Juan Carlos Argüello

Periodista, director de Economis

El nuevo menú de la política

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Da mi nombre”… 

El murmullo, apenas audible entre los que estaban cerca, fue la respuesta de Carlos Rovira a un planteo de Juan José Szychowski, quien se quejó ante la presidencia de la Cámara de Diputados por los privilegios que todavía ostenta el ex presidente del cuerpo, pese a que ya es un diputado raso y ni siquiera integra el bloque mayoritario, ahora Movimiento por lo que Viene, que se nutrió de legisladores de la detonada Renovación y algunos de otros partidos. 

Entrada exclusiva y bloqueada para otros diputados, zonas grises con guardias de civil que no reportan a la Legislatura y la negativa de Rovira a mudarse de banca y seguir ocupando espacio en medio de un bloque que ya no le pertenece, fueron algunos de los cuestionamientos que hizo el actual presidente del bloque de Movimiento por lo que Viene. 

Privilegios de antes que ahora son insoportables. ¿Por qué ahora y no antes?, se preguntará algún opositor desprevenido. Porque los procesos de poder no se desmoronan de la noche a la mañana. Ningún imperio cae en un solo acto: primero se desgasta la obediencia, después desaparece el temor y, finalmente, alguien se anima a decir en voz alta aquello que todos veían, pero nadie se atrevía a señalar.

El rey está desnudo.

Eso fue, en esencia, lo que ocurrió el jueves en la Legislatura. No se reveló un secreto. Los privilegios estaban a la vista desde hacía años. Lo novedoso fue que alguien los expuso en el recinto, delante de todos y sin los eufemismos que durante tanto tiempo preservaron la ficción de una autoridad incuestionable.

El gesto adusto de Rovira, el rostro vuelto hacia atrás para reclamar “da mi nombre”, fue acaso su primera reacción de nerviosismo frente a un escenario que ya no lo reconoce como protagonista excluyente. La frase condensó algo más profundo que una exigencia circunstancial: la necesidad de ser nombrado para seguir existiendo en el centro de una escena que comenzó a desplazarse hacia otro lugar.

Durante años, el poder de Rovira no necesitó explicarse. Se expresaba en la aceptación naturalizada de sus privilegios. El jueves, en cambio, tuvo que reclamar que dijeran su nombre. Y cuando el poder necesita exigir reconocimiento, es porque ya no puede darlo por descontado.

La desnudez del rey no consiste solamente en la pérdida de cargos, bancas o mayorías. Se vuelve evidente cuando se rompe el hechizo que obligaba a los demás a fingir que el traje todavía existía. 

Por supuesto, hay quienes todavía creen que el reinado está intacto y vociferan gritos y amenazas a quienes ya no son fieles súbditos. Eso también pasó en la Legislatura, cuando “Nickillo”, Nicolás Llera entró a los gritos y amenazas contra un diputado al que llamó “traidor”. Después, con los códigos y la sensibilidad de un neanderthal, ventiló supuestas preferencias sexuales del legislador. Poco caballero. 

A pesar del sainete, comienza a respirarse un nuevo aire político. La Cámara de Diputados se dispone a analizar una reforma clave a la ley de bioinsumos impulsada por Rovira que imponía la prohibición del uso del glifosato. A instancias del gobernador Hugo Passalacqua y con la firma de 18 diputados, la ley será revisada y el destierro del glifosato sólo se hará realidad cuando haya sustitutos biológicos validados por el mercado y los organismos sanitarios argentinos y del exterior. De este modo, la producción podrá seguir utilizando el agroquímico en igualdad de condiciones con los competidores y enviar productos a otros países sin tener que rezar para que admitan bioinsumos no validados. 

La decisión del gobernador Hugo Passalacqua de impulsar la modificación de la Ley de Bioinsumos y dejar sin efecto la prohibición del glifosato fue recibida con alivio por las entidades rurales, que ven en el cambio una recuperación de la previsibilidad y de herramientas consideradas esenciales para la producción agropecuaria. El giro también supone el reconocimiento de un reclamo que los productores sostuvieron desde el inicio del conflicto, tanto en el terreno gremial como mediante acciones institucionales y judiciales en defensa del derecho a producir. “Se trata de una medida de alto impacto para la producción misionera, que permite recuperar previsibilidad y herramientas fundamentales para el desarrollo de la actividad agropecuaria. Desde la entidad valoramos especialmente que el Gobierno provincial haya escuchado el reclamo sostenido de los productores y haya avanzado hacia una solución que contemple la realidad productiva”, destacó la Sociedad Rural. 

El destino agroecológico no se resigna, destacó el Gobierno provincial. Pero el cambio implica reconocer una realidad: la realidad indica que el mercado agropecuario se mueve con reglas tácitas y un simple cambio puede significar pérdidas millonarias. 

La ley de bioinsumos le dio vida a una empresa: Agro Sustentable, encabezada por  Joaquín Ramiro Basanta, vinculado a Augusto Marini, dueño de los streamings Blend y Carajo y de AlegraMed, que también será dada de baja. En enero de este año, Passalacqua decidió dejar de comprarle los “bioinsumos” a la planta de la que era cliente preferencial. 

El fin de esos acuerdos es una señal inequívoca de los nuevos aires. La reforma de la ley de Bioinsumos será discutida en la Legislatura, con la participación de todas las voces, también un dato del fin del reinado. 

El nuevo tiempo político fue presentado en sociedad en Buenos Aires. Con Passalacqua a la cabeza fue presentado el bloque Argentina Federal, liderado por Oscar Herrera Ahuad y con participación de otras provincias. El formoseño Gerardo González fue el último en sumarse a la bancada cuya identidad está marcada en el nombre. Ya no habrá alineamiento automático con las propuestas giradas por Javier Milei. Para contar con el voto, se analizará primero el impacto en Misiones y las provincias. 

El nuevo bloque tuvo un debut auspicioso con la media sanción para la rebaja del IVA a la mandioca. Del 21 al 10,5 por ciento, disminución que alcanza a la fécula y derivados, para abaratar costos y poner en igualdad de condiciones a una economía regional que compite con los bajos precios de importaciones y la desigual carga fiscal que favorece al trigo. La iniciativa fue impulsada por Passalacqua y defendida por Herrera Ahuad en el Congreso. Hubo unanimidad antes del giro al Senado. 

La posición del nuevo bloque enciende una señal de alerta para el Gobierno. Los votos de Misiones ya no serán automáticos. Se destaca, como en Misiones, la vuelta de la política. De hecho, se sumaron a una iniciativa de la oposición para forzar el emplazamiento y posterior tratamiento en comisiones de los proyectos sobre Endeudamiento Familiar y Emergencia en Discapacidad. 

El Gobierno de Milei se apropió de los fondos para discapacidad y ningunea el drama del endeudamiento familiar, que a estas alturas ya es un problema crónico en muchos hogares, con la combinación de caída de los ingresos, desempleo e informalidad laboral. 

La mirada de Alberto Benegas Lynch expone una de las formas más crueles de simplificar la crisis: convertir un problema económico colectivo en una suma de supuestas irresponsabilidades individuales. Benegas Lynch se quejó porque piden rescatar “al tipo que compró una TV y, como Argentina no ganó el Mundial, no quiere pagar”. 

La morosidad no crece porque millones de argentinos hayan comprado televisores esperando un campeonato del mundo, como ironizó el amigo del Presidente, sino porque los salarios perdieron poder adquisitivo, el empleo se deterioró y cada vez más familias recurren al crédito para pagar alimentos, servicios o gastos cotidianos. Confundir endeudamiento para sobrevivir con consumo irresponsable no es apenas una provocación: es una manera de absolver al modelo económico, ignorar las prácticas abusivas del sistema financiero y responsabilizar a quienes ya cargan con el peso del ajuste. 

