uno de los rostros de la protesta masiva, conocida como el Tractorazo. Quince años después, mucho más moderado, vuelve a liderar una nueva manifestación yerbatera.

Sentado en una ronda bajo una carpa atada entre los camiones el joven atiende una llamada de una radio misionera para explicar las razones de la toma del INYM el pasado miércoles. A su lado familias enteras comparten un reviro y piensan que hacer para el almuerzo. Mientras espera que le den aire, saluda al cronista de Economis con un afectuoso “que hacés gurí”, y pide que lo espere para charlar.

Los productores y tareferos pasan a su lado, lo escuchan hablar y lo palmean felicitándole por lo que dice y a la par le susurran lo que escuchan por otros medios, sobre la protesta. Un transeúnte para y lo felicita por “los hue… que tenés para encabezar esta movilización”. Luego de un apretón de manos, sigue su camino.

“Luchamos para dejar un mejor futuro a nuestros hijos y para todos los misioneros” dice Peterson, al comenzar la entrevista con Economis. Él aún es joven, apenas un treintañero, pero los años de lucha le dan una perspectiva a largo plazo.

Recordó que el Tractorazo del 2001 generó como respuesta la creación del INYM, que ellos veían como la solución a la opresión de los grandes industriales. Sin embargo, actualmente lamentó que las expectativas que tenían en el Instituto no se hayan cumplido.

Foto de Ramón González.
Foto de Ramón González.

Una nueva protesta, viejos reclamos

Peterson es uno de los referentes del acampe frente al INYM, donde los productores yerbateros y los tareferos esperan soluciones. Hace un año, cuando comenzaron a caer los precios de la producción empezó a reclamar desde su cargo como presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte (ACPYN).

Ahora unas 330 personas acampan frente al Instituto Nacional de la Yerba Mate en Posadas. Con toldos, recordando los viejos campamentos de los yerbales. Práctica que por suerte, Peterson afirma que ha quedado en el pasado ya que “al menos en nuestra zona se solucionó y se arman los campamentos con las comodidades necesarias para los tareferos”.

Sostuvo que “a raíz de los incumplimientos del precio se han generado muchos problemas”. Por eso han vuelto a la calle a protestar por precios justos y que se cumplan las normas vigentes.

“Estamos acá peleando, no vamos a bajar los brazos, lo último que podemos hacer es bajar los brazos y arrodillarnos para los grandes. Si hay que morir, hay que morir parados y luchando por lo nuestro”, dramatiza.

Luego de tractorazo del 2001 el INYM fue creado para regular la oferta y la demanda. Según Peterson para lograr eso “es necesaria la cupificación y la limitación de la plantación. Porque ¿quién planta? Las grandes industrias plantaron miles de hectáreas. Tenemos una industria que tiene 10 mil hectáreas y otra que tiene 9600 hectáreas y después tenemos los productores clase media que tienen entre 30 y 80 hectáreas y el 63 por ciento de los productores que tienen menos de 30 hectáreas”.

Afirma que los “pequeños productores no pudieron plantan nuevos yerbales, sino apenas arreglar los que tenían y lo mismo los clase media”. Mientras que “las grandes industrias siempre cuidaron sus yerbales y cuando tenían buenos precios plantaron nuevos”.

“Además los yerbales nuevos son sin mano de obra porque tienen cosecha mecanizada”, lamenta.

El productor denunció que “en Corrientes cosechan con máquinas y le ponen todo el palerio y después a nosotros nos exigen en Misiones solo hoja para poder equilibrar el porcentaje de palo”. Aseguró que el palo debería ser un desecho de la yerba, pero los grandes molinos lo usan para hacer polvo e incorporar a la yerba.

Detalló que “compran tres kilos de hoja verde a 3 pesos el kilo y le agregan un kilo de palo a 2,50 pesos y con eso están haciendo 1,5 kilos de yerba en paquete, a un costo de 11,50 pesos”. Para él ahí está la distorsión que termina afectando a los pequeños productores y la sobreoferta de yerba.

Quien es Peterson

Julio Peterson es el orgulloso hijo de productores yerbateros de Andresito, que mientras estudiaba en la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) de su pueblo, decidió subirse a uno de los tractores y llegar primero a Oberá y luego a Posadas en 2001. Pese a su juventud aquel año fue el referente y la voz cantante de los productores.

