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A la Argentina le faltan quince años ininterrumpidos de orden fiscal

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¿Puedo seguir escribiendo notas con contenido sobre qué es lo que va a pasar con el dólar? Sí, puedo seguir escribiendo notas con contenido sobre qué es lo que va a pasar con el dólar, aunque suene así de repetitivo. Claramente es la variable financiera más importante, aunque no debería serlo. Pero ¿por qué es así? ¿por qué no somos un país normal que tiene su moneda estable y la gente ahorra en ella? Hay muchas razones, pero como escribí en mi nota anterior, el dólar no es el problema sino el peso. Son muchos años de nuestra historia en los que se financió gasto excesivo con emisión de billetes, eso hizo al peso una moneda muy poco creíble. Pensemos un poco ¿quién va a querer ahorrar en algún activo que sea muy fácil de fabricar? La respuesta es, nadie.

La naturaleza de la economía dice que las cosas tienen un valor de equilibrio entre la oferta y la demanda, eso es inviolable. Si hay mucha demanda de un producto (vamos a poner como ejemplo manzanas) al no haber suficientes (oferta) los productores tienen que subir el precio para equilibrar dicha demanda, pero si nadie quiere manzanas, tendrán que bajar mucho el precio para poder vender esa cosecha.

Con el peso sucede lo mismo, la moneda es un activo como cualquier otro que históricamente tuvo mucha oferta por el exceso de emisión, entonces baja el precio porque menos gente lo quiere ¿se entendió? Tanto la inflación como la suba del tipo de cambio no son otra cosa que la desvalorización del peso, es importantísimo entender esto.

Pero ¿qué es lo que pasa ahora? Se produce un proceso psicológico muy difícil de cambiar: por más que el Banco Central impone una política monetaria muy estricta y empiezan a escasear los pesos, la moneda se sigue debilitando más y más porque ya nadie cree en ella, la oferta de pesos no crece pero ahora sucede que la demanda baja, entonces sigue el proceso inflacionario más por un sesgo psicológico que otra cosa, produciendo la peor de las realidades, la estanflación.

Yo la verdad es que no tengo idea cuál es el valor de equilibrio entre la cantidad de pesos que está girando en nuestra economía, y lo que debería valer el dólar. Está semana escuché decir a Orlando Ferreres (economista muy serio de hace muchos años) que ese valor está en torno a los $47,50 pero que claramente él no se dolarizaría ya que falta muy poco para llegar a esos valores y las tasas en pesos deberían ser atractivas ya que ofrecen mejores rendimientos….

 

En mi humilde opinión a nuestro país le faltan unos 10 o 15 años ininterrumpidos de orden fiscal que nos lleve a no imprimir más billetes para financiarlo y así cortar la oferta indiscriminada de pesos, esto generaría un cambio de cultura al ver que nuestra moneda sí puede ser confiable como para volver a ahorrar en ella, ahorro que generaría inversión de quienes utilicen esos fondos para volcarlos a la actividad y así generar empleo genuino y crecimiento sustentable.

 

Mientras tanto, me cuesta creer que el tipo de cambio pueda flotar libremente, aunque deseo profundamente que eso suceda hoy. Si bien el FMI no quiere, yo siento que deberíamos ir hacia una fuerte renegociación con ellos para poder, de alguna manera, mostrar poder de fuego cuando se producen movimientos disruptivos con poco volumen en el tipo de cambio, esto es, pocos compradores asustados pagando muy caro y vendedores muy cómodos aprovechando esa situación dejando correr el precio y vendiendo más caro de lo que realmente vale. Esto haría que esos vendedores también sientan algo de miedo de que el precio pueda irse para abajo y se apuren a vender, logrando así un equilibrio más lógico de la cotización del dólar que tanto nos importa.

Teniendo en cuenta el gran factor político que tenemos que afrontar, cualquier inversor pequeño o grande va a querer proteger sus ahorros dolarizándolos, esto provocaría una especie de espiralización hacia la moneda estadounidense, cuanto más sube, más gente corre a dolarizarse y así genera un movimiento que hasta puede terminar afectando la decisión de la gente a la hora de votar por la enorme volatilidad.

Así que en los siguientes meses habrá muchas idas y vueltas si no empezamos a mostrar reglas más claras que calmen cualquier locura que se pueda generar. Recordemos que (frase que le robo a un economista muy serio llamado Ricardo Arriazu) la base de la economía es la confianza, cuando tenemos confianza gastamos, invertimos, tomamos riesgo y cuando tenemos desconfianza dejamos de gastar y tratamos de proteger lo que tengo y en ese proceso generamos una implosión económica. Necesitamos generar esa confianza.

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2 Comentarios

  1. El mismo verso monetarista que la realidad todos los días despedaza. Se emite, entonces hay inflación, entonces el peso no sirve…ergo, lo que sirve es el dólar. Ahora con emisión cero (Por imposición del fondo) el argumento pasa a ser “psicológico”… bueno, contra eso, nada hay. Como el especialista no le encuentra otra respuesta a su encorsetada lógica monetarista, envía las respuestas al lugar donde la fantasía puede hacerse realidad…. finalmente todo se resume en la confianza, siempre y cuando este todo liberado pero con poder de fuego para enfrentar la liberación… que difícil es encajar la realidad en la teoría…kg y kg de vaselina…. El día que rompan con la contradictoria explicacion monetarista, (Por lo.menos inaplicable a nuestro pais) ese día empezaremos a encontrar la solución, mientras tanto, la realidad y la “solucion” van a convivir peleadas.

  2. Ese orden fiscal que nos falta tambien debe estar acompañado de politicas de desarrollo, de un estado mas simple que minimice las posibilidades de corrupcion. Tambien debemos ser concientes que si queremos sostener servicios “gratuitos” de calidad, como salud y educacion, debemos ser eficientes en nuestra produccion, controles del estado y gastos. El precio del dolar es un sintoma de lo que nos pasa como sociedad y nuestra sociedad hace muchos años tiene una profunda crisis que no logramos revertir.

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