Mientras tanto, el Gobierno permanece indiferente al drama cotidiano, aunque haya algunas voces internas que advierten el peligro electoral que trae aparejado. Por ahora no hay ninguna medida de contención. 

En Misiones si. La Provincia puso en marcha una serie de medidas destinadas a contener el sobreendeudamiento de empleados públicos provinciales y jubilados, pensionados y retirados del Instituto de Previsión Social (IPS).

El esquema combina tres herramientas: un límite del 39% de los haberes netos para los créditos que operan mediante códigos de descuento, mecanismos de refinanciación para quienes ya superaron ese nivel y, desde septiembre, topes a las tasas de interés que podrán cobrar las entidades que utilizan este sistema.

La intervención apunta sobre un problema que adquirió mayor dimensión durante los últimos meses: el creciente porcentaje de los ingresos familiares comprometido en el pago de cuotas y obligaciones financieras.

La primera medida fue adoptada en julio y estableció que los descuentos realizados mediante el Código Único de Descuento en los haberes (CUAD) no podrán superar el 39% de los ingresos netos de los agentes alcanzados.

El límite comenzó a aplicarse sobre los nuevos créditos otorgados a partir de la entrada en vigencia de la medida. Sin embargo, el Gobierno provincial avanzó también sobre quienes ya tenían un nivel de endeudamiento superior.

Para esos casos se inició un proceso de refinanciación de pasivos y asistencia financiera individual, con el objetivo de reducir la presión de las cuotas sobre los ingresos mensuales. Según los datos oficiales, 538 personas ya fueron alcanzadas por este mecanismo.

En paralelo, Banco Macro implementó mecanismos específicos para atender situaciones de sobreendeudamiento o mora, pese a que actualmente no existe una normativa del Banco Central que obligue a las entidades financieras a instrumentar un esquema de esas características.

Las situaciones son analizadas individualmente y las personas que necesiten acceder a una refinanciación deberán presentarse en las sucursales de la entidad.

El objetivo es reordenar las obligaciones financieras antes de que el deterioro de la capacidad de pago derive en atrasos mayores o termine afectando el historial crediticio de los trabajadores.

La siguiente etapa de la estrategia provincial comenzará en septiembre. El Gobierno prepara una resolución que establecerá topes a las tasas de interés aplicadas por las entidades que otorgan préstamos personales mediante códigos de descuento sobre los haberes.

En contraste, el ministro de Economía, Luis Caputo presentó con bombos y platillos un “paquete de medidas” para reactivar el crédito hipotecario. La promesa bautizada como “de justicia social”, vuelve a exhibir una paradoja brutal: se utilizarán cerca de $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad -recursos destinados a respaldar el sistema previsional- para financiar a unas 17.000 familias que deberán acreditar ingresos formales cercanos a $3,5 millones mensuales y contar, además, con el 25% del valor de la vivienda. Es decir, unos US$25.000 ahorrados para una propiedad de US$100.000. No es una política habitacional dirigida a quienes se endeudan para pagar las tarifas, las expensas, el alquiler o, sencillamente, para llegar a fin de mes. Tampoco alcanza a la enorme mayoría de los trabajadores informales ni a las familias cuyos salarios quedaron triturados por la inflación. El alcance, además, resulta demasiado acotado como para cambiar estructuralmente el mercado. Con unos US$1.200 millones y préstamos promedio de US$80.000, apenas podrían concretarse entre 15.000 y 18.000 operaciones, alrededor del 5% del stock de créditos hipotecarios informado. Servirá para movilizar departamentos de uno o dos ambientes que hoy no encuentran comprador, reanimar operaciones inmobiliarias y generar negocios para desarrolladores, bancos, inmobiliarias y escribanías; difícilmente resolverá el déficit habitacional. La llamada “justicia social” de Caputo termina así financiada con recursos de los jubilados, pero reservada para sectores de ingresos altos y con capacidad previa de ahorro. No es crédito para quienes necesitan una vivienda: es una transferencia de recursos en la cúspide. 

Misiones muestra con crudeza la distancia entre el crecimiento estadístico y el acceso real a la vivienda. Los nuevos tomadores de créditos hipotecarios pasaron de apenas 26 en 2024 a 131 en 2025, una suba del 403,8% que luce espectacular únicamente porque parte de un piso insignificante. La provincia representó apenas el 0,3% de los nuevos deudores del país y registró solo 1,3 créditos cada 10.000 adultos, la tercera tasa más baja de la Argentina, apenas por encima de Formosa y Santiago del Estero. El promedio de créditos alcanzó los $114,1 millones y solo nueve entidades financieras otorgaron préstamos. En otras palabras, el crédito hipotecario volvió, pero para un puñado: en Misiones sigue siendo más una excepción estadística que una verdadera herramienta de acceso a la vivienda.

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Las líneas entre pasado y presente

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La frase que utilizó el gobernador Hugo Passalacqua en su discurso de homenaje al general José de San Martín, fue pensada minuciosamente para trazar una línea entre el pasado y el presente. “San Martín era un patriota, pero también era un hombre de libertades, que no podía convivir con un sistema monárquico. Esa voluntad de libertad de San Martín está asociada al fin del absolutismo. ¿Qué es el absolutismo? Es creerse que uno es dueño de todo, el Estado soy yo. Luis XIV, y l’État c’est moi. Yo soy el Estado. Yo decido qué tenés que decir y qué no tenés que decir, qué pensar y qué leer, quien crece y quien no. Yo decido porque soy yo, soy el absoluto. San Martín peleó contra ese absoluto, entregó su vida para que no vuelva ese absoluto. Esa voluntad de libertad para algo, no libertad para que el opresor ponga el pie sobre el oprimido”. 

La frase describe lo que se quiere dejar atrás. El uso del francés es un dardo con un único destinatario. Detrás de él, en el escenario armado en la localidad de San José, por donde alguna vez pasó el general Manuel Belgrano en su periplo hacia Paraguay, observaban callados Oscar Herrera Ahuad y Maurice Closs, dos ex gobernadores que le dan sustento al Movimiento por lo que Viene, que contiene hoy a casi la totalidad de los intendentes de la ex Renovación, a 18 diputados del mismo espacio y a cuatro diputados nacionales y dos senadores. 

Casi nadie queda del lado de Encuentro Misionero, el espacio que Carlos Rovira pensó como sucesor de la Renovación. Por estas horas nadie sabe si el diputado aceptará mansamente el forzado retiro a cuarteles de invierno o si estará dispuesto a dar una última batalla. En la sesión del último jueves, en la que reapareció después de dos meses, su presencia no pasó inadvertida y no ahorró picardía política: se tomó el trabajo de saludar a cada diputado cercano y buscó la fotografía en la que un par de ellos lo reciben calurosamente. Uno de ellos era Juan José Szychowski, el presidente del bloque de la nueva primera minoría que apenas una semana antes había cuestionado su ausencia con severidad exacerbada.

Sin embargo, en el Gobierno consideran  que ya no importa qué haga Rovira. Ahora el foco estará puesto en la gestión, que, sostienen las principales espadas en el gabinete, comienza a diferenciarse con nitidez de la etapa anterior. 

El ejemplo más cercano que exhiben es el resultado conseguido en la negociación con el ministro de Economía, Luis Caputo, para recuperar tarifas eléctricas subsidiadas. Fue el debut en primera línea del nuevo presidente de Energía de Misiones, Julio César Barreto, uno de los intendentes elegidos para nutrir el equipo de la gestión Passalacqua. El ex intendente de Montecarlo representó a Misiones en la mesa de negociaciones en la que las provincias del Norte consiguieron recuperar una reivindicación que se sentirá en el bolsillo. El principio de acuerdo contempla modificar los actuales bloques de consumo subsidiado y establecer un régimen específico para las zonas cálidas: hasta 500 kWh mensuales durante los seis meses de mayores temperaturas y 300 kWh durante el resto del año.