Con solo 17 años logró lo impensado, sacudir el status quo de la capital misionera y de todo el ámbito político. Al ser una voz nueva, su figura se posicionó rápidamente en la escena mediática y los políticos no supieron cómo tratarlo.

Luego, al levantarse la protesta, que duró casi 20 días en la plaza central de Posadas el joven volvió a la chacra de sus padres y terminó sus estudios secundarios.

Pero al cumplir los 18 años debió fugarse del país, porque la fama obtenida en el tractorazo, le valió 74 causas penales.

Estuvo dos años viviendo en Brasil, tuvo que enajenar todas las propiedades que tenía a su nombre y tuvo que pagar fortunas en abogados para poder volver a su tierra.

“Esto nunca lo conté, pero tampoco nunca me lo preguntaron”, dijo sobre los años luego del tractorazo. “Hoy, por hoy tengo la conciencia tranquila” dijo el joven dirigente, recordando esos años.

Con apenas la secundaria terminada, sin posibilidad de seguir estudios universitarios, este joven dirigente terminó aprendiendo en la escuela de la calle. “La calle te enseña muchas cosas, pero tenés que cuidarte que sea la buena calle, porque hay cosas muy malas”, dijo.

Ahora 16 años después del tractorazo, recordó que “soñaba con haber conseguido un Instituto Nacional de la Yerba Mate grande, fuerte, organizado, ordenado y principalmente que trabaje a pleno por los productores, para los trabajadores y hoy no nos encontramos con eso y por ello volvimos a marchar”.

Consideró que hubo buenos años para el sector, donde había una gran demanda de yerba desde el extranjero, poca oferta y eso generó muy buenos precios para todo el sector. “El INYM se durmió cuando anduvo la yerba, no siguieron estudiando cómo hacer para cuando caiga la demanda y si subía la oferta. Ese fue el momento en que el INYM se durmió, o se calló como se dice”.

“Hoy tenemos que estar más fuertes que nunca, tenemos mucha experiencia y hace un año que venimos peleando con esto”, dijo seguro. Indicó que el sector productivo debe luchar por sus derechos y valoró que muchos productores que, si bien no pudieron llegar a Posadas, acompañan no cosechando.

Al ser consultado, como se ve ahora en relación a la primera gran marcha que participó, recordó que en el 2001 aún vivía con sus padres. Ahora tiene un diálogo muy fluido con los productores, tareferos, cuadrilleros y secaderos de la zona de Andresito.

“Si no estamos unidos todos, vamos mal”, remarcó el dirigente, resaltando el apoyo que tiene de los diferentes sectores que trabajan en la parte productiva.

La familia el gran sostén de Peterson

Si bien durante el tractorazo del 2001 era un joven, ahora Peterson ya es un hombre de familia. En su chacra de 30 hectáreas y en su ferretería el productor debe buscar sustento para los suyos. No deja de agradecer a sus padres, su esposa y sus suegros.

El joven se tomó el tiempo de agradecer el acompañamiento de su familia, en especial de su esposa. En estos días que él encabeza la marcha, ella toma la posta en la chacra y en la ferretería que montaron hace poco tiempo con el apoyo de su padre y su suegro.

Para Peterson hablar de su familia es tocarle el lado emotivo, muy sensible aún porque la llegada de su primer hijo hace dos años y cuatro meses lo cambio todo en su vida. Junto a su esposa debieron hacer casi cinco años de tratamiento para lograr tener un hijo. Pero ahora se lo ve feliz.

“Fueron muchos años de búsqueda y tratamiento para tener esta bendición que es un hijo”, dice, remarcando que le cambió mucho la llegada de su nene.

Al ser consultado sobre los dichos periodísticos de que “fue comprado”, Peterson responde “que lo prueben, hoy estoy limpio para sentarme con cualquiera para pelear frente a frente. Y les puedo probar que lo que hice lo logré con el apoyo de mi padre y de mi suegro para poder formar la pequeña ferretería que ahora está cuidando mi señora”.

Reconoció que su emprendimiento tiene una deuda con el Banco, pero explicó “en estos años desde la ACPYN fuimos sacando cosas a través de la ferretería para poder ayudarlos a todos los productores, compramos cemento, alambre, herramientas y muchas cosas, todo a través de un acuerdo. Yo compraba y ellos después me iban pagando”.