La estimación de Energía de Misiones es que, con esos parámetros, más del 70% de los usuarios residenciales de la provincia quedarían alcanzados por el beneficio.

La discusión tiene un trasfondo económico considerable. En los últimos dos años y medio, el costo de la energía aumentó alrededor de 423%, como consecuencia de la recomposición del precio mayorista y la reducción de los subsidios nacionales.

Sin embargo, ese incremento no fue trasladado completamente a las facturas.

El Gobierno provincial absorbió durante ese período más de 300 puntos porcentuales del aumento, mediante distintas herramientas y decisiones tarifarias. De esa manera, mientras el costo de abastecimiento trepó más de cuatro veces, el incremento acumulado que terminó llegando a usuarios residenciales, comercios e industrias rondó el 100%.

Barreto le dijo a Economis que la estimación más optimista es que el impacto económico pueda comenzar a verse dentro de los próximos 45 a 60 días. El calendario no es un detalle. Si los plazos se cumplen, el nuevo esquema podría comenzar a operar cerca del inicio del período de mayor demanda eléctrica en Misiones, cuando las altas temperaturas vuelven a empujar los consumos hacia arriba.

Hay otros elementos que muestran una diferenciación con la orientación política previa. Uno será la salida de Héctor Llera de la presidencia de Marandú, la empresa tecnológica misionera. 

Otros tienen un impacto mucho mayor. El Gobierno dejó de comprar bioinsumos a Agro Sustentable la empresa presidida por Joaquín Basanta, socio de Augusto Marini -dueño de los canales de streaming Blender y Carajo y de la aplicación AlegraMed, que también será dada de baja– que se instaló en el Parque Industrial de Posadas al calor de la ley que prohibió el uso del glifosato en Misiones. Esa ley, cuestionada por las entidades productivas, será ahora modificada en su artículo clave: el 7, que impone la prohibición total del uso del herbicida glifosato, sus componentes y derivados en toda la provincia de Misiones. La redacción original fijaba el inicio de la prohibición tras un período de transición, pero ante los reclamos del sector productivo, la aplicación sufrió postergaciones hasta 2030. Ahora la prohibición recién comenzará a regir cuando se encuentre un sustituto probado. La ley generaba un conflicto, particularmente con las condiciones de los países a los que Misiones exporta té, que no permiten fertilizantes amigables con el ambiente que no tengan sellos o certificaciones, lo que no fue tenido en cuenta originalmente. 

La política fiscal también tendrá un capítulo de diferenciación. Comenzó con el fin de la mal llamada “aduana paralela” -que provocó un abrupto corte en el flujo de recaudación en momentos de escasez de recursos-, siguió con la eliminación de retenciones automáticas en billeteras digitales, transferencias bancarias y operaciones financieras. Se está trabajando en un mecanismo de precisión para desactivar la bomba de los saldos a favor y puede haber novedades en patentes, para emparejar la situación con provincias cercanas. 

Sentido común”, repiten en el Gobierno, como la cualidad que identifica al nuevo tiempo.  

La situación, claro, no está para grandilocuencias. Misiones perdió 814 empresas en el último año y 6.546 empleos registrados. Desde que asumió Javier Milei, Misiones acumula una pérdida de 12.324 empleos (-11,3% vs. noviembre de  2023). La obsesión es cuidar y recuperar el empleo. Claro está que no depende solo de la voluntad política local. En el país entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, se redujo la cantidad de empleadores en 30.633 casos (33,5 por día). En el mismo período, se perdieron 411.613 puestos de trabajo registrados en unidades productivas (-4,18%), 450 puestos por día.

El sentido común que busca recuperarse en Misiones, parece estar ausente en la Nación. El presidente Javier Milei afirmó que “el sector privado formal está igual” y puso en duda el cierre de empresas: “Es muy deshonesto mirar solo las que cierran. Es cierto que desaparecen empresas, pero son de una sola persona”.

Pero los datos oficiales dicen otra cosa. Hay 30.000 empresas menos, incluso después de contabilizar las nuevas aperturas. Y si se pretendiera explicar esa caída con el argumento -casi exótico- de que cierran firmas de un empleado mientras nacen otras con planteles de diez trabajadores, esa supuesta transformación debería reflejarse en una expansión del empleo registrado. Los datos -nuevamente, los oficiales- muestran exactamente lo contrario.

Pero el Presidente parece decidido a vivir la realidad de acuerdo a sus propios datos. Milei asoció la morosidad récord en las familias argentinas con la venta de televisores para el Mundial. “Compraron y dejaron de pagar”, tira. 

La mora crediticia de las familias argentinas permaneció en 12,8% en junio, conforme a los datos publicados por el BCRA. En la comparación interanual pasó de 5,1% a 12,8%, lo que representa un incremento de 7,7 p.p. (+151%).

La mora llegó a los 19 meses de suba y los últimos datos son de junio 2026, el mes del Mundial. El pico de venta de televisores fue en mayo, con más de 40% de aumento interanual, pero quienes compraron en esa época todavía no pueden estar atrasados por falta de tiempo. Y el dato, no menor… Este fue el mundial en el que se vendieron menos televisores de los últimos tres, según datos del mercado. 

No es el único consumo que cae. En junio de 2026, las ventas en los grandes supermercados registraron un descenso real del 3,1% interanual, la sexta baja

consecutiva. 

En Misiones, las ventas totalizaron $ 27.274 millones en mayo de 2026 y en relación con igual mes del 2025 mostraron una caída del 7,3% real, la décimo cuarta consecutiva, aunque crecieron mensualmente 5,6% respecto a mayo.

El escenario económico será clave para definir el político. El Gobierno confía en que la contención de la inflación alcanzará para sostener la reelección presidencial, pero es el único dato que sustenta ese sueño, ya que el desempleo y la pérdida de ingresos comienzan a hacerse sentir en cada encuesta. 

La oposición busca rearmarse sin demasiada coherencia por ahora. El peronismo logró una foto de unificación, con Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, pero no parece alcanzar para aplacar la interna. Sin embargo, el peronismo comenzó a mover sus alfiles. Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel, Juan Manuel Olmos, Federico Achával y Emir Félix llegaron a Misiones para mantener una reunión de trabajo con el partido y avanzar sobre una agenda que combina intereses provinciales, producción regional y posicionamiento político. La foto con el gobernador Hugo Passalacqua no pasó desapercibida y marca el distanciamiento del misionero con las huestes libertarias, más a gusto con la conducción de Rovira. 

Tolosa Paz, Michel y Félix manifestaron su disposición a acompañar el proyecto impulsado por Herrera Ahuad para reducir el IVA sobre la harina y la fécula de mandioca, además de sostener el reclamo por una emergencia para la producción yerbatera, uno de los sectores centrales de la economía misionera “La gente no se equivocó en 2023. Los equivocados fuimos nosotros”. La frase, pronunciada por Olmos durante el encuentro del peronismo federal en Posadas, condensa una admisión de responsabilidad por el triunfo libertario y el esbozo de una autocrítica necesaria. 

Ese diagnóstico tiene una consecuencia inmediata: no alcanza con esperar el desgaste de Milei. Michel, diputado nacional y uno de los dirigentes que busca darle forma a una construcción peronista federal, lo puso en otros términos. “El peronismo todavía es visto como oposición, no como alternativa”. Y mientras permanezca en ese lugar, puede acumular críticas pero no necesariamente votos. La salida que propone es bastante menos épica y mucho más difícil: volver a hablar con la gente.

El PRO también coquetea con la idea de un revival. Mauricio Macri sondea la posibilidad de una alianza con los libertarios. Pero el senador Martín Goerling, quien asumió la presidencia del partido en Misiones, prefiere una propuesta autónoma. Se anota también en la carrera por la gobernación, en soledad o con un frente amplio. 

Habrá que ver con quien. El radicalismo es la alianza obvia, pero también está buscando su propio frente, al que imaginan integrado al diputado Ramón Amarilla. Pero el ex comisario dice que no se casa con nadie y que, si hay alianza, será él quien la encabece. Los libertarios todavía no se definen. El ex tenista Diego Hartfield pica en punta, pero Adrián Núñez busca sumar la pata empresaria antes de definir candidatos.

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Pablo Franzini, CEO de Arauco Argentina: “Misiones puede ser mucho más protagonista en el mercado forestal”

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El mercado forestal internacional atraviesa una etapa en la que la escala ya no alcanza por sí sola. Calidad, previsibilidad en las entregas, costos competitivos y capacidad para sostener cadenas de abastecimiento cada vez más sofisticadas forman parte de la nueva ecuación. Y allí, según Pablo Franzini, CEO de Arauco Argentina, la Argentina todavía tiene espacio para crecer.

En una entrevista con Economis, realizada en Posadas durante el encuentro por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), Franzini puso el foco en las oportunidades que abre el mercado norteamericano, pero también en las tareas pendientes para que la producción argentina pueda capturar una porción mayor del negocio internacional.

“El mercado de la madera en los últimos años ha sido bastante positivo para nosotros, nuevamente con el motor del mercado americano”, explicó.

Para Franzini, entender Estados Unidos es clave para comprender hacia dónde se mueve buena parte de la industria forestal del continente. No se trata solamente de un mercado grande, sino de uno de los activos de inversión más importantes del mundo: la vivienda.

“Creo que todos tenemos claro que uno de los principales activos de inversión del mundo es la casa. La mayoría de las personas, cuando puede, quiere tener su propia vivienda. Y eso mueve un mercado de varios trillones de dólares”, planteó durante su exposición ante empresarios del sector.

El déficit habitacional de Estados Unidos sostiene la demanda

El mercado estadounidense mantiene una demanda estructural que va más allá del ciclo económico. Cada año se construyen alrededor de 1,4 millones de viviendas, a lo que se suma un gigantesco mercado de reparación y remodelación que Franzini estimó en torno a los 500 mil millones de dólares anuales.

Pero, además, existe un déficit habitacional que todavía no fue resuelto.

“Como en muchos países, Estados Unidos tiene un problema habitacional. Faltan muchas casas para alcanzar el estándar de calidad de vida al que aspira su población”, explicó.

A ese faltante se agrega otra característica que resulta especialmente relevante para la industria forestal: el parque habitacional estadounidense tiene una antigüedad promedio superior a los 40 años y buena parte de esas viviendas fue construida con madera.

Ese envejecimiento genera una demanda sostenida de productos para mantenimiento, renovación y ampliación, desde puertas y ventanas hasta pisos, revestimientos, cocinas, baños, placares y una enorme variedad de componentes interiores y exteriores fabricados con madera.

“El americano promedio está acostumbrado a consumir mucha madera. Siempre tiene un proyecto en su casa, de mejora o de reforma, y eso demanda mucha madera”, resumió.

Franzini agregó un factor demográfico que, a su juicio, puede prolongar esa demanda durante los próximos años.

La generación más numerosa de la historia estadounidense -los hijos de los baby boomers- retrasó la decisión de comprar una vivienda respecto de generaciones anteriores. Mientras décadas atrás los estadounidenses accedían a su primera casa mucho antes, hoy esa decisión se posterga hasta edades cercanas a los 40 años.

A eso se suma la transferencia de riqueza que comenzará a producirse a medida que los baby boomers se jubilen y transmitan sus patrimonios a sus herederos.

“Estamos frente a una generación enorme que todavía no compró su casa y que va a recibir una transferencia de riqueza muy importante. Todo eso hace pensar que el mercado tiene un potencial enorme”, sostuvo.

El principal freno actual, reconoció, son las tasas de interés y la inflación. Sin embargo, si esas variables comienzan a normalizarse, el sistema de crédito hipotecario estadounidense -con préstamos a 30 años- podría volver a impulsar con fuerza la construcción y la remodelación.

Una red industrial integrada en seis países

Arauco construyó una plataforma productiva que le permite abastecer esa demanda desde distintos puntos del continente. La compañía tiene operaciones en Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Chile y Argentina, una distribución geográfica que Franzini considera determinante para competir en mercados exigentes.

“Arauco está muy metido en las Américas y muy integrado. Tenemos una capacidad de abastecer el mercado americano muy sofisticada, donde la resiliencia y la redundancia de la cadena de abastecimiento son muy importantes”, explicó.

Esa arquitectura permite diversificar riesgos y garantizar continuidad de suministro, una variable que adquirió todavía más relevancia después de las disrupciones logísticas internacionales de los últimos años.

Dentro de esa estructura continental, Franzini entiende que la Argentina todavía puede ganar participación.

“Pensamos que Argentina puede cumplir un rol mucho más protagónico con los productos forestales argentinos, que son de alta calidad”, aseguró.

No alcanza con vender madera commodity

La oportunidad, sin embargo, no está en competir solamente con productos básicos.

Franzini insistió en que el mercado estadounidense demanda una gama mucho más amplia y sofisticada de productos forestales.

“No es solamente madera commodity. Hay una enorme variedad de productos de valor agregado donde podemos participar”, señaló.

Puertas, molduras, componentes para ventanas, pisos, muebles, placares, cocinas y baños forman parte de una cadena de valor mucho más extensa que la simple exportación de madera aserrada.

Para aprovecharla, la Argentina deberá avanzar en innovación, certificaciones y desarrollo industrial.

“Tenemos que apostar a más calidad todavía, a productos certificados y de mayor valor agregado. No podemos quedarnos haciendo solamente lo que hacemos hoy”, planteó.

Competir contra Chile, Brasil, China y Vietnam

El desafío, advirtió, es que todos los grandes productores forestales quieren participar del mercado norteamericano.

Argentina compite con empresas estadounidenses, pero también con productores de Chile, Brasil, China y Vietnam, entre otros.

“Todo el mundo quiere jugar en ese mercado. Por eso tenemos que ser muy competitivos en toda la cadena”, sostuvo.

Esa competitividad no depende exclusivamente de las empresas. Franzini planteó la necesidad de un trabajo conjunto entre grandes, medianas y pequeñas compañías, proveedores, prestadores de servicios y el Estado.

La agenda incluye reducir costos logísticos, simplificar regulaciones, bajar cargas burocráticas y mejorar la eficiencia industrial.

No podemos regalar ni un centavo en logística ni en trámites burocráticos, porque nuestros competidores son muy buenos”, resumió.

La distancia geográfica respecto del mercado estadounidense obliga, además, a compensar con productividad cualquier desventaja de transporte.

Misiones, el corazón forestal argentino

En ese mapa, Misiones ocupa para Arauco un lugar central. Franzini no dudó en definir a la provincia como el núcleo histórico de la actividad forestal argentina.

“Misiones es el centro del sector forestal argentino. Ha sido pionera”, afirmó.

La relación de Arauco con la provincia excede la dimensión estrictamente productiva. Buena parte de las operaciones argentinas de la compañía están vinculadas con Misiones y Franzini destacó la identificación construida durante décadas con la tierra colorada.

“Para nosotros, para Arauco, Misiones es clave. Básicamente estamos en Misiones, nos sentimos muy misioneros. Yo hace más de 20 años que vengo a esta querida provincia. Nos encanta tener la tierra colorada en los zapatos”, expresó.