Sobre la deuda dijo que “compramos mucho, en cantidad para llegar a todos, pero cuando cayeron los precios el año pasado comenzaron las dificultades. Llegamos a deber 3 millones de pesos, pero no importa, vamos a seguir trabajando y vamos a salir de esta, como salimos de muchas otras cosas”.

“Los que me critican que vine acá para negociar mi deuda, sepan que vinimos a pelear por el pago justo a todos los productores”, dijo. “Yo vivo en un galpón, no en una mansión como muchos de los que me critican, todos pueden ir a ver dónde vivo”, afirmó desafiante.

Destacó que, como él, los demás productores han dejado a parte de su familia al cuidado de sus chacras, mientras ellos llevan adelante esta lucha política en pro de sus derechos. “No podemos dejar todo tirado y venir acá pensando que mañana vamos y seguimos con la chacra como si nada, hoy más que nunca los productores deben cuidar su yerbal para que cuando logremos un precio justo ellos puedan vender bien su producción y no solo los grandes se enriquezcan”.

Al rememorar los años que vivió como prófugo en el vecino país se emocionó y remarcó que “gracias a Dios seguimos adelante. Volví a mi tierra donde nací y hoy estos decidido a seguir luchando por los derechos de todos”.

Este Gobierno nacional no ha hecho mucho por las economías regionales

El reclamo de los productores está focalizado en el INYM, instituto al cual acusan de no cumplir con las funciones que le fueron establecidas por el Estatuto y las normas fundacionales.

Para Peterson “no es culpa de este gobierno ni del anterior lo que está sucediendo. Viene de añares llegando a la monopolización, llevando a que dependamos de dos o tres. Este Gobierno nacional no ha hecho mucho para cambiar esto. Hoy las economías regionales están mal”.

Lamentó que hoy en día “los productores y los trabajadores tienen que pedir comida, eso es imposible en un país tan rico como el nuestro. No puede ser que la riqueza sea para unos pocos como nos está pasando en el sistema yerbatero”.

Planteó que el Gobierno nacional no está planteando políticas que luchen contra esta concentración de la riqueza. “En un país tan rico como la Argentina acá lo que debería estar sobrando es riqueza, pero para todos, no solo para dos o tres” remarcó convencido.

Consideró que el sector político debe ponerse a trabajar para fomentar las economías regionales. “Hoy más que nunca se dieron cuenta que las economías regionales son las que generan riqueza, las que generan mano de obra y son las únicas que derraman la riqueza en el país”.

Graficó que “cuando el productor y el secadero gana bien derrama riqueza, si el trabajador gana bien en quince días o una semana esa plata es invertida y el rico se dedica a guardar la plata o compra grandes extensiones de tierra”.

No a las drogas a los hijos de los tareferos

Peterson se muestra preocupado por el impacto nocivo que tiene la droga en la zona rural. Explicó que desde la ACPYN organizan charlas en Andresito todos los sábados con los jóvenes para alejarlos del flagelo de las drogas.

“Creo que es bueno este trabajo denominado No a las drogas a los hijos de los tareferos. Porque la verdad me da dolor ver a los gurises con 12 o 13 años drogándose”, dice Peterson. Explica que el mayor flagelo es el Paco.

Comentó que la droga es un gran problema para los jóvenes en la zona de Andresito. Se forman barritas y allí caen en el consumo de sustancias ilegales. “Porque a los gurises les genera expectativa lo prohibido”, cuenta explicando que para él las drogas deben ser legalizadas, y a la par se debe concientizar a los chicos en el daño que produce su consumo.

Explicó que el alcohol se consume en eventos y legalmente, pero que los jóvenes se ven cautivados por las drogas ilegales y eso los impulsa a evadirse de los padres y caer en el consumo.

“Cada sábado organizamos charlas en Andresito, con los gurises de 5 años hasta 16 años, tratamos de concientizarlos en que hagan sus vidas y no se dejen manejar por el consumo de las drogas”, dijo el joven.

Las charlas las encabezan los productores, tareferos y cuadrilleros, que con el apoyo de comerciantes y profesores de la zona organizan las actividades. Llevan especialistas de Salud Pública y referentes en la lucha contra las adicciones para poder concientizar a los chicos.

“Antes, cuando éramos chicos íbamos de campamento, jugábamos a la bolita, a la mancha escondida, íbamos a pescar, pero ahora no se ve eso en los chicos. Están todo el día con el teléfono, y el teléfono es el que le lleva a las cosas prohibidas”, describe Peterson.

 

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