La frase sintetiza una relación de largo plazo, pero el ejecutivo puso el acento especialmente en lo que todavía queda por hacer.

“Misiones tiene una oportunidad enorme. Obviamente que en parte la aprovecha, pero puede hacer mucho más y puede ser mucho más protagonista, porque la calidad humana y la naturaleza las tiene”, señaló.

Consultado por Economis sobre eventuales nuevas inversiones de Arauco en la Argentina, Franzini diferenció los grandes proyectos industriales -aquellos capaces de modificar la escala de producción de una región- de las inversiones permanentes que realiza la compañía.

Por ahora, aclaró, no existe un anuncio de una inversión de gran magnitud para la Argentina, aunque eso no significa que la empresa haya detenido sus desembolsos.

“Cuando me preguntaron hablaban de las grandes inversiones, al estilo de las que hemos escuchado hace unos meses. Pero claramente nosotros siempre estamos enfocados en crecer y para eso hay que invertir”, explicó.

Según Franzini, Arauco mantiene una política continua de reinversión sobre sus operaciones existentes.

“Siempre estamos invirtiendo. Por ahí nos gusta el perfil bajo, pero siempre estamos invirtiendo en valor agregado, en nuevas líneas, en tecnificar y en mejorar nuestra capacidad productiva”, afirmó.

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Los hombres del Norte

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La Odisea, esta vez, no fue la protagonista del cine IMAX del Centro del Conocimiento. La verdadera travesía ocurría unos metros más acá: hacerle entender al jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, que las diez provincias del Norte Grande todavía tienen demasiados reclamos pendientes.

Santilli había llegado a Posadas con una certeza llamativamente optimista. “El 90 por ciento de los planteos de los gobernadores está resuelto”, aseguró antes de entrar a la cumbre. Y cuando se le preguntó  por la crisis yerbatera -una actividad que lleva 27 meses en rojo, según el semáforo de Coninagro, en coincidencia con la desregulación que impuso el presidente Javier Milei-, la respuesta pareció llegada desde otra realidad: “El dato que tengo es que la yerba está exportando mucho”.

No era exactamente la película que estaban viendo los gobernadores.

Uno tras otro, mientras ingresaban al hall del IMAX donde se realizaría la cumbre del Norte Grande, los mandatarios fueron dejando en claro que entre la mirada de Buenos Aires y lo que ocurre de este lado del mapa todavía hay una distancia considerable. Gas, energía, rutas, infraestructura, producción, empleo y recursos: la agenda que llevaban bajo el brazo estaba bastante lejos de ese 90 por ciento de problemas resueltos.

Quizás por eso la referencia a La Odisea resulte más apropiada de lo previsto. Porque el problema del Norte Grande no parece ser solamente llegar a destino. Primero hay que conseguir que desde el centro del poder reconozcan cuánto falta todavía para llegar. 

La cumbre sirvió para enumerar reclamos y cerró con un compromiso de Santilli de revisar un mecanismo de compensación para las tarifas eléctricas del Norte a cambio de los votos para suprimir subsidios en zonas no frías. No mucho más. 

El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, dejó claro que entre el conformismo de Santilli y la posición de los gobernadores hay un abismo. “Hoy la Argentina no está bien. Lo único que se hizo fue mejorar algunas variables macroeconómicas, pero ese mejoramiento no llegó abajo, no llegó a la gente, no llegó a la microeconomía”, advirtió. 

Para el mandatario tucumano, el deterioro se refleja especialmente en los ingresos y en el creciente peso de las deudas familiares: “Hoy los sueldos, aquel que tiene la posibilidad de tener un empleo, no llegan a fin de mes; y también el que tiene un empleo tiene un nivel de endeudamiento importante”

En ese escenario, señaló como problemas centrales “los salarios bajos, las faltas de incrementos salariales y, ni qué hablar, los niveles de desocupación que tiene hoy la Argentina”.

Los propios datos oficiales validan la preocupación de los gobernadores, porque se desmarcan de las celebraciones abstractas del Presidente y su equipo económico. 

En mayo cerraron 2.371 empresas en la Argentina. No es una fotografía aislada: la cantidad de empresas lleva 16 meses consecutivos en caída.

La comparación interanual es todavía más contundente. Hay 16.560 empresas menos que en mayo de 2025, una contracción del 3,3%, y ya se acumulan 27 caídas interanuales consecutivas. Es decir, no se trata de un tropiezo coyuntural ni de un mal mes, sino de una tendencia que se prolonga y que todavía no encuentra un piso. La perspectiva desde el cambio de Gobierno profundiza esa lectura. Desde noviembre de 2023 desaparecieron 30.633 empresas, el 6% del total, lo que convierte al actual ciclo en la mayor caída empresaria registrada durante los primeros 30 meses de una gestión nacional.

Los números importan porque detrás de cada empresa que baja la persiana no desaparece solamente una razón social. Se pierde inversión, empleo, proveedores, consumo y capacidad productiva. Y, sobre todo, se achica esa trama de pequeñas y medianas empresas que sostiene buena parte de la economía real en las provincias.

La macroeconomía puede exhibir equilibrios que hace tiempo parecían imposibles. Pero si la estabilización no consigue detener la destrucción del tejido productivo, la pregunta deja de ser cuándo llegará la recuperación y pasa a ser cuántos quedarán en pie para protagonizarla.

En mayo el empleo registrado en el sector privado a nivel nacional presentó una caída del 0,1%, equivalente a la pérdida de unos 9.059 empleos en todo el país respecto al mes anterior, mientras que en la comparación interanual el resultado también fue negativo en -2,2% y unos 137.549 empleos menos comparados con mayo de  2025

Misiones también presentó retrocesos: según la  Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación en base SIPA. En el quinto  mes del año Misiones registró unos 96.540 trabajadores en el sector privado formal,con una baja del 0,4% contra el mes anterior, lo que equivale a la pérdida de 411 empleos, el decimosegundo mes consecutivo a la baja y la cuarta caída más alta del país (la segunda mayor en  el NEA).  

En la comparación interanual Misiones también continúa exhibiendo resultados  negativos: contra mayo de 2025, Misiones muestra un retroceso del 6,1% (-6.546 empleos), el segundo más fuerte del país.  Desde que asumió Javier Milei, Misiones acumula una pérdida de 12.324 empleos (-11,3% vs. noviembre de  2023). En este caso, la provincia presenta la quinta caída más fuerte del país y la segunda mayor del NEA (solo mejor que Formosa). 

La inflación merece una lectura parecida. Después de 32 meses de ajuste, el Gobierno nacional continúa aferrado a la premisa de que “no hay plata” como una de las condiciones necesarias para terminar de disciplinar los precios. Sin embargo, julio volvió a encender una señal de advertencia: después de tres meses consecutivos de desaceleración, el IPC subió 2,1%, contra 1,9% de junio. No es un salto dramático, pero sí una interrupción de la tendencia que el propio Gobierno exhibía como prueba del éxito de su programa.

Hay una paradoja todavía más incómoda. En los primeros siete meses de 2026 la inflación acumuló 19,3%, por encima del 17,3% registrado durante el mismo período de 2025. La interanual también volvió a acelerarse ligeramente, de 33,5% en junio a 33,8% en julio. Después de semejante esfuerzo fiscal, caída del consumo y deterioro del entramado productivo, los precios siguen aumentando. Hasta la Confederación Económica de Misiones, bastante proclive a avalar las políticas nacionales, se desmarca de Milei. La última encuesta de la entidad señala que el 77% de los empresarios considera que el rumbo económico carece de medidas para el sector pyme y las economías regionales.

Y aparece entonces una pregunta que el Gobierno todavía no termina de responder: ¿en algún momento habrá más dinero en los bolsillos para consumir, producir e invertir o el modelo es precisamente este? Porque si después de casi tres años de sacrificio la estabilidad requiere salarios contenidos, jubilaciones deterioradas, consumo débil y empresas que desaparecen, la discusión ya no es solamente cuánto bajó la inflación, sino cuál es el costo necesario para mantenerla allí.

Incluso la magnitud de esa desaceleración admite matices. Según un cálculo de la consultora Qualy, si se utilizara una canasta de consumo actualizada con la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18, la inflación acumulada desde noviembre de 2023 sería de 344,3%, frente al 328,8% que arroja la medición oficial basada en ponderaciones de una estructura de consumo mucho más antigua. Son 15,5 puntos de diferencia acumulada, aunque en julio prácticamente no hubo brecha: 2,11% con la metodología oficial y 2,14% con la actualización.

Pero quizás la discusión más relevante ni siquiera esté allí. Hay una inflación visible y otra que se esconde detrás del promedio. Y esa segunda inflación explica bastante mejor la sensación cotidiana de muchos hogares.

El NEA ofrece un ejemplo contundente. Desde noviembre de 2023 hasta julio de 2026, la inflación general de la región acumuló 312,3%, la menor del país. Mirado aisladamente, el dato podría presentarse incluso como relativamente favorable. Pero dentro de ese mismo índice, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentó 722,9%: 2,3 veces el incremento del nivel general regional, como detalla Alejandro Pegoraro en su columna de Economis.

Ahí está buena parte de la inflación que no siempre aparece en el titular. Porque mientras el IPC general del NEA avanzó 312,3% durante la era Milei, los gastos fijos de los hogares acumularon una suba del 464,3%. La diferencia es crucial: una familia puede postergar una compra, cambiar una marca o dejar de salir a comer, pero tiene mucho menos margen para escapar de la electricidad, el alquiler, el agua, el transporte o los servicios esenciales. La inflación promedio desaceleró, pero la inflación de aquello que necesariamente hay que pagar todos los meses corrió bastante más rápido.

El costo de este proceso empieza a tener, además, una traducción política. Javier Milei aparece en el puesto 15 entre 18 mandatarios latinoamericanos en el último ranking de imagen elaborado por CB Global Data, con apenas 35,1% de aprobación y 62,8% de desaprobación. Casi dos de cada tres argentinos consultados tienen una valoración negativa del Presidente.

La comparación regional sirve para poner el número en perspectiva. Milei queda muy lejos del salvadoreño Nayib Bukele, que encabeza el ranking con 68,7% de aprobación; de Claudia Sheinbaum en México, con 66,5%; e incluso de Lula da Silva, que alcanza 51,9% en Brasil. El contraste con el brasileño es particularmente interesante porque representa casi la contracara del experimento argentino: mientras Milei hizo del ajuste, la motosierra y la reducción del Estado el corazón de su identidad política, Lula sostiene un modelo con mayor intervención estatal, políticas de ingresos y estímulo al mercado interno.

Hace un año, Javier Milei proyectaba que para agosto de 2026 la inflación iba a converger hacia cero. Agosto llegó y aquella meta quedó muy lejos. El Gobierno consiguió bajar drásticamente la velocidad respecto de los picos que recibió y atravesó durante el comienzo de su gestión, pero no logró extinguir la inflación y, al menos en julio, dejó de reducirla.

Ese contraste probablemente sea uno de los debates económicos que vienen. Porque después del ajuste, del equilibrio fiscal y de la estabilización, necesariamente aparece la segunda pregunta. No alcanza con discutir cuánto menos suben los precios. Hay que preguntarse cuándo volverán a crecer los ingresos, el consumo y la producción.

Y, sobre todo, cuánto tiempo puede sostenerse una economía en la que la inflación baja antes que el costo de vivir. Esa sensación de fragilidad quizás no se sienta en la Rosada o en la Quinta de Olivos, donde el presidente pasa las horas. Pero son microestallidos permanentes en el territorio que deben custodiar los gobernadores en las provincias. La suerte política de cada uno está atada indefectiblemente a una economía en la que no deciden, pero que tampoco, necesariamente, deben respaldar. 

Quizás por eso mismo los gobernadores llegaron a la cumbre de Posadas envalentonados tras la muestra de poder que significó la batalla del Senado, en la que lograron frenar la reforma de la ley de Tierras y la de Manejo del Fuego, lo que transformó la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada diseñada por Federico Sturzenegger en una ley blandita, intrascendente. También significó un espaldarazo para el anfitrión, Hugo Passalacqua, quien encarna por estas horas su propia batalla con el nacimiento de un nuevo liderazgo político que deja atrás dos décadas de otra forma de hacer política. La señal ineludible es que esta vez no hubo “reuniones paralelas” como en otras oportunidades. Santilli, así como llegó, se fue. 

En ese nuevo liderazgo, Passalacqua proyecta una segunda mitad de mandato sobre un nuevo eje. El Presupuesto General de la Administración Pública Provincial ofrece una pista nítida sobre hacia dónde pretende orientar el Gobierno sus recursos en 2027. El cálculo global pasa de $4.045.600.921.000 en 2026 a $5.206.134.722.000 el próximo año. Son $1,16 billones adicionales, equivalentes a un incremento nominal de 28,69%. Pero el promedio, como casi siempre ocurre con los promedios, cuenta apenas una parte de la historia: detrás de ese 28,7% aparecen movimientos muy diferentes entre las principales funciones del Estado.

El dato que sobresale está en Desarrollo de la Economía. Es, por amplio margen, la partida que protagoniza el mayor salto entre las grandes funciones presupuestarias. Pasa de $354.571,9 millones en 2026 a $747.027,6 millones en 2027. Son $392.456 millones adicionales en apenas un ejercicio, una expansión de 110,7%, casi cuatro veces el ritmo al que aumenta el presupuesto provincial en su conjunto.

Ese movimiento modifica, además, el peso de la política económica dentro de la estructura del gasto. Desarrollo de la Economía representaba el 8,76% del presupuesto en 2026 y pasará a concentrar el 14,35% en 2027. Dicho de otra manera: prácticamente uno de cada siete pesos previstos para el próximo año quedará comprendido dentro de las políticas de desarrollo económico.

No es un movimiento menor ni meramente contable. Es probablemente la principal señal de orientación del primer presupuesto diseñado íntegramente para la segunda mitad del mandato de Hugo Passalacqua: en un escenario de contracción nacional, la Provincia decide aumentar considerablemente el peso relativo de las herramientas destinadas a apuntalar la actividad económica.

Eso no significa que las dos grandes columnas del gasto social pierdan recursos. Salud dispondrá de $1.249.193,7 millones, frente a los $1.002.308,9 millones presupuestados para 2026. El incremento nominal es considerable: $246.885 millones adicionales, equivalentes a 24,6%. Sin embargo, como el presupuesto total aumenta 28,7%, Salud crece por debajo del promedio y, en consecuencia, pierde ligeramente participación relativa: pasa del 24,78% al 23,99% del gasto total.

Algo muy parecido ocurre con Cultura y Educación. Su presupuesto crecerá desde $1.012.065,7 millones hasta $1.251.687,1 millones, es decir, $239.621 millones adicionales, una expansión nominal de 23,7%. Nuevamente, hay más recursos en términos nominales, pero un crecimiento inferior al del presupuesto general. Por eso su participación dentro del gasto provincial se reduce del 25,02% al 24,04%.

Aun con esa reducción relativa, Salud y Cultura y Educación continuarán absorbiendo prácticamente la mitad del presupuesto provincial. No hay, por lo tanto, un retroceso nominal de las partidas destinadas a Salud o Educación. Lo que existe es otra cosa, y quizás allí esté la lectura política más interesante de los números: el Estado provincial decide que durante 2027 el desarrollo económico gane un peso que hasta ahora no tenía dentro de la estructura presupuestaria.

Es una declaración de prioridades. Y la de 2027 parece bastante explícita: correr el centro de gravedad hacia la economía, la producción y el desarrollo.

Para eso primero será necesario aprobar el Presupuesto en la Cámara de Diputados, donde debutó el bloque del Movimiento por lo que Viene, con una inesperada primera minoría de 17 legisladores, lo que dejó Encuentro Misionero, bajo la tutela de Carlos Rovira, con apenas seis legisladores. La ausencia del conductor de la ex Renovación fue el dato saliente del reinicio de las sesiones parlamentarias. El otro es que en las próximas horas, Horacio Martínez y Heidy Schierse también dejarán de estar a su lado. El Movimiento quedará a un voto de garantizarse la sanción de las leyes que necesite e irá por la presidencia del cuerpo en diciembre. 

No quiere decir esto que la disputa política ya esté saldada y que Rovira acepte mansamente su exilio forzoso. 

Hay una tentación comprensible, pero peligrosa, de interpretar la velocidad de los acontecimientos como si la disputa por el poder en Misiones ya estuviera resuelta. Dos meses pueden alcanzar para cambiar el centro de gravedad político; difícilmente alcancen para desactivar una estructura construida durante más de veinte años.

Passalacqua parece haber elegido, por ahora, un camino distinto al del revanchismo. No hay señales de una política de tierra arrasada ni tendría demasiado sentido esperarla. El poder acumulado durante dos décadas no se desmonta de un día para otro, entre otras cosas porque buena parte del engranaje institucional, político y administrativo de la provincia fue construido durante ese mismo período.

La transición, entonces, necesariamente tendrá zonas grises. Hay dirigentes y funcionarios que expresan su alineamiento con Passalacqua pero conservan vínculos, lealtades o afectos políticos con Carlos Rovira. Es probable que muchas de ellas cambien con el tiempo. Pero la lógica elegida parece ser otra: pasos prudentes antes que una purga, acumulación antes que revancha.

También conviene resistir otra comparación tentadora: esto se parece en algunos aspectos a 2003, pero no es 2003. Y confundir ambos momentos puede conducir a errores de diagnóstico.

Hace más de dos décadas, el adversario estaba en la vereda de enfrente. Daba pelea a cara descubierta, tenía identidad política propia y competía electoralmente por el poder. El escenario actual es mucho más complejo. Rovira formó parte hasta hace semanas del mismo dispositivo político y conserva relaciones construidas durante veinte años dentro de ese universo. La frontera entre un espacio y otro todavía no está completamente dibujada.

Por eso sería prematuro escribir su epitafio. 

Rovira está herido, pero herido no significa derrotado. Mucho menos desaparecido. Su historia política demuestra una particular capacidad para reinventarse, encontrar espacios desde los cuales reconstruir poder y reunir alrededor suyo a quienes quedaron desplazados, resentidos o sin lugar. Hay algo casi napoleónico en esa lógica: saber juntar heridos para después convertirlos en héroes de guerra.

La incógnita no es solamente qué hará Rovira, sino desde dónde lo hará, con quiénes y bajo qué identidad política. Es razonable suponer que no permanecerá inmóvil. 

Por eso también resulta desacertada cualquier intervención pública que pudiera interpretarse como la certificación anticipada de su derrota. La política tiene demasiados muertos que terminaron gozando de excelente salud.

Existe además un fenómeno curioso entre algunos dirigentes: la necesidad de reemplazar rápidamente una obediencia por otra, como si el cambio político consistiera simplemente en cambiar de bozal. Salir de una estructura de poder para colocarse voluntariamente bajo otra no representa necesariamente una transformación. Más llamativo todavía es que, en muchos casos, nadie les está exigiendo hacerlo.

Passalacqua necesita construir autoridad, no reproducir automáticamente los mecanismos que pretende superar.

En ese contexto, una de las mayores amenazas para el nuevo esquema puede no ser Rovira en sí mismo, sino que la sociedad no crea que la ruptura es verdadera. Y esa interpretación puede convertirse en un problema electoral mucho más serio de lo que parece.

Para consolidar su autonomía política, el nuevo oficialismo necesita diferenciarse de Rovira. Pero, al mismo tiempo, necesita que Rovira sea visible. Una confrontación contra un adversario ausente, silencioso o deliberadamente ambiguo es mucho más difícil de explicar.

Falta mucho para las elecciones. Y quizás esa sea la medida correcta para interpretar este momento: el nuevo oficialismo ganó una fecha del campeonato; todavía está lejos de haber ganado el torneo.

La derrota, si finalmente ocurre, tendrá una medida bastante más concreta: las urnas. Y también la capacidad de Passalacqua de construir, después de ellas, un esquema político e institucional definitivamente autónomo.

Hasta entonces, probablemente haya movimientos, silencios, lealtades cruzadas, heridos que busquen refugio y dirigentes intentando descubrir dónde estará parado el poder mañana.

El lunes, el homenaje al Libertador General San Martín, marcará el inicio de una nueva etapa política. Ya se consolidó la ruptura. Ahora empieza el tiempo de una nueva gestión política. Será el tiempo del sentido común.

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El Norte Grande le pasó la factura a Nación: sin gas, rutas rotas y energía impagable

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La Odisea esta vez no fue la protagonista del IMAX del Centro del Conocimiento, sino hacerle entender al Jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, los reclamos unificados de las diez provincias del Norte Grande. El funcionario nacional llegó con una premisa muy elevada: “El 90 por ciento de los planteos de los gobernadores está resuelto”, dijo antes de la cumbre. “El dato que tengo es que la yerba está exportando mucho”, evadió ante la consulta por la crisis de la producción yerbatera, que lleva 27 meses en rojo, según el semáforo de Coninagro. 

Claramente, los mandatarios que iban entrando al hall del cine donde se realizó la cumbre, no pensaban lo mismo que el ex PRO. 

La coincidencia en el planteo fue la energía y la necesidad de que la Nación vuelva a invertir en las rutas, fundamentales para la seguridad vial y bajar costos a la producción, además de exigir respaldo de la Nación para enfrentar las consecuencias del fenómeno El Niño, que amenaza las poblaciones costeras y la producción de toda la zona. 

Aunque el gas natural es una problemática común -Osvaldo Jaldo, gobernador de Tucumán se quejó por el encarecimiento de las tarifas y el flujo más lento desde que dejó de ingresar gas de Bolivia-, el más enfático en el reclamo fue el anfitrión Hugo Passalacqua, quien pidió solucionar esa “deuda histórica” con Chaco, norte de Corriente y Misiones: “Misiones ni siquiera tiene acceso. Estamos como en el siglo XIX, quemando leña para poder producir”, cuestionó. 

El planteo de Passalacqua terminó siendo uno de los ejes de la cumbre. No sólo la falta de gas, sino que la electricidad que consumen las industrias misioneras, del norte correntino y muchas de El Chaco, se ha vuelto impagable para muchas industrias de la región, que quedan fuera de competencia con constante alza de los costos. 

La semana próxima -el 18- habrá una nueva reunión, esta vez en Buenos Aires, con representantes de Nación y ministros de Energía de las provincias para delinear un mecanismo de compensación energética diseñado especialmente para atender las demandas de la industria, además de los usuarios residenciales. 

Nación necesita los votos para aprobar la disminución de los subsidios para las zonas frías y el ministro de Economía, Luis Caputo, había prometido atender la situación del norte, algo que nunca concretó. La posición de los gobernadores es hoy de un peso específico distinto, después de haber frenado la reforma de la ley de Tierras y la del Manejo del Fuego, por eso Santilli no tuvo más remedio que aceptar el reclamo. 

El régimen de Zona Fría había sido creado en 2002 para subvencionar a usuarios residenciales emplazados en regiones donde la severidad climática es indiscutible, como la Patagonia, Malargüe y la Puna.

Sin embargo, en 2021 el esquema se amplió de manera significativa mediante la Ley 27.637, impulsada por Máximo Kirchner, incorporando grandes centros urbanos y regiones cuya pertinencia dentro del régimen siempre fue mucho más discutida desde el punto de vista técnico y fiscal, como gran parte de Buenos Aires, centro y sur de Córdoba, sur de Santa Fe, Mendoza y casi la totalidad de San Luis. Algunas de esas zonas se caracterizan por sus climas templados, importantes niveles de actividad económica y una media/alta densidad poblacional.

Esa ampliación elevó el alcance del régimen hasta abarcar a más de 4 millones de usuarios y convirtió al esquema en uno de los componentes más relevantes dentro de la masa de subsidios energéticos que financia el Estado nacional.

En la Cumbre del Norte Grande en Posadas, la infraestructura vial y logística ocuparon también un lugar central en la mesa. Misiones y Corrientes comparten una agenda marcada por el deterioro de las rutas nacionales y la necesidad de mejorar las condiciones de competitividad de una región alejada de los principales centros de consumo y de los puertos de exportación.

Uno de los reclamos apunta al estado de las rutas nacionales 12 y 14, dos corredores estratégicos para el transporte de cargas, el comercio y el turismo del NEA. Entre los mandatarios del Norte también comenzó a tomar fuerza la posibilidad de reclamar que parte de los recursos provenientes del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) llegue de manera automática a las provincias, con un mecanismo similar al de la coparticipación, para garantizar financiamiento destinado a infraestructura vial.

La otra demanda compartida por Misiones y Corrientes tiene como eje a la Hidrovía Paraná-Paraguay. Ambas provincias buscan que el corredor navegable incorpore formalmente el tramo del río Paraná comprendido entre Confluencia y Posadas, actualmente fuera del esquema central de la Hidrovía.

El planteo adquiere especial relevancia a partir de la reactivación de la infraestructura portuaria del NEA. Los puertos de Corrientes, Ituzaingó y Posadas comienzan a configurar un nuevo corredor logístico para la región, con particular importancia para el complejo foresto-industrial, que necesita reducir los costos de traslado de grandes volúmenes de carga hacia los puertos de Rosario y Buenos Aires y, desde allí, acceder a los mercados internacionales.

Por eso, el reclamo no se limita a una modificación administrativa del trazado. Misiones y Corrientes buscarán impulsar obras de dragado y mejoras de navegabilidad en el Paraná, particularmente en el tramo comprendido entre Yacyretá y Confluencia, para consolidar una salida fluvial competitiva para la producción regional.

El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, puso el foco en una de las principales coincidencias entre Corrientes y Misiones: el déficit de infraestructura que condiciona la competitividad del NEA. El mandatario sostuvo que el Norte necesita las mismas oportunidades de desarrollo que el centro y el sur del país y señaló especialmente la ausencia de una red de gas natural con capacidad para abastecer a la industria. “Acá en Misiones no tenemos problema de gas porque claramente no tenemos gas”, recordó que planteó Hugo Passalacqua durante la cumbre. Valdés advirtió que buena parte de la producción regional depende todavía de biomasa y leña para generar energía, una desventaja que impacta sobre los costos y puede convertirse incluso en una barrera para acceder a determinados mercados como el de Europa, tras el acuerdo con el Mercosur. Mencionó el caso del arroz correntino y extendió el problema a la cadena yerbatera que comparten Corrientes y Misiones. A ese déficit sumó la falta de infraestructura energética y el deterioro de las rutas nacionales como parte de una misma brecha estructural que el Norte Grande busca colocar en la agenda de la Nación.

Otro punto de fuerte coincidencia entre ambas provincias fue la Hidrovía Paraná-Paraguay. Valdés planteó la necesidad de mejorar la profundidad del canal navegable aguas arriba para reducir las limitaciones que hoy enfrentan los puertos del NEA. El objetivo, explicó, es alcanzar al menos entre 12 y 14 pies de calado, una profundidad que permitiría operar con otro tipo de embarcaciones, aumentar la capacidad de carga y ganar competitividad logística, aunque todavía se encuentre lejos de los 34 pies disponibles en otros sectores del sistema troncal. Corrientes viene trabajando esta agenda junto con Misiones y Chaco, en momentos en que las provincias buscan potenciar sus puertos y aprovechar el Paraná como alternativa al costoso transporte terrestre. Para Valdés, la discusión vuelve siempre al mismo punto: que las inversiones nacionales en infraestructura también lleguen al Norte y permitan achicar las asimetrías históricas con las regiones más desarrolladas del país.

La discusión de fondo atraviesa buena parte de la agenda del Norte Grande: cómo reducir el costo de la distancia. Para las provincias del NEA, mejores rutas y una Hidrovía plenamente operativa no son solamente obras de infraestructura, sino herramientas para bajar costos logísticos, atraer inversiones y darle competitividad a una producción que debe recorrer cientos -y en muchos casos más de mil- kilómetros antes de llegar a los principales mercados y puertos del país.

El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, destacó que la cumbre dejó avances concretos en tres ejes de la agenda regional. Por un lado, señaló que el Consejo Federal de Inversiones trabaja en el proyecto final de una nueva ley de cabotaje –que reserva el transporte de cargas y pasajeros entre puertos nacionales exclusivamente para barcos con bandera argentina, para incluir barcos de bandera extranjera, una iniciativa que, según sostuvo, permitiría mejorar la eficiencia de distintos sectores de la economía y que ya se encuentra bajo análisis del Gobierno nacional. A esto sumó el impulso de la marca Norte Grande como herramienta para posicionar a las diez provincias en mercados externos: el planteo será trabajado con Cancillería y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, se comprometió a coordinar las gestiones con el área de relaciones exteriores.

Menos contemplativo fue el tucumano Osvaldo Jaldo, quien, aunque valoró la presencia de Santilli en la cumbre, reclamó más respuestas de Nación. Jaldo puso el foco en la distancia que todavía existe entre los indicadores macroeconómicos y la realidad cotidiana de los hogares. “Hoy la Argentina no está bien. Hoy lo único que se hizo es mejorar algunas variables macroeconómicas, pero ese mejoramiento no llegó abajo, no llegó a la gente, no llegó a la microeconomía”, advirtió. 

Para el mandatario tucumano, el deterioro se refleja especialmente en los ingresos y en el creciente peso de las deudas familiares: “Hoy los sueldos, si bien aquel que tiene la posibilidad de tener un empleo, no llega a fin de mes; y también el que tiene un empleo tiene un nivel de endeudamiento importante”

En ese escenario, señaló como problemas centrales “los salarios bajos, las faltas de incrementos salariales y, ni qué hablar, los niveles de desocupación que tiene hoy la Argentina”.

Jaldo sostuvo que ese escenario obliga a mantener una agenda federal de reclamos y reivindicó al Norte Grande como herramienta de negociación colectiva con la Nación. “Hay problemas muy importantes por solucionar”, afirmó, antes de destacar la continuidad institucional alcanzada por el bloque: “Desde esta asamblea, que es la número 24 que llevamos los gobernadores del Norte, humildemente vamos haciendo nuestros planteos, vamos planteando nuestras necesidades”. El gobernador tucumano defendió además los resultados obtenidos a partir de esa estrategia conjunta: “Muchos problemas hemos solucionado en el ámbito de este tipo de asambleas”, aseguró, al remarcar el valor de sostener una voz común de las provincias del Norte frente al Gobierno nacional.

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